¡Feliz cumpleaños Vanessa!

¡Feliz cumpleaños Vanessa!:
Feliz día, feliz boca, feliz ojos y feliz sonrisa. No te quiero preguntar la edad porque no me quiero ganar una cachetada, ni siquiera imaginarme cómo sería esa cachetada. Aunque sé, me consta, que eres una mujer que no le toma importancia a huachaferías que nacen siempre en esta sociedad. Y desde ya, te pido disculpas por mis huachaferías, que son muy pocas, pero vamos, al fin y al cabo son huachaferías. Hay que decir también y, tomando de pretexto tu cumpleaños –no es para menos- que eres una de las pocas mujeres que conozco que contagia muchas alegrías. Me explico: la alegría de bailar, el contacto de saber compartir, la manera de mirar sin complejos, la auténtica amistad de tus amigos, el interés y la preocupación por los que se emborrachan por ti (con motivo), y sobre todo, el circulo interesante que te envuelve, eso lamentablemente no lo puedo explicar, eso nace en ti, y es la magia que tendrás por siempre. Es la magia de tus ojos, de tu boca y por ende, de tu bella sonrisa.
Cuéntame cómo está tu sobrino. Ese muchachón que se parece tanto a ti, ese muchachón que sacó tus ojos y tu sonrisa (las fans se acordarán de mí), ese muchachón que te quiere mucho, ese muchachón que te cuidará si es que algún día tienes miedo, ese muchachón que no me conoce –no se pierde de mucho- pero, sé que algún día seremos buenos amigos. En fin Vane, refresco la memoria, porque en ese compartir que tuvimos y que me pasé de chismoso, sólo te faltó el babero al hablar de tu sobrino y aunque es cierto y acuso a mi memoria, los sentimientos no siempre se rescatan mas nunca se olvidan.
Hablemos de la pareja que estuvo aislada de la manchita donde estábamos. No te quiero preguntar si están o no están, eso no me debe importar. Pero sí comentarte que hacen una bonita pareja, y al verlos ahí en ese forcejeo (sobre todo, por parte de él) de que te robo un beso, un abrazo y otras cosas más, se me prendió la chispita (por no decirte la curiosidad) de novelar una historia, un historia que comience así:
-¿Tú, no tomas?...
-No, ahora no quiero tomar… quiero estar con mi amiga Vanessa, es su cumpleaños.
-Sí, pero yo quiero estar contigo, sólo contigo, bailar contigo, sólo contigo.
-Pero, es de mala educación aislarnos ¿no crees?...
-Tal vez, pero Vane, está con sus amigos, está que se divierte… vamos a bailar y toma una botella de cerveza que no te va a hacer daño…
-Ya te he dicho que está noche no quiero tomar.
-¿Entonces, te compro una botella de agua mineral?.
-Mejor, sin gas por favor…
-¿Sabes?...
-¿Qué?...
-Te quiero decir una cosita al oído…
-Vamos, dímelo… ven acércate.
-Estás muy linda está noche.
-Jajajaja eso es lo que me querías decir… Gracias…
-No, espera, hay más…
-Vamos, dímelo…
-Te quiero besar toda la noche, te quiero oler toda la noche…
-Jajajaja no se puede contigo, ah… no, no quiero dar un espectáculo, ni mucho menos a la vista de los amigos de Vane.
-Ya, está bien, pero hoy nos vamos juntos.
-Creo que sí, no me queda de otra.
-Ven vamos a bailar… ven, que nadie nos ve…
…
-¡Foto!, ¡foto con mis amigos, los tres juntos!…
-Ay Vane, te has tomado fotos por doquier… ustedes las mujeres son únicas, ah…
-Es mi cumple, y no digas nada, porque tú estás bien encaramelado con mi amiga…
-Fotos, más fotos…
-Sí, sí…
-Ahora que Vane se ha ido, me puedes decir, de todos sus amigos que están ahí, cuales son sus pretendientes…
-Bueno, no sé, creo que ella ha estado con el chico de camisita blanca y ese patín de polo azul, me imagino, que quiere algo con, Vane. De la forma coma la está mirando a mi amiga, creo que le gusta…
-Ah, ése que sólo se dedica a tomar… no pasa nada, Vane no tiene feos gustos…
-Bueno, si tú lo dices… pero no la deja de mirar…
-Ya veo… pobre patín.
-No está tan feo… pero, sí conozco los gustos de mi amiga. Y te digo que no van por ahí.
-En fin, te quiero decir otra cosita en el oído.
-Acércate pues…
-Te quiero besar toda la noche, te quiero oler toda la noche…
-Jajajaja tú no te cansas ¿no?... ya está bien, te acepto un piquito, pero que sea tierno, vamos, impresióname…
-… ¿te gustó?...
-mmmm, sí…
-¿Otro?...
-Déjame pensarlo, a la hora de irnos.
-Vamos a bailar…
-Sí, vamos.
Se dio cuenta que sonaba su celular. Él lo dejo sonar, al terminar de bailar, la dejó a ella con su botella de agua, acusándose que se iba al baño. Al llegar a los servicios higiénicos, puso a la luz su celular dándose cuenta de varias llamadas perdidas, sobre todo de una llamada en especial. Él devolvió la llamada no sin antes mirar la hora en su reloj “las tres, bueno, llamaré entonces”. Hola, cómo estás, yo bien y tú, también bien, ¿dónde estás?, en una discoteca… sí, sé que estás en una discoteca por la bulla, pero en qué discoteca… ah, la disco se llama Saquara, ah, sí he ido, bueno vas a venir a mi casa… estoy sola, mis padres están de viaje. Sí, espérame, bueno te espero, no te olvides de llevar lo que tanto nos gusta. No te preocupes, voy a llevar todo lo que tú quieras. Listo, te espero entonces. Ya, ahí voy.
Él terminó de hablar, aprovechó el lugar para miccionar, terminó, se lavó las manos y mojó su cabello. Llegó donde estaba la primera chica, y sin pestañar le dijo:
-¿Nos vamos?… mañana tengo que hacer…
-Sí, yo también. Despidámonos de Vane…
-Adelante…
Se despidieron de la dueña del cumpleaños, y se fueron los dos abrazados hacia la puerta, y se besaron con furia y pasión.
-¿Y esto, no, que no?…
-No sé, ahora me gustas, ¿mañana? no sé si me gustarás…
-Quién te entiende… Vamos, que estoy con sueño…
-Vamos…
Él la dejó en su casa, ya en la puerta, se besaron otra vez. Se olieron tiernamente y se buscaron también.
-¿Me vas a llamar…? –dijo él sin dejarla de olerla-.
-Sí creo, si me provoca hacerlo, sí…
-Yo sí te voy a llamar…
-Todos los días lo haces, qué novedad…
-Entonces no te voy a llamar.
-Eso es tu problema, bueno, me voy, que duermas bien…
-Igual tú…
Se besaron, y ella cortó el beso abriendo la puerta de su casa y se fue sin mirarlo. Él apenas vio que la puerta se cerró, tomó el primer taxi y sin pestañar le dijo al chofer: a la Victoria… ¿qué parte señor?, donde se compra, no te hagas… a ya, ocho soles. Ya, pero de ahí a San Isidro, por Navarrete, que sean ocho más. Sale, vamos…
-¿Dónde estás?…
-Ya estoy abajo, abre la reja…
-Espera…
Él entró, subió por el ascensor, ya la puerta del departamento estaba abierta, al entrar él se dio con la sorpresa que ella estaba semidesnuda, sin que él tomara aliento, ella le dijo:
-¿Trajiste lo que te dije?…
-Sí…
-Bien, ponlo en la mesa… hazme el amor mientras inhalo la cocaína que has comprado, espero que sea buena…
-La compré en la Victoria…
-Entonces es buena… no, así no, ponte condón.
-No tengo condón.
-Abre mi cartera y ahí tengo varios…
Él le hizo el amor, mientras ella inhalaba dos gruesas tiras de cocaína.
Feliz cumpleaños Vanessa. Y te deseo lo mejor por lo que fuiste, por lo que lo eres, y por lo serás. No te olvides de las cosas buenas, de las malas también y del santo color de sentimientos que hay a tu alrededor. Saludos por casa, saludos por allá.
Iván. Ivanseru.
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