CAPITULO VI
EN LA MISMA VEREDA.

(En una de estas mujeres se encuentra Sara Vivas; a la espera de su oportunidad, para sobresalir hacia un mundo de belleza y glamur)
(Sebastián antes de la pelea con Sara Vivas, escuchó esta canción: I REMEMBER YOU de Skid Row, grupazo)
(Sebastián, en silencio, manejando su coche, le pedía perdón a Sara Vivas con ésta canción: Surrender de Trixter, otro grupazo)

VI
En una mañana fría y neblinosa, donde a duras penas se podía ver de lejos, la profesora de estadística llegó a la universidad más lujosa y más cara de Lima. Estacionó su coche en el lugar permitido para todos los docentes. La profesora Karina Márquez, la más temida por todos los universitarios por su rectitud y por su cara de muy pocos amigos, sobre todo, a la hora de calificar los exámenes. Con su maletín de cuero negro y la mirada despectiva caminaba por toda la facultad de administración, haciendo la parada en la cafetería de dicha facultad. Lugar de refugio y de “entrenamiento” para luego entrar al salón de clase y dictar sus temas como si fuera un campo de batalla. Mujer de muy pocos amigos, aunque fuesen colegas. Prefería la distancia, así no llegar a distraerse y no perder el tiempo en temas vagos e irrelevantes. Sentada en la cafetería, revisaba los exámenes muy minuciosamente, tenía un cigarrillo en la mano que hacía juego con una tasa de café, movía la cabeza constantemente, tachando con un lapicero rojo, como si fuera una espada, todos los desaprobados exámenes. “Pobres chicos, piensan que, por hacerme en sus exámenes unos miserables chamullos de cuarta, me van a convencer, igual, si no encuentro una respuesta coherente les pongo cero... Ahora pues, haré merito al sobrenombre que me han puesto en esta universidad... Así que la loca ¿no?”
Terminó de corregir los exámenes cerciorándose de la hora en su lindo reloj de pulsera... “ya es hora dictar la clase a los alumnos del octavo ciclo, y de paso entregarles los exámenes, claro, si se pueden llamar exámenes.” Recogió sobre la mesa de la cafetería los exámenes corregidos y los guardó en su maletín de cuero negro. Pagó el servicio del café y siempre llevando esa mirada despectiva caminó sin pestañar a dicho salón de clase.
Sebastián, llegó en su coche rojo a la universidad, estacionó su coche entre tantos coches estacionados, siendo su coche el más admirado y observado por los estudiantes de dicha casa de estudios. Sebastián, estaba nervioso por el resultado del examen de estadística, sabía muy bien que hoy su profesora le entregaba ese esperado examen de estadística, su profesora apodada, la loca. Sebastián no encontró a nadie conocido, eso significó que otra vez llegó tarde como de costumbre. Apurado rescató sus cuadernos de la maletera y de volada se dirigió a su salón. Entre el apuro, sólo pensaba en ese dichoso examen. “Puta madre, espero que la loca no haya jalado, si es así, la mando a la mierda, ya son dos veces que llevo estadística y no sería justo llevar por tercera vez ese maldito curso... Además soy consciente que he estudiado, bueno, si eso es estudiar... Espero que la loca me haya tenido compasión”...
Sebastián llegó a la puerta de su salón de clase, pidió permiso para entrar, y se le era muy difícil soportar la fisionomía de su profesora.
-García, cuantas veces voy a esperar, pedir y suplicar que no me gusta que me interrumpan cuando estoy dictando... No sé si esta es la sexta, octava o novena vez que usted me interrumpe de la misma manera, llegando tarde... Hay que ser puntual García... Un hombre se empieza a ser desde muy niño, y la puntualidad es muy importante...
-Disculpe profesora Márquez, pero el tráfico en Lima es insoportable...
-Ahora le echa la culpa al tráfico... La próxima vez será seguro la gasolina o el frió...
Todos los estudiantes que estaban sentados soltaron a reír, siendo Sebastián el punto de atracción.
-Bueno García siéntate y póngase al tanto de la clase.
-Gracias profesora Márquez y prometo que ésta será mi última tardanza.
-Eso espero García, eso espero...
Sebastián se sentó atrás y saludó a Álvaro y amigos en común.
-¿Álvaro una pregunta?...
-Sí, dime Sebas.
-¿Ya entregó la loca los exámenes?...
-No, todavía pero apenas acabe con su aburrida clase seguro que lo hace... ¿Sebas por cuanto te vas?...
-Puta cuñado por un milagro jejejeje... ¿y tú?...
-Por un ocho...
-Ah, ya la hiciste pues cuñado.
-No me confió compadre, tú sabes muy bien cómo es la loca... Esa loca no quiere chamullo y nada que se le parezca, te pone cero y a la mierda con todo.
-Puta Álvaro que no me ponga cero porque la mando a la mierda y le quito todo ese misterio arrogante que la envuelve.
-¿Serías capaz Sebas?...
-Claro y de mucho más...
-Ver para creer amigo.
-Qué le lecheros esos huevones de Daniel y Benjamín...
-¿Lecheros?... ¿Por qué Sebas?...
-Porque ya pasaron este maldito curso, y no tienen que seguir soportando a esta loca de mierda... Jeje.
-Ah verdad ¿no?, si pues el loco Daniel es muy hábil para los números y formulas... Por eso no le costó nada aprobar a la primera este curso... Y Benjamín puta que la hizo bien, se copió todo el examen de su enamorada, como ella es una chancona de mierda, él no dejó que la oportunidad se desperdiciara.
-jejejejeje, es verdad, el loco Daniel domina los números, es una lástima que tenga problemas mentales, ¿sabes Álvaro?...
-Qué Sebas...
-Eso de tomar pastillas para controlar sus ataques y automedicarse no es bueno. El loco necesita ayuda, no quiero pecar de melodramático, pero así creo que son las cosas... Y el “vivo” de benjamín, puta que ese huevón la sabe hacer bien ah, creo que yo haré lo mismo, me conseguiré una flaca solamente para los estudios y así aprobar todos los cursos jejejejeje...
-Jajaja puede ser Sebas, pero se ve feo compadre, de verdad que sí... Ah no sabía que Daniel se automedicaba, es muy peligroso hacer eso... Bueno con tal que no choque con la gente de la banda, para mí no hay problema.
Sebastián y Álvaro seguían hablando sigilosamente sin que la profesora Márquez se diera cuenta. Los dos estaban nerviosos por los resultados de los exámenes, sobre todo Sebastián, por obvias razones. Buscando tranquilizarse de alguna manera Sebastián continuó conversando con su amigo Álvaro.
-Álvaro te has puesto a pensar, ¿por qué la profesora Márquez es así?...
-¿Cómo así?...
-Así pues, tan recta, que no habla con nadie, no se ríe con nadie, no es afable con ningún alumno, ni siquiera con los alumnos que aprueban su “lindo” curso, tan misteriosa, no sé cuñado una mujer no es así.
-Seguro tendrá problemas Sebas, uno nunca sabe... Hay unos vagos rumores que dicen que la profesora Márquez tiene problemas con su esposo, que su esposo es un mujeriego de primera, hasta incluso la golpea... No sé, si te habrás ganado que en el ciclo anterior paraba muy a menudo con gafas negras como ocultando algo...
-Ah verdad ¿no?... Con razón pues... Que feo es lo me cuentas cuñado, si eso es verdad, ya entiendo esa linda cara de pocos amigos. Pero qué culpa tenemos nosotros cuando viene aquí a la universidad a desfogar todos sus problemas, sobre todo, conmigo...
-Eso si no sé compadre, esperemos los resultados, de repente aprobamos y estamos que rajamos de ella jajajaja.
-Eso espero Álvaro. Eso espero.
-¿Y Sara, qué sabes de ella?
-Nada amigo fiel, no sabes como la pienso todas las noches.
-Primera vez te escucho hablar así, creo que te está empezando a gustar Sara y eso es algo nuevo para ti.
-No te voy a negar que me gusta, pero tú sabes como soy yo...
-Bueno amigo eso el tiempo lo dirá... ¿Por qué no la buscas y te sales de dudas?
-Eso he pensado hacer, pero ahora, me importa más este maldito curso que tengo que aprobarlo, sí o sí...
La profesora Márquez terminó su clase, dejando de tarea un último trabajo de investigación para la próxima semana. Se quitó los lentes y empezó a sacar de su maletín negro los esperados exámenes. Los empezó a ordenar cerciorándose de que cada examen esté con su respectiva nota, alzó la mirada y observó que todos sus alumnos universitarios estaban angustiados de saber su nota. Hizo una mueca de sonrisa y dijo:
-Aquí en mi mano tengo sus exámenes, tengo que reconocer que uno que otro ha hecho las cosas bien, es sólo criterio nada más y saber aplicar las formulas adecuadas... También hay otros que dejan mucho que desear, yo no quiero que me inventen formulas o me chamullen, eso conmigo no va... Yo no tengo ningún problema en ponerles la nota, a mí no me tiembla la mano a la hora de calificar. Le voy a entregar los exámenes a su delegado y solamente estaré en el aula los últimos quince minutos para cualquier consulta, reclamo o sugerencia mas no para otra cosa... Por favor que su reclamos sean coherentes o sino les pongo la nota que realmente se merecen... He dicho entonces señores, “guerra avisada no mata gente”.
La profesora Márquez, le entregó los exámenes al delegado del salón, después, ella se sentó en su carpeta mirando a sus alumnos, como si estuviera en una corte, tomando el rol de un juez y moviendo la cabeza constantemente.
El delegado empezó a llamar uno por uno a sus compañeros, había un silencio de nerviosismo, no era para menos, aprobar estadística se había vuelto para muchos universitarios de dicha facultad una odisea, gracias a la profesora Márquez.
-¡Rojas!... ¡Chileno!... ¡Sánchez!... ¡Nieto!... ¡Guerra!...
Hasta que lo nombraron a Álvaro.
-¡Álvaro Solano!...
Álvaro muy lento se dirigió donde el delegado, éste le entregó el examen sin mirarlo. Álvaro al ver su nota no pudo contener su alegría y su satisfacción de que por fin con esa nota nunca más volvería a ver a la profesora Márquez.
-¿Cuánto sacaste Álvaro?...
-Trece, Sebas...
-Puta madre que suerte tienen los que no se bañan.
-Estaba seguro que iba a salir aprobado, pero nunca hay que confiarse.
-Qué suerte de pensar que nunca más vas a ver a esa loca de mierda.
-Si supieras que todos aquí piensan eso... Pero no te preocupes Sebas, seguro tú también estás aprobado.
-Eso espero amigo fiel...
Y de inmediato se escuchó la voz del delegado nombrar el apellido de Sebastián.
-¡García!...
Sebastián sin pensarlo dos veces llegó donde el delegado, recibió el examen, pero no quiso ver su nota de calificación, dobló el examen y cuando estaba junto a su amigo Álvaro, con un gesto de improvisación estiró el examen y se dio con la sorpresa que tenía un siete en la parte superior derecha de aquel cuadernillo llamado examen.
-Puta madre, me jaló otra vez esta huevona de mierda... No puede ser cuñado.
-No te pongas así compadré, revisa bien de repente está mal corregido...
-Tú crees que la loca se va a equivocar... No cuñado, loca de mierda... Pero si le hecho de todo cuñado... Y mira, no considera ni mierda.
-A ver, préstame tu examen...
Álvaro al tener en sus manos el examen de Sebastián, lo revisó comparándolo con el suyo.
-No pues compadre, has hecho cosas que no tienen nada que ver... Por ejemplo en la pregunta siete, te piden que tienes que hallar su media y su varianza. Y tú has hallado solamente la prolongación…
-Esta bien cuñado, pero por todo el procedimiento que te ponga un punto.
-Esa loca no cree en nadie, quiere todo lo que pide y bien hecho.
-Ahora mismo le voy a reclamar, tengo derecho cuñado, además nada pierdo.
-Ya no reclames Sebas, recuerda que te queda el examen de sustitutorio.
-Estas loco cuñado, puta a ese examen ni me presento, estudiar todo el curso de esa loca, mejor estar muerto cuñado, no... Voy a reclamarle cuñado...
Sebastián, caminó donde estaba la profesora Márquez y esperó que se desocupara ya que había un compañero suyo consultándole alguna pregunta. Sebastián no pudo contener su cólera, muy enojado respiraba aceleradamente esperando su turno de reclamos. Su compañero terminó de satisfacer su duda y se retiró dándole el paso a Sebastián.
-Profesora disculpe, creo que acá se ha equivocado... En la pregunta siete...
-A ver García, equivocarme yo, sobre todo en corregir, qué raro...
La profesora Márquez se puso sus lentes y observó el cuadernillo ahora con una displicencia que le acreditaba, pues ella no se podía equivocar.
-Acá te pido la varianza y la media, García... Y tú me has hecho todo, menos lo que te he pedido.
-Profesora pero aunque sea considere el procedimiento...
-García ésta es la segunda vez que llevas el curso, y todavía no te has dado cuenta de la temática del curso, sabes muy bien que detesto el procedimiento sin que uno no llegue a una respuesta lógica. Ni siquiera hay una aproximación a tu respuesta... Cómo entonces quieres que te considere tu procedimiento que no tiene ni pies ni cabeza.
-Profesora que me está queriendo decir, que hago todo al revés.
-García tómalo como quieras y por favor dale paso a otro compañero que seguro tendrá alguna duda...
-Profesora perdóneme que le diga esto, pero usted está equivocada.
-Ahora yo soy la equivoca... Por favor García, el siguiente.
-¡Sí profesora!... muy equivocada, no puede actuar como si estuviera en una guerra... Todos cometemos errores y es usted quien tiene que enseñarnos aprender de ellos... No lapidándonos a todos como si fuéramos sus enemigos... Está bien profesora, sé que me merezco esta nota, pero reconozca que usted no actúa como tal... Al fin y al cabo uno puede aprender lo que usted enseña en cualquier libro de estadística, pero lo que sí y creo que la mayoría piensa, es olvidar para siempre, al menos en esta universidad, quién es la profesora de estadística...
-¡Me esta faltando el respeto García!...
-Tómelo como usted quiera profesora... Pero he sido honesto y sincero.
-¡No haga que tome medidas mayores!... todavía le queda una oportunidad García, no la desperdicie.
-Ya no profesora, quédese con su examen sustitutorio... Ya no quiero entrar a este campo de batalla.
-Mire García, los valores, las motivaciones, los errores cotidianos y los consejos eso sólo se aprende en casa y en la vida... El curso que enseño yo es el curso de estadística... Y el que no sabe estadística no me aprueba el curso.
-Que fácil es para usted decir eso profesora, que fácil...
Todos en el salón de clase estaban enmudecidos por la inesperada discusión, muchos le daban la razón a Sebastián, otros no. Su amigo Álvaro lo admiraba mucho, sabía muy bien que él mismo no se atrevería a decir nada, siempre fue muy tímido alejado de cualquier conflicto. Pero su amigo Sebastián no, “Sebastián sí tiene cojones para decir las cosas. Vas a ser grande amigo, muy grande.” Pensaba así Álvaro.
-No creas que fue fácil García, a mí me ha acostado todo lo que tengo... Nada es fácil y eso siempre he quiero transmitir a ti y al resto de estudiantes que me ha tocado enseñar... Está bien García basta por hoy... Para que veas y no pienses que estoy en una guerra, te espero la próxima semana para que des tu examen sustitutorio...
Sebastián, tomó esas palabras como una ironía y no quiso quedar como el alumno pródigo que siempre vuelve arrepentido al salón de clases, avergonzado por sus errores, no, para nada.
-No se preocupe profesora, no me cuente en su lista... Prefiero llevar el curso otra vez... ¿Qué injusta a veces es la vida?
-Aaaaay García, la vida es larga y dura...
Enfurecido Sebastián recogió su cuadernillo del pupitre, todos en silencio se quedaron mirando la escena. Sebastián no pudo contener la similitud de las palabras larga y dura con su parte íntima; y en delante de la profesora y para todos sus compañeros, dijo:
-Profesora Márquez con todo “respeto”... ¡chúpeme la vida, con ganas!...
Sebastián, tiró el examen al tacho de basura, y se retiró dejando a todos en el salón anonadados. Nadie se rió, sólo observaban a la profesora Márquez que no podía ocultar el bochornoso episodio. Con su rostro enrojecido sólo atinó a decir algunas palabras:
-Se dan cuenta señores, esto es el producto de una mala educación... Es una pena lo que acaba de suceder, pido disculpas por lo sucedido y si ya nadie tiene otra consulta, nos vemos la próxima clase... Por favor no se olviden del último trabajo que les dejé, no quiero anular de mi lista a otro alumno más. Permiso...
La profesora Márquez apenas salió del aula se detuvo por un instante, necesitaba tomar aire nuevo, como tratando de poner las cosas en su lugar. Tenía la cabeza como un rompecabezas sin armar, tenía que tranquilizarse; no le quedaba otra. Pero fue inútil, parada ahí sin saber qué hacer y, escuchando ahora sí las risas de los estudiantes cómo se burlaban de ella, no podía tranquilizarse. Era la primera vez que le había pasado esto y con su maletín en la mano y ya la mirada caída, sólo quería llegar a su coche y salir de ese lugar llamado universidad.
Sebastián, enfurecido manejaba su coche a toda velocidad, no estaba contento con lo que acaba de hacer. “Ya no soy un niño para actuar así, pero no me quedaba de otra, tuve que hacerle sentir a la profesora Márquez que yo no pienso como ella. Sé que no es la manera correcta, actuar así no me llevará a ninguna parte. Ya nada puedo hacer, otro curso más desaprobado y creo que era el más importante”...
Sebastián, llegó a su departamento, tiró los cuadernos en unos de los muebles, se sentó todo desparramado y de verdad se sentía muy afectado por lo ocurrido. Sin saber qué hacer se puso de pie, cogió una de las guitarras colgadas en su pared del living y buscó tranquilizarse tocando algunas melodías.
Después de un buen rato se sintió bien, cantar y tocar la guitarra le hacía mucho bien, más aún, cuando empezaba a tocar y cantar la canción que le hizo a Sara, Por ti. Recordándola con el pensamiento y acordándose cuando estaba parado él en el escenario mirándola desde ahí tan bella. “Sara, si supieras que esta canción la hice para ti, primera vez que hago una balada para una persona, de todas mis canciones ésta es la que más me gusta, por qué será, dímelo tu Sara, dónde estás Sara”...
Sebastián, sintió unas ganas de ir a buscarla, pero sabía muy bien que eso implicaba un compromiso, y él no quería nada en serio. Porque nunca había estado con nadie en serio, tenía miedo de fallar e equivocarse. Sebastián tenía ganas de llamarla, pero eso también implicaría compromiso y sería fatal hacerlo. “Una cosa es que te guste una persona y otra es relacionarte con ella. Necesito a Sara, pero tampoco no me quiero comprometer con nadie, entonces cómo hago; quiero verla, quiero hacerle el amor, quiero olvidarme por un momento de todo, del maldito examen desaprobado y de esa profesora tan loca como un disco rayado”...
Sebastián, dejó la guitarra y se sirvió un vaso de whisky, dio el primer sorbo y se sintió placentero, pero seguía con esa ansiedad que le flagelaba la cabeza sin pedirle permiso.
“Qué hago maldita sea, con el alcohol no solucionaré nada... Pero necesito relajarme... Pero también te necesito a ti Sara, eres tan hermosa, quiero besarte, hacerte el amor”...
Sebastián se acordó de su amigo Lucho y se le prendió el “foquito”.
“Ah Luchito Otcane es la voz, claro, lo voy a llamar y le preguntaré por Sara. Creo que es hora de tomarle la palabra a mi querido amigo Luchito, cuantas veces me ha invitado a tus desfiles de moda y yo no he podido ir porque mucho no me llaman la atención esos desfiles, pero ahora es diferente amigo, muy diferente...”
Sebastián buscó en su agenda de su celular el número de su amigo Lucho, encontrándolo se percató que no tenía suficiente crédito para llamarlo desde ahí. Así que de inmediato empezó a marcar el número de su amigo por el teléfono fijo.
-¿Aló...?
Contestó Lucho muy sorprendido.
-Aló, Lucho... –dijo Sebastián-
-¿Sí, quién habla...?
-Tu amigo Sebas...
-¡Sebas!... puta madre viejo, qué sorpresa...
-Que no me sacaste la voz cuñado...
-Sí, algo, pero como tú siempre me llamas de tu celular y éste número no lo tengo registrado en mi celu...
-Ah con razón pues, se me acabó el crédito cuñado, te estoy llamando desde el teléfono fijo de mi depa...
-No me importa de dónde me estés llamando viejo, lo que importa es en qué te puedo servir...
Sebastián no sabía como decirle a Lucho que quería asistir en su próximo desfile de modas. Sólo atinó a decirle esto:
-No, en nada, quería saber cómo estás, cómo te encuentras...
-Puta viejo, estoy bien, solamente mi viejita que ya comienza con sus achaques.
-Anda, ¿Qué tiene tu madre?...
-Nada grave, pero tú sabes la edad... A cada rato se le sube la presión y hay que estar ahí viejo o si no se me muere mi viejita.
-Sí tienes razón, así es la edad cuñado.
-Además, bueno yo estoy muy resignado, pero ella todavía no asimila la muerte de mi padre...
-Es verdad Lucho... Esa noticia nos cayó de sorpresa... Pero en fin cuñado, tú sabes que puedes contar conmigo. Tengo varios tíos doctores y bueno cualquier cosa de salud con respecto a tu madre pásame la voz.
-Gracias viejo, de verdad gracias... No tienes por qué decírmelo, que eso lo tengo muy presente... Cambiando de tema viejo, cómo está la banda, puta viejo ya me tiene huevón la radio con sus canciones... A cada rato pasan su música jajajaja...
-Esa es la fama cuñado jejejejeje... Muy bien estamos dando los últimos retoques a los nuevos temas que serán puestos en el nuevo disco.
-Carajo Sebas, estás inspirado viejo... Dedícate a la música, qué haces estudiando administración...
-No sabes cuantas veces he pensado hacer eso Luchito, pero... Es una cuestión de honor terminar la universidad.
-Bueno Sebas, es tu vida ahí no me puedo meter.
-Y cuéntame cómo vas tú con tus modelos y toda esa gama de belleza y glamour...
-Bien, felizmente no me puedo quejar... Justo ahora en la noche tengo un pequeño desfile donde me tengo que hacer cargo... Para esto tengo las mejores modelos del país.
Sebastián contento por su suerte, solamente esperó la invitación de Lucho para asistir a dicho desfile...
-Eso me consta cuñado.
-Ah, por cierto, el día de mi cumple te fuiste con mi amiga Sara... Puta viejo te has levantado una flacota.
-¿Qué, te diste cuenta que me fui con ella?
-Claro viejo, puta de verdad, que te vas acordar Sebas, si estabas en una borrachera jajajaja
-Sí, algo me acuerdo... También Sara me contó algo... Sobre todo que trabaja para ti...
-Claro viejo, hoy precisamente, ella va a cerrar el desfile... Está de moda mi amiga Sara, está que da la hora la flaca.
-Puta cuñado, me lo dices a mí...
-Ya veo que es tu nueva chica de turno jajajajaja...
-No te pongas celoso cuñado que tú no te puedes quejar... Hay muchas flacas que tienen tu sello jejejeje...
-Las mujeres es algo que no se puede evitar viejo y, sobre lo celos, no para nada viejo, solamente les pido a mis modelos que no me fallen, que cualquier problema de amor lo dejen en su casa... Tú ya me conoces que para el trabajo soy muy responsable...
-Sí lo sé Lucho... No tienes por qué decírmelo... Eres un triunfador.
-A propósito porqué no me acompañas hoy por la noche en el desfile, puta viejo siempre te he invitado pero tú nunca has ido... En cambio yo me he tenido que comer varios conciertos tuyos con tu banda de rock....
-Bueno cuñado prepárame las cervezas bien heladas, que hoy te acompaño como sea...
-Eso me gusta viejo, y ya veo por qué me quieres acompañar... Qué importa Sebas, total, me va a dar mucho gusto verte ahí... Ah, y sobre las cervezas, se te olvida que no me gusta tomar cuando trabajo...
-Las cervezas son para mi huevón, jejejejeje... ya sé de tu responsabilidad en el trabajo.
-Gracias por comprender Sebas, pero después del desfile nos agarramos a botellazos, claro, si no te vas con Sara...
-Vamos a ver Luchito, tú sabes que siempre hay un buen tema para conversar con un buen amigo.
-Eso es una gran verdad, pero te vuelvo a repetir, me va dar mucho gusto verte ahí...
-A mi también Luchito, de verdad... Bueno, te dejo para que sigas con lo que estabas haciendo... ah a qué hora empieza el desfile y en qué hotel es...
-A las nueve y treinta y va a ser en el hotel más ficho de Lima, por favor Sebas, me ofendes... “El Bouquet”
-No, para nada Luchito, entonces nos veremos ahí amigo, cuídate y dale un beso a tu madre...
-Gracias viejo, se va a poner contenta mi viejita... Y te espero, no me falles... Hablamos...
Lucho terminó la conversación, estaba contento por hablar con su amigo Sebastián, “son muy pocos los amigos que te ofrecen de verdad su amistad incondicional” así pensaba Lucho ordenando todo para esta noche de glamour y belleza.
Sebastián también se sintió contento, sabía muy bien que por la noche iba a ver a Sara, gracias a su amigo Lucho. “Luchito es un gran amigo, es un ejemplo a seguir. Sé que la muerte de su padre lo dejó destrozado, no era para menos, pero el solo se levantó y levanto a su madre. Ahora es un triunfador, un ganador y un gran amigo. Esta te la debo amigo”...
Sebastián, salió de la ducha totalmente nuevo, con toda las ganas de ver a Sara en ese desfile de modas, nunca fue partidario de ir a eventos de esa naturaleza, más, por su criterio como músico; y como dándole mucha importancia al revuelo que estaba causando con su banda de rock en todas las discotecas limeñas.
Sebastián mirándose al espejo probándose la ropa que se iba a poner para esta noche, no dudó en que hoy mismo le diría a Sara que le gusta, que hace tiempo no sentía algo así, algo inexplicable, pero lindo. Nuevamente mirándose al espejo pensaba. “Te están atrapando cuñado, que puedes hacer, sólo seguir tus impulsos, sabes muy bien que esta vez no será un encuentro de aventura, sino todo lo contrario. Un encuentro lleno de preguntas lamentablemente necesarias. Necesitas saber de Sara, Sebas, de lo contrario cuñado te vas a volver loco.” Sebastián no se preocupaba de la hora, sabía que estaba a tiempo para llegar a dicho desfile. “Por primera vez seré puntual, le haré caso a la loca profesora que hoy me acaba de jalar... Un hombre se empieza a ser desde niño, y la puntualidad es muy importante... Convencional frase, de la cual tengo que aprender.”
Sebastián escuchó que lo estaban llamando desde su celular, “puta me olvidé de pagar mi celular, hoy más que nunca quiero que no me molesten.” Sebastián se extrañó del número no registrado que aparecía en la pantallita, “que raro no tengo registrado este número... Espero que la llamada no sea nada grave.” Sebastián contestó y se quedó totalmente mudo al escuchar la voz de Patricia.
-¡Hola Sebas!...
-Paty... Qué sorpresa...
-Hola mi amor, te sorprende mi llamada...
-Paty no soy tu amor y, sí me sorprende tu llamada, porque el número que aparece aquí no es de tu celular...
-Claro que no amor, me acabo de comprar uno nuevo, en el viaje perdí el antiguo celular.
-Ah que pena ¿Y dime qué tal tu viaje... Qué tal la ciudad New York?...
-Excelente mi amorcito, no sabes cómo me he divertido, es una pena que ya no estén las torres gemelas, pero igual New York es espectacular... Los tres meses se me fueron volando... Pero hora estoy feliz porque estoy en Lima en mi querido Perú y también porque te quiero ver te quiero sentir otra vez...
-Paty ya hablamos de eso... No hagas que...
-Mi amor yo no me dejo vencer tan fácilmente... Además quedamos como amigos, pero como amigos cariñosos, como tanto te gusta... A ver dime, si no has extrañado mis besos de pasión, mis masajes, mi cuerpo...
Sebastián no podía negar que algo añoraba en Paty, una mujer maravillosa y bella, sobre todo, cuando estaban en la cama, Paty era estupenda y fue por algún tiempo su enamorada no oficial de Sebastián.
-Paty, tú sí que sabes ponerlo a uno en problemas...
-Y a ti mi amor te gusta eso... Que tal si voy a tu departamento y recordamos muchas cosas...
Sebastián, estaba entre la espada y la pared. Pero más tiraba para Sara, porque en él había un sentimiento que empezaba a nacer, en su mente y en su corazón. Tenía que empezar a madurar de una buena vez por todas o por lo menos seguir una línea de conducta. Seguir el camino que le dictaba su corazón.
-No, esta noche no pudo verte Paty... Yo también quiero hablar contigo que me cuentes de tu viaje, si has conocido a alguien, si te has enamorado, en fin...
-Sebastián poco floro conmigo, dime cómo se llama la mujer que me está remplazando... Te conozco muy bien mi amor... Y unas de tus cualidades es no saber mentir...
-Paty que no se te olvide que yo también te conozco, pero ahora tengo que ensayar con la banda... Así que si piensas que te estoy mintiendo adelante, yo no puedo hacerte pensar diferente.
-Entonces Sebas cómo debo tomar esto, como un desplante o como una linda manera de decirme que no...
-jejejejeje... Mira estoy apurado yo te llamo apenas regrese de ensayar y si es muy tarde lo dejamos para mañana...
-Bueno Sebastián, esta vez ganaste, pero no me quedaré con las ganas, saldré hoy con unas amigas, total mi vida es la noche, que conste que tú eres mi prioridad, y mira lo que te pierdes... Bueno te dejo bye amorcito...
-Adiós Paty, y de verdad eres de temer...
-Y espera que me veas, Sebas, no sabes lo que me he aumentado en el cuerpo...
Sebastián quería preguntarle qué se había aumentado imaginándose muchas cosas, pero ya había colgado y de nuevo se metió al baño, para bañarse con agua fría. No podía evitarlo, Paty todavía le hacía sentir muchas emociones fuertes a Sebastián, un problema que sólo se podía resolver en la cama. Salió del baño, un poco congelado por el agua, recuperó la ansiedad y las ganas de ver a Sara. Se volvió a vestir muy rápidamente y ya estando afuera de su departamento aseguró con tres llaves su puerta, como empezando una nueva vida de responsabilidad y criterio. “Por ti hago esto Sara, quiero cambiar, porque necesito cambiar.” Bajó a tierra con el ascensor y se sintió muy extraño, mirando a todas partes, como si alguien lo estuviera persiguiendo. Llegó a su coche, se sentó en el, empezó a buscar el demo donde estaban las canciones nuevas de su grupo, lo puso, hizo contacto y con una mirada relajante salió de su lujoso habita para ver a Sara modelar.
Patricia al sentir que Sebastián prácticamente le había colgado, se sintió muy mortificada. Sabía muy bien que existía otra mujer en la vida de Sebastián. Pero también sabía que esa mujer era muy importante. Porque Sebastián hasta hora nunca le había rechazado la propuesta para ir a la cama. Patricia sabía muy bien que Sebastián le era imposible resistirse a sus encantos, sabía cómo manejarlo, sabía que era la mujer más desea de todo Lima y, por ende, era la debilidad de muchos hombres, sobre todo, del hombre que le interesaba por completo, ese hombre era Sebastián.
Patricia una mujer de veinticinco años, la misma edad de Sebastián, dedicada a vivir la vida de acuerdo a sus grandes posibilidades. El dinero, la clase, el apellido, siempre por lo alto. Caprichosa de un solo hombre, era muy consciente que el amor y, sobre todo, el dinero siempre tenían que ir de la mano. Sabía también que Sebastián era su pasaporte de seguir con la misma formula de vida. No le gustaba conformarse con poco, sabía muy bien que la herencia de sus padres tenía que repartirse entre sus cuatro hermanos menores. En cambio Sebastián no, Sebastián era hijo único y heredero de un imperio sólido, donde Patricia pretendía tocar y mover con sus propias manos.
Patricia tenía el sexto sentido muy agudo, es por eso que sabía muy bien que esa chica que estaba ocupando su lugar por el momento, iba a ser un hueso duro de roer. Pero ella estaba confiada en que iba a ganar, como siempre. “Nada me costó hacer a un lado a esa española que pretendía quitarme a Sebastián. La destruí por completo, ella solo se tuvo que ir a su país jajajaja... Pero ahora ¿ésta mujer?... ¿Quién será?... ¿Cómo se llamará?... ¿Será de mi clase?... ¿O será una muerta de hambre, arribista desesperada que solamente está esperando la oportunidad?...
Lo tengo que averiguar... Sebastián si la montaña no va a Mahoma, entonces Mahoma va a la montaña...” Patricia pensaba así echada en su cama, en su cuarto, en medio de una casona, junto a la casona de la casa de sus padres de Sebastián, sacó unas llaves entres sus joyas inalcanzable para muchos, mirándose al espejo y completamente desnuda se empezó a contagiar de la risa que el espejo le mostraba. “Jajajaja... Amorcito... Darling... Sebastián quieras o no, serás totalmente mío”...
Sebastián, llegó al hotel más lujoso de Lima, hotel de cinco estrellas llamado, “El Bouquet”, donde al llegar se sintió opacado por todos los coches estacionados en el frontis de dicho hotel. “Puta madre que tales naves carajo, éste Luchito sí que reúne gente de la más buscada, y extranjeros que no vienen aquí a perder el tiempo. Esto sí que es glamour... Que fea mierda”...
Sebastián se estacionó un poco alejado del hotel y ya estando en la puerta del mismo, se percató que había un hombre en la puerta con una lista larga de todos los invitados a dicho desfile. “Me habrá puesto mi querido amigo en esa lista, mejor lo llamo... No, debe estar bien ocupado... Bueno vamos a ver qué pasa, si no me dejan entrar, lo tendré que llamar no me queda otra solución”…
-Buenas noches señor, ¿está en la lista, o tiene una invitación de cortesía?... – Preguntó el hombre de la lista-
Sebastián escuchó la pregunta y se empezó a sonreír, sin dejar de pensar... “Por qué siempre en dichos eventos tienen que ser una persona de color quien te reciba o te haga pasar, por qué no es una persona blanca... Y así dicen que no somos racistas en este país... amo a mi Perú, pero hay cosas que me indignan mucho, éste es un ejemplo.”
-Sí amigo, creo que estoy en la lista... –dijo Sebastián-
-A ver permítame, su nombre por favor...
-Sebastián García...
El hombre de la lista se detuvo en la búsqueda, alzó la mirada y lo empezó a mirar a Sebastián con entusiasmo y le dijo:
-¿Usted no es el vocalista y guitarrista de los Debutantes?...
-Sí, ¿por qué?...
-Mucho gustó en conocerlo, mi hembrita, digo, mi enamorada escucha su música, y yo también...
-Que bueno, que bueno que les guste lo que hacemos... Tú comprenderás que solo no estoy en esto... Somos cuatro y los cuatros amamos la música.
-Sí es verdad, sobre todo el gestó de humildad que tuvieron con los niños de la Teletón... Los vi en la televisión donando una buena cantidad de dinero y creo que fueron el único grupo de rock que hizo eso.
-Los niños de la Teletón merecen eso y mucho más... y “Los debutantes”, no estamos ajenos en apoyar, además la música es libertad, unión y más aún es una forma de vida...
-Bueno discúlpeme, pero yo no comprendo nada de eso... Lo único que yo sé, es, que me gusta su música y a mi flaca también.
-Eso es lo importante querido amigo, gracias de verdad...
El hombre de la lista sacó una hoja de su billetera instalada en su bolsillo y le dijo a Sebastián muy educadamente:
-Por favor un autógrafo para mí y para mi flaca, perdón para mi enamorada... Quiero que sepa que he conocido al vocalista del mejor grupo peruano...
-Como no cuñado... Cómo se llama tu hembrita, perdón, tu enamorada jejejeje...
-Jajajaja se llama Sara...
Sebastián no pudo contener la sorpresa y la coincidencia. Y con todo el cariño y aprecio le firmó el papel, dándose cuenta que es el mejor autógrafo que había dado hasta hora en toda su carrera musical...
-Listo amigo... Pero ahora dime si estoy en la lista, porque creo que ya va a comenzar el desfile...
-Sí claro, a ver.... García, García, García... Aja, aquí está... Asiento veinticinco, uyy y muy cerca, muy cerca para ver a las ricas modelos...
-Gracias cuñado, te lo agradezco y buena suerte en todo...
Sebastián entró al evento y de inmediato buscó su asiento con el número 25. Se percató de la cantidad de gente que impacientados esperaban que comience el desfile. Sebastián ya sentado empezó a sentir que algunas personas lo empezaban a reconocer. Sobre todo la gente de su edad y entre murmuraciones la gente lo empezaba a señalar sin dejar de mirarlo. “Caramba, es verdad que “Los Debutantes” tienen éxito. Bueno me tendré que comer miradas ajenas, total mi objetivo es otro y por ello soy capaz de soportar cualquier cosa”...
Las luces tomaron presencia, el glamour una señora huésped. Ahora era Lima de lujo, no había necesidad de buscar algo más allá. Un escenario para la belleza, simplemente para la belleza; y si existe otra cosa que pueda suplantar a la belleza, entonces estamos perdiendo el tiempo...
-Muchachas si existe otra cosa que pueda suplantar a la belleza, entonces estamos perdiendo el tiempo... Estamos aquí para destruir miradas y convencernos que el Perú tiene lo suyo. Sin envidiar a nadie ni siquiera otros países... Está claro, por favor no quiero nerviosismos que le hagan perder el control. Salgan y destruyan al mundo, si se tropiezan nunca dejen de sonreír y por favor nada de sonrojarse. A estas alturas no malogren su carrera... Ustedes son lo mejor que hay en el medio... No me decepcionen... Pablito ese peinado que le has hecho a Vanessa no combina con lo que lleva puesto... Por favor hazle otro peinado, con criterio... Por favor...
-Ya papi, pero no te molestes...
-¡Entonces no me hagas enojar, maricón!...
Lucho sabía lo importante que era éste desfile para él. Por toda la gente que estaba sentada allá fuera esperando su arte. El sabía muy bien que en la motivación estaba el éxito, si no había motivación no podía ver éxito. También era consciente que las modelos que tenía a su cargo y que estaban ahí al frente, no lo iban a decepcionar y Sara la más esperada por todos no era la excepción. Lucho se acercó a Sara, la privilegiada modelo que iba a cerrar el desfile la miró y le dijo:
-¿Sara cómo te sientes, está todo bien?...
-Sí Lucho, sólo un poco nerviosa porque es primera vez que voy a modelar un traje de trasparencia...
-Ya me imagino vieja, pero haz la cuenta que estás en tu casa, confió mucho en ti Sara... Y sé que lo vas a hacer bien, además...
Lucho se contuvo al hablar, pensaba contarle a Sara que su amigo Sebastián le dijo que iba a ir al desfile, pero lo pensó mejor. Porque no estaba seguro si Sebastián había venido, y eso, pensó él, que desubicaría a Sara o quizás no. Pero no podía confiarse, un hombre precavido vale por dos.
-¿Además qué Lucho?...
-No, nada vieja, además sé que entre la gente hay muchos productores y quizá haya llegado tu hora, Sara.
-¿Sí?... eso espero Luchito... Eso espero. Quiero progresar en la vida, quiero hacer cosas nuevas.
-Bueno Sara, todo depende de ti, por ahora vas por buen camino.
-Sí lo sé, gracias por tu confianza, de verdad, gracias amigo.
-De qué vieja… ahora sí Pablito, ese peinado está a la altura del evento.
-Sí, te gusta papi.
-Claro, ¿Qué pasó hace rato?, ¿Estás enamorado?...
-No papi, siempre te voy hacer fiel.
-Jajajaja, bueno dejémonos de mariconadas y por favor chicas no se olviden lo que tienen que hacer... ya saben, mirada despectiva en los trajes fuertes y en los ligeros sonrisas de coquetería... No tengo por qué decirles más, ustedes misma son... Vamos muchachas, vengan todas juntemos las manos, tú también Pablito...
-Gracias papi...
-Bueno muchachas, esperemos que todo salga bien y por favor mucha soltura, ah. Vamos, uno dos y tres...
¡Mierdaaaa...!
Las modelos salieron apenas el presentador dio inicio del evento de modas. Lucho se quedó observando a sus dirigidas en la pasarela del hotel “El Bouquet”, sabía que hoy tendría a la gente comiendo de su mano. “Esto es por ti viejo que estás en el cielo, sé que nunca te gustó esta carrera, pero siempre me enseñaste que cualquier cosa que haga en la vida, la haga de la mejor manera, ser el mejor, era tu filosofía y eso lo aprendí de ti papá.” Era una cábala de Lucho hablarle a su padre en el silencio con el pensamiento, en pleno evento. Se sentía muy cerca de él, muy seguro con su presencia celestial y, sobre todo, ya no se sentía solo.
Mientras tanto Sebastián se le iba subiendo la temperatura, esa temperatura se iba mezclando con los nervios de saber que en cualquier momento aparecería Sara y no sabría qué hacer, cómo reaccionaría. Ya la gente joven no le miraba por obvias razones, y las modelos dejaban a los turistas anonadados por los trajes muy ceñidos a sus finas caderas.
“Caramba sí que Lucho vive en el cielo, mierda que tales mujeres... La gente se queda estúpida, si supieran que una de ellas, la mejor modelo, ha estado en mis brazos, haciéndome una antesala para mí solito, un desfile particular y más... Como hay cosas que uno ni siquiera se puede imaginar... Turistas estúpidos, le sobra el dinero y no saben qué hacer con el”...
El presentador del aventó hacía gala de cada una de las modelos, describiendo los trajes muy detalladamente, tanto así, que las señoras muy elegantes, algunas gordas de la alta sociedad limeña, ponían la puntería en cada diseño presentado. La gente entre aplausos iban recibiendo a cada modelo, los señores adinerados les importaba un chicle los trajes, sólo miraban los cuerpos de las modelos y alucinaban si alguna de ellas podía satisfacer sus necesidades carnales. Dispuestos a pagar muchos dólares por una noche de pasión.
Para Sebastián se le era un infierno seguir esperando, quería ver a Sara modelar. “¿No me habrá engaño Lucho?, ¿habrá venido Sara?... Seguro no vino porque sabía que yo iba a venir... Pero no creo... Sara, ¿dónde estás pequeña?”...
En eso Sebastián se percató que no salía ninguna modelo y que el presentador había dejado de hablar y sus preguntas empezaron a responderse por sí solas, mientras tanto el presentador volvió a hacer gala con sus palabras para anunciar la presencia de alguien.
-Señoras, señores y público en general, queremos presentarles a la mejor modelo del medio, la que todos ustedes estaban esperando... Ella aquí, nos viene a mostrar la última pasta en moda, la moda más presente para todo el mundo...
Sebastián no podía creer lo que estaba escuchando. “Ahí está Sara, mi pequeña Sara”...
-... ¡Con ustedes la espectacular Sara Vivas!...
Apareció la bella Sara, con un traje de transparencia hipnotizando a todo el mundo, con sus pechos pequeños y sus caderas como el mapa del Perú. Mirada despectiva, caminaba sin tener límites, la gente no paraba de aplaudir y el presentador sólo atino a mirar. Prácticamente Sara estaba desnuda envuelta en seda, Lucho emocionado miraba al cielo por su nuevo triunfo, las señoras, los señores y turistas podían ponerle fin al evento. Con la espectacular Sara, ya todo estaba dicho y no había nada más que ver.
Sebastián no podía creerlo, enfurecido miraba a Sara y empezó a odiar a todos los presentes. No era posible que la Sara que el conocía, con la cual se había acostado estuviera ahí enseñando todo su cuerpo desnudo. “Mierda, esto es un strip tease, una cosa es modelar y otra cosa es salir desnuda... Yo quería ver a Sara modelar, no verla desnuda, eso se reserva para mí, además no me gusta compartir con nadie lo que es mío... Esto nunca lo voy a permitir... Yo pensaba que el desfile particular que me hizo la otra vez significa algo... Y ya veo que para ella es la cosa más normal del mundo... Mierda, pero Sara me va escuchar, incluso mandaré al carajo a mi amigo Lucho si la defiende”...
Sara terminó de modelar cerrando el existo evento, sabía que era la triunfadora de la noche. Pero se acordó de Sebastián y lo empezó a extrañar con el pensamiento.
“Soy un éxito, ahora me lloverán los contratos para hacer comerciales en televisión, para actuar en una película; quizás en una telenovela o para a ser la cara oficial de un producto en particular... Soy una triunfadora, pero... Me falta algo... Me fastas tú Sebastián... No he podido sacarte de mi mente, todavía siento tus besos que acarician mis labios, ¿Dónde estarás Sebastián?... ya no aguanto más, hoy mismo te voy a buscar, me importa un pepino la nota que me dejaste, donde me sugieres que no te busque. Soy una mujer que hace las cosas que siente, y no tengo por qué aguantarme, sobre todo, cuando siento algo por ti Sebastián. Es ahora o nunca mi amor”...
-¡Sara!... ¡Sara!...
-Sí Lucho, perdóname... Estaba pensando en otra cosa... Sí dime...
-Sara eres un éxito, no sabes los buenos comentarios de la gente hacia tu persona...
-No te creo Lucho, ¿de verdad?...
-Sí vieja, no te miento…
-Ya me imagino, no lo puedo creer... Otra vez ganamos, porque tú eres partícipe de esto también, Lucho...
-Claro vieja, más bien quieres que sea tu representante... Tú sabes, para contratos y otras cosas más...
-Sí por favor Lucho, tú tienes más campo en esto, además yo no entiendo nada de firmas, dinero y otras bobadas que no vienen al caso mencionarlas...
-Esta bien Sara, seré tu representante, pensaba que me ibas a decir que no... Pero veo que confías en mí...
-En quién más Luchito, dime en quién más...
-Sara de pasa algo... Te veo triste... No te gustó el desfile...
-Al contrario, estoy feliz, sino que, estoy un poco cansada...
-Me imagino, pero yo las iba a llevar a celebrar a todas por esta noche...
-No sabes cuanto me gustaría ir Luchito, pero como te repito, estoy cansada, muy cansada...
Lucho sabía que estaba así por un hombre, no era difícil de adivinar de qué hombre se trataba. Era de su amigo Sebastián. Entonces pensó que no era correcto decirle que Sebastián iba a venir para verla... Ya que Lucho pensó que su querido amigo Sebastián brilló por su ausencia.
-Bueno Sara te lo pierdes, pero cuídate mucho y descansa que nos espera una semana de entrevistas, fotos, programas de televisión, etc...
-Ya Luchito, de verdad gracias... Si no fuera por ti, no hubiese llegado a ser la mejor modelo de este país... De verdad gracias... Ah sólo te pido una sola cosa...
Sara quería preguntarle a Lucho por su amigo Sebas, si lo había visto o si había hablado con él sobre ella. Pero se contuvo, no quería mezclar las cosas, no quería mezclar sus sentimientos con el trabajo y mucho menos involucrar a su amigo Lucho, más aún, hora que ya era su representante, “No, no debo mezclar mis problemas del corazón con mi trabajo, no qué va”…
-Dime Sara, estoy a tus órdenes...
-Que por lo menos dos días me dejes descansar... No quiero hacer nada, solo dormir...
-Bueno, está bien Sara, pero pasado los dos días de descanso, entramos de lleno a lo nuestro...
-Sí Luchito, te lo prometo... Sé que eres un hombre muy responsable en tus cosas...
-Me da gusto que lo sepas, Sara... Bueno cuídate mucho, te vas en un taxi o te jalo por ahí...
-No, anda no mas, que te están esperando las chicas, que yo tomo un taxi no te preocupes por mí...
-Bueno vieja un beso y recuerda cuenta conmigo para todo... Y ya sabes en dos días comenzamos la agenda...
-Está bien Luchito, y discúlpame con las chicas pero de verdad estoy muy cansada...
-Ok vieja... Que duermas bien...
Sara, en el camarín, ya sola, ni siquiera estaba Pablito, se apresuró en guardar todas sus cosas, haciendo un croquis en su cabeza empezó a recordar la dirección de Sebastián. “Espero que te encuentres en tu departamento, Sebas, quiero darte una sorpresa... Quiero decirte que no puedo vivir sin ti, que te extraño y no sé cuántas cosas más”...
Sebastián, seguía enfurecido, esperaba a Sara en su coche muy encaletado en los arbustos, muy cerca del hotel “El Bouquet”. Apenas Sara terminó de modelar Sebastián se retiró de ese lugar que lo estaba asfixiando, más aún, con todo, según él, el bochornoso espectáculo que hizo Sara en ese desfile. “Mierda uno quiere cambiar, que la puntualidad es muy importante para el hombre, seguir una línea de conducta, afiliarse a la lista de la sociedad respetada... Pura tontería, tanto para que te paguen así. Te me caíste Sara, te alucinaba diferente, otra cosa, otra cosa de verdad... Mierda ahí salen las modelos, adónde se irán... Pero no veo a Sara... pero si ahí está Luchito, creo que se van a celebrar lo acontecido de esta noche... Puta ese Luchito, si que es un galán... ¿Y ese maricón?... Puta que feo maricón, faltaba que ese huevón modele... Ahí sí hubiese sido la cagada... No sale Sara y ellos ya se van... Mejor así, quiero hablar a solas con ella, no quiero que nadie me vea haciendo el papel de tonto... Qué te está pasando Sebastián... mírate, adónde has ido a caer”...
Sara salió apurada del hotel con un reloj en la mano, era el reloj de Lucho. Pero Lucho ya no estaba ahí ni las de mas chicas del evento. Sebastián apenas vio a Sara, salió de su coche, cerró la puerta con furia y antes que Sara tome el primer taxi aceleró el paso hacia ella, la interceptó sin importarle nada, ni nadie, y le dijo:
-¡Sara, tus amigos ya se fueron!...
-¡Sebastián!... ¡qué sorpresa!...
-La sorpresa es mía Sara... Y no sabes cuánto estoy sorprendido...
-Justo estaba por...
-Ya sé, te ibas a darle al alcance a tus amigos... ¿Sabes Sara?, eso no me importa...
-Sebastián eres tú, o me estoy confundiendo de persona.
-¿Acaso conoces otro Sebastián?... Seguramente... Y seguro a todos ellos les modelas desnuda... Como hace un rato por ejemplo...
-Sebas, ¿No me digas que has estado en el desfile?...
-Jeje, ¿Tú qué crees, Sara?...
-Ah ya veo por donde va la cosa... Sebastián es mi carrera, nunca te mentí en eso... Sabías muy bien que era modelo, y nunca te dije que era una secretaria.
-Yo no te he pedido ninguna explicación Sara, no sé por qué te adelantas, yo no sabía que modelar era salir desnuda, con un traje supuestamente caro.
-Así es el diseño Sebas, es una transparencia.
-¿Sabes?, ¡A la mierda con la transparencia!... Yo pensaba que eras de otra manera Sara.
Sara no podía creer lo que estaba escuchando, quería que la tierra se la tragase. Pero tenía que mantener la calma.
-Para empezar Sebastián no hay nada personal que nos una.
-¡Y te sigues adelantando a las hechos!...
-Pero tú me haces pensar eso... ¿A ver dime con qué autoridad me vienes a decir que lo que hago está bien o está mal?...
-Con ninguna autoridad, sólo que pensé que eras de otra manera.
-¡No me digas que no fuiste prejuicioso cuando me acosté contigo, horas antes de haberte conocido!...
-No te voy a negar que al principio sí, pero después fuiste diferente Sara. Yo pensaba que ese desfile que me hiciste, en tu departamento, era porque algo significa en tu vida...
-Sí Sebastián, significas algo para mí.
-Qué, tu pasaporte a la fortuna.
-Sebastián me estás ofendiendo, son duras tus palabras.
-Tú ya me ofendiste Sara, al mostrar tu verdadera cara... A la mierda con tus aires de modelo.
-¡Qué te pasa... Para eso estás aquí, para ofenderme!...
-Estoy aquí para decir lo que pienso de ti, Sara Vivas...
-¡Entonces habla de una buena vez, yo también quiero conocer tu otra careta!... ¿Y sabes?, ¡a mí me importa un pepino tu maldita fortuna!... ¡Eres un mantenido que lo único que haces es sacarle dinero a tus padres!...
-Je je quizás sea un mantenido... Tú misma lo has dicho... Pero no salgo a desnudarme por unos cuantos soles, si quieres yo te puedo dar dinero.
-¡Basta!... ¡Vete de aquí Sebas!... ¡No te quiero ver nunca más y gracias por tu dinero pero no quiero el dinero de un mantenido!...
Sebastián enfurecido, quería tomarla del brazo y llevarla cargada hasta su coche. Pero se contuvo por el escándalo que ya estaba formado en medio del andén del hotel.
-¡Está bien, me voy!... pero ya hice lo que tenía que hacer... Adiós Sara, serás una fecha en mi calendario de conquistas... Y espero nunca más verte. Como dicen algunos, todo lo fácil siempre se va rápido.
-¡Por favor vete, ya no me ofendas más!... ¡Vete Sebastián!...
Sebastián se fue, dejando a Sara en medio del andén llorando. Llegó a su coche y de inmediato hizo contacto y salió de ese lugar.
Sara no sabía por donde huir, pero quería escapar, sus piernas no le respondían. En eso en medio de la oscuridad la empezó a bañar unas luces de un coche conocido. Era Lucho que estaba regresando por su reloj, se le había olvidado en el baño de dicho hotel. Ese reloj era de su padre, y para Lucho más que un reloj era un recuerdo imborrable.
Lucho bajó las luces de su coche, se estacionó y al bajar encontró a Sara llorando...
-¿Qué pasó vieja, alguien te hizo daño?...
-No pasó nada Lucho...
-Sara no me mientas, tu familia... ¿Algo le pasó a tus padres?...
-No, Dios no quiera.
-¿Entonces por qué lloras, si te había dejado bien?...
Sara no aguantó más y se confesó con su amigo Lucho:
-Es por Sebas, estuvo aquí, me vio modelar y no le gustó para nada que saliera así... No sabes lo que me dijo, me hizo sentir como una puta...
-Así que vino, ah, con razón ese coche rojo en medio de tantos algo me llamaba la tensión... Que sí, tan mal se portó contigo...
-Fue horrible Lucho, de verdad que sí...
-Vamos Sara sube a mi coche y cuéntamelo todo... Todo por favor, desde el comienzo hasta el final... Nadie se va a venir a burlar de una amiga, por más amigo que fuese... Vamos vieja sube, todo estará bien...Para eso están los amigos...
-¿Y las demás chicas?...
-Eso ya no tiene importancia Sara... Ya no importa.
Sebastián, corría a cien kilómetros por hora por todo el litoral de la costa verde, a veces llagaba a ciento veinte pero eso no le importaba, estaba tan furioso e insoportable con su conducta. “Sara tiene razón, quien soy para reclamarle, si entre nosotros no hay nada personal. Solo sexo porque así lo quise yo y ella también. Y entonces por qué esta conducta... No tenía que ser tan duro con ella, sólo me queda olvidarla, total, hay mujeres por montón... Pero solamente quiero a Sara, mierda, te tengo que olvidar Sara tarde o temprano”...
Sebastián bajó la velocidad y ya estando en Miraflores se estacionó en un parque para aclarar sus ideas, no quería ir a su departamento, sabía que en él, no iba a estar tranquilo, e iba estar sin poder dormir con toda la angustia de los recuerdos. Tiró el asiento para atrás para pensar, se puso cómodo y volvió a poner el demo de su grupo, “Los Debutantes.” Prendió un cigarrillo y se dio cuenta que adelante de él, había un coche conocido. “Puta madre, lo que me faltaba, la profesora Márquez, a estás horas, que hace aquí. Por lo que veo está sola.”
Sebastián observó que su profesora estaba sola, pero cuando bajó la luna de su coche notó algo extraño. Al mirar con claridad, se dio cuenta que la profesora Márquez estaba llorando. Sebastián recordó el comentario de su amigo Álvaro cuando le contó que su profesora era una mujer infeliz en su matrimonio y que su esposo le pegaba.
Sebastián quería otra vez portarse mal con ella, desfogar toda la rabia que llevaba consigo, pero al verla llorar le recordaba a Sara. Además él no estaba ya para renegar y cometer otra locura. También se sentía destrozado por lo ocurrido, bajó de su coche y se fue al encuentro de su profesora. “Quizás en esta clase no haya nada de estadística, solo un poco de vida”…
-Profesora Márquez, a veces llorar es bueno...
-¿García, qué haces aquí?...
-Eso mismo le iba a preguntar profesora...
-Estaba acordándome de la infancia, de mis padres y bueno me salieron las lágrimas... ¿Vives por aquí?...
-Sí a cuatro cuadras... Profesora podemos hablar...
-Mira García, si es sobre lo de esta mañana... No te preocupes, todo está bien... Todo está olvidado.
-También quería hablar sobre eso, pero también de otra cosa.
-Se nota que tampoco estás bien... Ya somos dos... Ven sube, conversemos, dicen que dos velas apagadas se hacen compañía.
Sebastián subió al coche de su profesora, y se dio cuenta que en su rostro había un golpe. La profesora Márquez de lo afligida que estaba ni siquiera se había percatado.
-Créame profesora que dije lo que sentía en ese momento, no quería demostrar nada... Pero igual le pido disculpas.
-¿Sabes? Eres el primer estudiante que se me enfrenta, todos murmuran en secreto y nadie me dice nada... En cambio tú me enfrentaste y me hiciste pensar que tus palabras tienen mucho de verdad.
-Profesora yo... No sé que decirle... Pero gracias.
-No me agradezca García, además, no estamos aquí para hablar de la universidad y de lo que enseño que es estadística... ¿Qué te pasa?... Déjame adivinar... Es una mujer ¿no?...
-Sí profesora... Pensaba que nunca me iba a enamorar... Eso lo sentía tan lejos de mí... Pero ya ve, mi cara lo dice todo.
-No entiendo el problema García... Si es bonito enamorarse, ahora, si no eres correspondido, creo yo, que ahí esta el meollo del asunto... Yo hablo muy poco con los alumnos y colegas en la universidad; pero, hay rumores que dicen que tú eres un donjuán.
-Je je eso dicen todos de mí, pero creo que me llegó la hora.
-A ver, yo no quiero involucrarme en tu vida, tampoco soy una experta en cuestiones de amor... Vaya que no lo soy.
-¿Por qué lo dice profesora?...
-No, por nada... ¿Cuéntame qué pasa con la chica que te tiene así?
-Profesora no quiero entrar en detalles, lo único que le puedo decir que se terminó... Y bueno, hay que voltear la página.
-Bueno García, comprendo tu hermetismo, pero lo único que te puedo decir y ya este consejo no lo tomes como tu profesora sino como una amiga a quien un alumno le enseño que la vida no es un campo de batalla...
-Je je, eso dije ¿no?, que estúpido...
-Olvídalo García, a lo que iba, a veces el amor hay que dejarlo ir para saber que tan importante es... Y sobre todo, lo más importante, es saber, sí ese amor es realmente para ti, si ese amor algún día regresa, entonces, es ahí donde nunca debes dejarlo escapar.
Sebastián ya bahía escuchado esas palabras en otra parte. Pero nunca le tomó importancia. Porque no sentía nada por nadie, en cambio ahora era diferente. Una vez más comprobó que la mujer no era un sexo frágil porque sentado ahí, miraba a su profesora moreteada y aplastada por el dolor de un matrimonio en decadencia, y, a pesar de todo, estaba aquí dándole consejos de vida. Sebastián sintió a la profesora Márquez como una madre y al verla también de la misma manera mutilada por la tristeza, quiso ayudarla, esperó un silencio apropiado y le dijo:
-¿Profesora, qué le pasó en la cara?...
-¿Qué tiene mi cara hijo?...
-No sé, está como morada... ¿Se ha chocado?...
La profesora no puedo contener la vergüenza y se acordó que ese golpe era motivo de la discusión que tuvo con su esposo. Él le había golpeado.
-Sí García, choqué hace unas horas por eso me encontraste llorando.
Sebastián se dio cuenta que su profesora entraba en una contradicción de escapatoria, pero no quiso delatarla, sólo quería ayudarla.
-Tiene que echarse algo.
-Apenas llegue a mi casa, te tomo la palabra García...
Y ocurrió lo que Sebastián pensaba que iba a ocurrir. La profesora Márquez se echó al llanto sin importarle nada. Sebastián la miraba y la dejó llorar, sólo escuchaba las mis disculpas de su profesora. Pero él no decía nada sólo la dejó llorar... Después de un mutismo total, Sebastián quería devolverle el consejo.
-Profesora... Yo tampoco soy digno de saber de sus problemas... Lo único que puedo decirle es... Que cuando hay golpes no sólo emocionalmente sino físicamente, es mejor terminar con todo. No se puede amar cuando hay muchos resentimientos... Cuente conmigo si necesita de un amigo... Y también si necesita de un aliado... Pero no es justo que un hombre le pegue a una mujer... Ese animal tarde o temprano la tiene que pagar.
-Gracias García... Tomaré tu consejo... No es difícil adivinar lo que me está pasando ¿no?, pero déjame sola por favor.
-¿Está segura profesora?...
-Sí García, ya estoy mejor... Yo pensaba que eras de otra manera... Pero ahora me doy cuenta que estuve bien equivocada... Cuantos estudiantes serán así como tú y yo los trato como si fueran mis enemigos... Ambos hemos aprendido mucho por hoy... Y por favor te espero la próxima semana para que des tu examen de sustitutorio, te falta estudiar un poco, un poco nada mas... Tú puedes hacerlo.
-Iré profesora, daré el examen sustitutorio, estoy empezando a ver la vida de otra manera, ya es hora de pensar con palabras mayores... Más aún cuando estás enamorado.
-Tú mismo lo has dicho ya es hora de cambiar... Y reconocerlo es el principio... Mucha suerte García y te espero ya no como tu enemiga sino como tu amiga.
Sebastián salió del coche de su profesora con la tranquilidad de los concejos de una madre. Se sintió más tranquilo, sabía muy bien que se había portado muy mal con Sara. Estaba arrepentido. Él mismo y aquel hombre que le había pegado a su profesora merecían la pena de muerte. Pero seguiría el consejo de su profesora. “Vamos a ver si eres para mí, Sara. Te voy a dejar ir, aunque te voy a extrañar mucho y va a ser difícil de olvidarte. Por ahora trataré de cambiar, de ser consecuente y de terminar mi carrera. Iré donde mi padre y le pediré trabajo... De lo que sea, del puesto más bajo, no quiero llegar como hijito de papá y tener el mejor puesto. Eso me lo tengo que ganar con mi esfuerzo, por lo menos hasta que termine mi carrera, no quiero ser más un mantenido como dices tú Sara y tienes Razón. Voy a cambiar de verdad, aunque me cueste dejar la música, pero soy consciente que algo tenemos que sacrificar en la vida”...
Sebastián sentado en su coche pensaba así en vos alta y esperó que su profesora Márquez saliera primero de ese lugar como cerciorándose que todo estuviera bien. La profesora prendió su coche lo hizo calentar un rato y sacó una mano afuera para despedirse de Sebastián y salió de aquel lugar con otros aires y, sobre todo, más tranquila.
Sebastián al ver que todo estaba bien, hizo lo propio, prendió su coche y de nuevo puso el demo de su grupo y salió muy mejorado de ese lugar. Pensó en llamar a Sara para pedirle disculpas y después echarlo todo a correr. Llegó al edificio se abrieron las rejas de la cochera moderna, entró sin ningún a puro. Estacionó su coche de una forma correcta, estaba en un proceso de cambio. “Y por las buenas costumbres tiene uno que comenzar”, pensaba así Sebastián. Al bajar encontró sucio su coche. “Mañana yo mismo le doy una lavada a mí “fierro”, quiero sentir el sudor de hacer algo, voy a mejorar para bien, por algo se empieza”...
Sebastián llegó al ascensor, llamó al mismo, entró y apretó el número cinco, llegó al quinto piso y miró la hora en su celular, “la una y treinta de la madrugada. No... Nada de tomar Sebastián, mañana tienes universidad y de una buena vez a ver si botas o regalas esos whiskys que te hacen tanto daño.” Sebastián sacó su llave y empezó abrir su puerta. “Qué raro, estoy seguro que he echado tres llaves antes de salir y ahora aparece una. Seguro me estoy confundiendo, las ganas de cambiar están que me hacen pensar muy rápido...” Sebastián entró a su departamento y sintió el olor de un perfume conocido, quería llamar a Sara pero se desanimó, por la hora. Se empezó desvestir en su sala mirando a la gente por la ventana. Ya desnudo caminó hacia el baño para bañarse como poniendo fin a su vertiginoso día. “Por fin en casa, la universidad, los celos con Sara, el problema con la profesora y bueno por fin en mi casa”... Sebastián se percató de una sombra, pero no le tomó importancia, pensó que era producto de su imaginación, se seguía secando. Se lavó los dientes, ahora le tocaba secarse el cabello, terminó de hacerlo y se dirigió a su cuarto con el sueño inspirado. Sebastián al llegar a su cuarto prendió la luz y se quedó hipnotizado.
-Hola Sebastián... –dijo Paty-
Sebastián la encontró desnuda en su cama, pero notó algo raro en su cuerpo. Y después de unos segundos se dio cuenta de los nuevos senos de Paty. Se los habían aumentado dos tallas más en New York.
-¿Paty qué haces aquí?... – Preguntó Sebastián-
-Se te ha olvidado que tengo una copia de tu llave, querido...
-Pensaba que ya no tenías nada mío.
-Te equivocas mi amorcito, yo no pierdo lo que me interesa...
Paty se puso boca a bajo, excitándolo a Sebastián, mirándolo con deseo.
-Paty creo que es muy tarde.
-Nunca es tarde Sebastián, sobre todo, para hacer el amor...
Sebastián que también estaba desnudo, solamente soltó unas palabras al aire, apagando la luz de su cuarto:
-A la mierda con las ganas de cambiar...
Terminó de corregir los exámenes cerciorándose de la hora en su lindo reloj de pulsera... “ya es hora dictar la clase a los alumnos del octavo ciclo, y de paso entregarles los exámenes, claro, si se pueden llamar exámenes.” Recogió sobre la mesa de la cafetería los exámenes corregidos y los guardó en su maletín de cuero negro. Pagó el servicio del café y siempre llevando esa mirada despectiva caminó sin pestañar a dicho salón de clase.
Sebastián, llegó en su coche rojo a la universidad, estacionó su coche entre tantos coches estacionados, siendo su coche el más admirado y observado por los estudiantes de dicha casa de estudios. Sebastián, estaba nervioso por el resultado del examen de estadística, sabía muy bien que hoy su profesora le entregaba ese esperado examen de estadística, su profesora apodada, la loca. Sebastián no encontró a nadie conocido, eso significó que otra vez llegó tarde como de costumbre. Apurado rescató sus cuadernos de la maletera y de volada se dirigió a su salón. Entre el apuro, sólo pensaba en ese dichoso examen. “Puta madre, espero que la loca no haya jalado, si es así, la mando a la mierda, ya son dos veces que llevo estadística y no sería justo llevar por tercera vez ese maldito curso... Además soy consciente que he estudiado, bueno, si eso es estudiar... Espero que la loca me haya tenido compasión”...
Sebastián llegó a la puerta de su salón de clase, pidió permiso para entrar, y se le era muy difícil soportar la fisionomía de su profesora.
-García, cuantas veces voy a esperar, pedir y suplicar que no me gusta que me interrumpan cuando estoy dictando... No sé si esta es la sexta, octava o novena vez que usted me interrumpe de la misma manera, llegando tarde... Hay que ser puntual García... Un hombre se empieza a ser desde muy niño, y la puntualidad es muy importante...
-Disculpe profesora Márquez, pero el tráfico en Lima es insoportable...
-Ahora le echa la culpa al tráfico... La próxima vez será seguro la gasolina o el frió...
Todos los estudiantes que estaban sentados soltaron a reír, siendo Sebastián el punto de atracción.
-Bueno García siéntate y póngase al tanto de la clase.
-Gracias profesora Márquez y prometo que ésta será mi última tardanza.
-Eso espero García, eso espero...
Sebastián se sentó atrás y saludó a Álvaro y amigos en común.
-¿Álvaro una pregunta?...
-Sí, dime Sebas.
-¿Ya entregó la loca los exámenes?...
-No, todavía pero apenas acabe con su aburrida clase seguro que lo hace... ¿Sebas por cuanto te vas?...
-Puta cuñado por un milagro jejejeje... ¿y tú?...
-Por un ocho...
-Ah, ya la hiciste pues cuñado.
-No me confió compadre, tú sabes muy bien cómo es la loca... Esa loca no quiere chamullo y nada que se le parezca, te pone cero y a la mierda con todo.
-Puta Álvaro que no me ponga cero porque la mando a la mierda y le quito todo ese misterio arrogante que la envuelve.
-¿Serías capaz Sebas?...
-Claro y de mucho más...
-Ver para creer amigo.
-Qué le lecheros esos huevones de Daniel y Benjamín...
-¿Lecheros?... ¿Por qué Sebas?...
-Porque ya pasaron este maldito curso, y no tienen que seguir soportando a esta loca de mierda... Jeje.
-Ah verdad ¿no?, si pues el loco Daniel es muy hábil para los números y formulas... Por eso no le costó nada aprobar a la primera este curso... Y Benjamín puta que la hizo bien, se copió todo el examen de su enamorada, como ella es una chancona de mierda, él no dejó que la oportunidad se desperdiciara.
-jejejejeje, es verdad, el loco Daniel domina los números, es una lástima que tenga problemas mentales, ¿sabes Álvaro?...
-Qué Sebas...
-Eso de tomar pastillas para controlar sus ataques y automedicarse no es bueno. El loco necesita ayuda, no quiero pecar de melodramático, pero así creo que son las cosas... Y el “vivo” de benjamín, puta que ese huevón la sabe hacer bien ah, creo que yo haré lo mismo, me conseguiré una flaca solamente para los estudios y así aprobar todos los cursos jejejejeje...
-Jajaja puede ser Sebas, pero se ve feo compadre, de verdad que sí... Ah no sabía que Daniel se automedicaba, es muy peligroso hacer eso... Bueno con tal que no choque con la gente de la banda, para mí no hay problema.
Sebastián y Álvaro seguían hablando sigilosamente sin que la profesora Márquez se diera cuenta. Los dos estaban nerviosos por los resultados de los exámenes, sobre todo Sebastián, por obvias razones. Buscando tranquilizarse de alguna manera Sebastián continuó conversando con su amigo Álvaro.
-Álvaro te has puesto a pensar, ¿por qué la profesora Márquez es así?...
-¿Cómo así?...
-Así pues, tan recta, que no habla con nadie, no se ríe con nadie, no es afable con ningún alumno, ni siquiera con los alumnos que aprueban su “lindo” curso, tan misteriosa, no sé cuñado una mujer no es así.
-Seguro tendrá problemas Sebas, uno nunca sabe... Hay unos vagos rumores que dicen que la profesora Márquez tiene problemas con su esposo, que su esposo es un mujeriego de primera, hasta incluso la golpea... No sé, si te habrás ganado que en el ciclo anterior paraba muy a menudo con gafas negras como ocultando algo...
-Ah verdad ¿no?... Con razón pues... Que feo es lo me cuentas cuñado, si eso es verdad, ya entiendo esa linda cara de pocos amigos. Pero qué culpa tenemos nosotros cuando viene aquí a la universidad a desfogar todos sus problemas, sobre todo, conmigo...
-Eso si no sé compadre, esperemos los resultados, de repente aprobamos y estamos que rajamos de ella jajajaja.
-Eso espero Álvaro. Eso espero.
-¿Y Sara, qué sabes de ella?
-Nada amigo fiel, no sabes como la pienso todas las noches.
-Primera vez te escucho hablar así, creo que te está empezando a gustar Sara y eso es algo nuevo para ti.
-No te voy a negar que me gusta, pero tú sabes como soy yo...
-Bueno amigo eso el tiempo lo dirá... ¿Por qué no la buscas y te sales de dudas?
-Eso he pensado hacer, pero ahora, me importa más este maldito curso que tengo que aprobarlo, sí o sí...
La profesora Márquez terminó su clase, dejando de tarea un último trabajo de investigación para la próxima semana. Se quitó los lentes y empezó a sacar de su maletín negro los esperados exámenes. Los empezó a ordenar cerciorándose de que cada examen esté con su respectiva nota, alzó la mirada y observó que todos sus alumnos universitarios estaban angustiados de saber su nota. Hizo una mueca de sonrisa y dijo:
-Aquí en mi mano tengo sus exámenes, tengo que reconocer que uno que otro ha hecho las cosas bien, es sólo criterio nada más y saber aplicar las formulas adecuadas... También hay otros que dejan mucho que desear, yo no quiero que me inventen formulas o me chamullen, eso conmigo no va... Yo no tengo ningún problema en ponerles la nota, a mí no me tiembla la mano a la hora de calificar. Le voy a entregar los exámenes a su delegado y solamente estaré en el aula los últimos quince minutos para cualquier consulta, reclamo o sugerencia mas no para otra cosa... Por favor que su reclamos sean coherentes o sino les pongo la nota que realmente se merecen... He dicho entonces señores, “guerra avisada no mata gente”.
La profesora Márquez, le entregó los exámenes al delegado del salón, después, ella se sentó en su carpeta mirando a sus alumnos, como si estuviera en una corte, tomando el rol de un juez y moviendo la cabeza constantemente.
El delegado empezó a llamar uno por uno a sus compañeros, había un silencio de nerviosismo, no era para menos, aprobar estadística se había vuelto para muchos universitarios de dicha facultad una odisea, gracias a la profesora Márquez.
-¡Rojas!... ¡Chileno!... ¡Sánchez!... ¡Nieto!... ¡Guerra!...
Hasta que lo nombraron a Álvaro.
-¡Álvaro Solano!...
Álvaro muy lento se dirigió donde el delegado, éste le entregó el examen sin mirarlo. Álvaro al ver su nota no pudo contener su alegría y su satisfacción de que por fin con esa nota nunca más volvería a ver a la profesora Márquez.
-¿Cuánto sacaste Álvaro?...
-Trece, Sebas...
-Puta madre que suerte tienen los que no se bañan.
-Estaba seguro que iba a salir aprobado, pero nunca hay que confiarse.
-Qué suerte de pensar que nunca más vas a ver a esa loca de mierda.
-Si supieras que todos aquí piensan eso... Pero no te preocupes Sebas, seguro tú también estás aprobado.
-Eso espero amigo fiel...
Y de inmediato se escuchó la voz del delegado nombrar el apellido de Sebastián.
-¡García!...
Sebastián sin pensarlo dos veces llegó donde el delegado, recibió el examen, pero no quiso ver su nota de calificación, dobló el examen y cuando estaba junto a su amigo Álvaro, con un gesto de improvisación estiró el examen y se dio con la sorpresa que tenía un siete en la parte superior derecha de aquel cuadernillo llamado examen.
-Puta madre, me jaló otra vez esta huevona de mierda... No puede ser cuñado.
-No te pongas así compadré, revisa bien de repente está mal corregido...
-Tú crees que la loca se va a equivocar... No cuñado, loca de mierda... Pero si le hecho de todo cuñado... Y mira, no considera ni mierda.
-A ver, préstame tu examen...
Álvaro al tener en sus manos el examen de Sebastián, lo revisó comparándolo con el suyo.
-No pues compadre, has hecho cosas que no tienen nada que ver... Por ejemplo en la pregunta siete, te piden que tienes que hallar su media y su varianza. Y tú has hallado solamente la prolongación…
-Esta bien cuñado, pero por todo el procedimiento que te ponga un punto.
-Esa loca no cree en nadie, quiere todo lo que pide y bien hecho.
-Ahora mismo le voy a reclamar, tengo derecho cuñado, además nada pierdo.
-Ya no reclames Sebas, recuerda que te queda el examen de sustitutorio.
-Estas loco cuñado, puta a ese examen ni me presento, estudiar todo el curso de esa loca, mejor estar muerto cuñado, no... Voy a reclamarle cuñado...
Sebastián, caminó donde estaba la profesora Márquez y esperó que se desocupara ya que había un compañero suyo consultándole alguna pregunta. Sebastián no pudo contener su cólera, muy enojado respiraba aceleradamente esperando su turno de reclamos. Su compañero terminó de satisfacer su duda y se retiró dándole el paso a Sebastián.
-Profesora disculpe, creo que acá se ha equivocado... En la pregunta siete...
-A ver García, equivocarme yo, sobre todo en corregir, qué raro...
La profesora Márquez se puso sus lentes y observó el cuadernillo ahora con una displicencia que le acreditaba, pues ella no se podía equivocar.
-Acá te pido la varianza y la media, García... Y tú me has hecho todo, menos lo que te he pedido.
-Profesora pero aunque sea considere el procedimiento...
-García ésta es la segunda vez que llevas el curso, y todavía no te has dado cuenta de la temática del curso, sabes muy bien que detesto el procedimiento sin que uno no llegue a una respuesta lógica. Ni siquiera hay una aproximación a tu respuesta... Cómo entonces quieres que te considere tu procedimiento que no tiene ni pies ni cabeza.
-Profesora que me está queriendo decir, que hago todo al revés.
-García tómalo como quieras y por favor dale paso a otro compañero que seguro tendrá alguna duda...
-Profesora perdóneme que le diga esto, pero usted está equivocada.
-Ahora yo soy la equivoca... Por favor García, el siguiente.
-¡Sí profesora!... muy equivocada, no puede actuar como si estuviera en una guerra... Todos cometemos errores y es usted quien tiene que enseñarnos aprender de ellos... No lapidándonos a todos como si fuéramos sus enemigos... Está bien profesora, sé que me merezco esta nota, pero reconozca que usted no actúa como tal... Al fin y al cabo uno puede aprender lo que usted enseña en cualquier libro de estadística, pero lo que sí y creo que la mayoría piensa, es olvidar para siempre, al menos en esta universidad, quién es la profesora de estadística...
-¡Me esta faltando el respeto García!...
-Tómelo como usted quiera profesora... Pero he sido honesto y sincero.
-¡No haga que tome medidas mayores!... todavía le queda una oportunidad García, no la desperdicie.
-Ya no profesora, quédese con su examen sustitutorio... Ya no quiero entrar a este campo de batalla.
-Mire García, los valores, las motivaciones, los errores cotidianos y los consejos eso sólo se aprende en casa y en la vida... El curso que enseño yo es el curso de estadística... Y el que no sabe estadística no me aprueba el curso.
-Que fácil es para usted decir eso profesora, que fácil...
Todos en el salón de clase estaban enmudecidos por la inesperada discusión, muchos le daban la razón a Sebastián, otros no. Su amigo Álvaro lo admiraba mucho, sabía muy bien que él mismo no se atrevería a decir nada, siempre fue muy tímido alejado de cualquier conflicto. Pero su amigo Sebastián no, “Sebastián sí tiene cojones para decir las cosas. Vas a ser grande amigo, muy grande.” Pensaba así Álvaro.
-No creas que fue fácil García, a mí me ha acostado todo lo que tengo... Nada es fácil y eso siempre he quiero transmitir a ti y al resto de estudiantes que me ha tocado enseñar... Está bien García basta por hoy... Para que veas y no pienses que estoy en una guerra, te espero la próxima semana para que des tu examen sustitutorio...
Sebastián, tomó esas palabras como una ironía y no quiso quedar como el alumno pródigo que siempre vuelve arrepentido al salón de clases, avergonzado por sus errores, no, para nada.
-No se preocupe profesora, no me cuente en su lista... Prefiero llevar el curso otra vez... ¿Qué injusta a veces es la vida?
-Aaaaay García, la vida es larga y dura...
Enfurecido Sebastián recogió su cuadernillo del pupitre, todos en silencio se quedaron mirando la escena. Sebastián no pudo contener la similitud de las palabras larga y dura con su parte íntima; y en delante de la profesora y para todos sus compañeros, dijo:
-Profesora Márquez con todo “respeto”... ¡chúpeme la vida, con ganas!...
Sebastián, tiró el examen al tacho de basura, y se retiró dejando a todos en el salón anonadados. Nadie se rió, sólo observaban a la profesora Márquez que no podía ocultar el bochornoso episodio. Con su rostro enrojecido sólo atinó a decir algunas palabras:
-Se dan cuenta señores, esto es el producto de una mala educación... Es una pena lo que acaba de suceder, pido disculpas por lo sucedido y si ya nadie tiene otra consulta, nos vemos la próxima clase... Por favor no se olviden del último trabajo que les dejé, no quiero anular de mi lista a otro alumno más. Permiso...
La profesora Márquez apenas salió del aula se detuvo por un instante, necesitaba tomar aire nuevo, como tratando de poner las cosas en su lugar. Tenía la cabeza como un rompecabezas sin armar, tenía que tranquilizarse; no le quedaba otra. Pero fue inútil, parada ahí sin saber qué hacer y, escuchando ahora sí las risas de los estudiantes cómo se burlaban de ella, no podía tranquilizarse. Era la primera vez que le había pasado esto y con su maletín en la mano y ya la mirada caída, sólo quería llegar a su coche y salir de ese lugar llamado universidad.
Sebastián, enfurecido manejaba su coche a toda velocidad, no estaba contento con lo que acaba de hacer. “Ya no soy un niño para actuar así, pero no me quedaba de otra, tuve que hacerle sentir a la profesora Márquez que yo no pienso como ella. Sé que no es la manera correcta, actuar así no me llevará a ninguna parte. Ya nada puedo hacer, otro curso más desaprobado y creo que era el más importante”...
Sebastián, llegó a su departamento, tiró los cuadernos en unos de los muebles, se sentó todo desparramado y de verdad se sentía muy afectado por lo ocurrido. Sin saber qué hacer se puso de pie, cogió una de las guitarras colgadas en su pared del living y buscó tranquilizarse tocando algunas melodías.
Después de un buen rato se sintió bien, cantar y tocar la guitarra le hacía mucho bien, más aún, cuando empezaba a tocar y cantar la canción que le hizo a Sara, Por ti. Recordándola con el pensamiento y acordándose cuando estaba parado él en el escenario mirándola desde ahí tan bella. “Sara, si supieras que esta canción la hice para ti, primera vez que hago una balada para una persona, de todas mis canciones ésta es la que más me gusta, por qué será, dímelo tu Sara, dónde estás Sara”...
Sebastián, sintió unas ganas de ir a buscarla, pero sabía muy bien que eso implicaba un compromiso, y él no quería nada en serio. Porque nunca había estado con nadie en serio, tenía miedo de fallar e equivocarse. Sebastián tenía ganas de llamarla, pero eso también implicaría compromiso y sería fatal hacerlo. “Una cosa es que te guste una persona y otra es relacionarte con ella. Necesito a Sara, pero tampoco no me quiero comprometer con nadie, entonces cómo hago; quiero verla, quiero hacerle el amor, quiero olvidarme por un momento de todo, del maldito examen desaprobado y de esa profesora tan loca como un disco rayado”...
Sebastián, dejó la guitarra y se sirvió un vaso de whisky, dio el primer sorbo y se sintió placentero, pero seguía con esa ansiedad que le flagelaba la cabeza sin pedirle permiso.
“Qué hago maldita sea, con el alcohol no solucionaré nada... Pero necesito relajarme... Pero también te necesito a ti Sara, eres tan hermosa, quiero besarte, hacerte el amor”...
Sebastián se acordó de su amigo Lucho y se le prendió el “foquito”.
“Ah Luchito Otcane es la voz, claro, lo voy a llamar y le preguntaré por Sara. Creo que es hora de tomarle la palabra a mi querido amigo Luchito, cuantas veces me ha invitado a tus desfiles de moda y yo no he podido ir porque mucho no me llaman la atención esos desfiles, pero ahora es diferente amigo, muy diferente...”
Sebastián buscó en su agenda de su celular el número de su amigo Lucho, encontrándolo se percató que no tenía suficiente crédito para llamarlo desde ahí. Así que de inmediato empezó a marcar el número de su amigo por el teléfono fijo.
-¿Aló...?
Contestó Lucho muy sorprendido.
-Aló, Lucho... –dijo Sebastián-
-¿Sí, quién habla...?
-Tu amigo Sebas...
-¡Sebas!... puta madre viejo, qué sorpresa...
-Que no me sacaste la voz cuñado...
-Sí, algo, pero como tú siempre me llamas de tu celular y éste número no lo tengo registrado en mi celu...
-Ah con razón pues, se me acabó el crédito cuñado, te estoy llamando desde el teléfono fijo de mi depa...
-No me importa de dónde me estés llamando viejo, lo que importa es en qué te puedo servir...
Sebastián no sabía como decirle a Lucho que quería asistir en su próximo desfile de modas. Sólo atinó a decirle esto:
-No, en nada, quería saber cómo estás, cómo te encuentras...
-Puta viejo, estoy bien, solamente mi viejita que ya comienza con sus achaques.
-Anda, ¿Qué tiene tu madre?...
-Nada grave, pero tú sabes la edad... A cada rato se le sube la presión y hay que estar ahí viejo o si no se me muere mi viejita.
-Sí tienes razón, así es la edad cuñado.
-Además, bueno yo estoy muy resignado, pero ella todavía no asimila la muerte de mi padre...
-Es verdad Lucho... Esa noticia nos cayó de sorpresa... Pero en fin cuñado, tú sabes que puedes contar conmigo. Tengo varios tíos doctores y bueno cualquier cosa de salud con respecto a tu madre pásame la voz.
-Gracias viejo, de verdad gracias... No tienes por qué decírmelo, que eso lo tengo muy presente... Cambiando de tema viejo, cómo está la banda, puta viejo ya me tiene huevón la radio con sus canciones... A cada rato pasan su música jajajaja...
-Esa es la fama cuñado jejejejeje... Muy bien estamos dando los últimos retoques a los nuevos temas que serán puestos en el nuevo disco.
-Carajo Sebas, estás inspirado viejo... Dedícate a la música, qué haces estudiando administración...
-No sabes cuantas veces he pensado hacer eso Luchito, pero... Es una cuestión de honor terminar la universidad.
-Bueno Sebas, es tu vida ahí no me puedo meter.
-Y cuéntame cómo vas tú con tus modelos y toda esa gama de belleza y glamour...
-Bien, felizmente no me puedo quejar... Justo ahora en la noche tengo un pequeño desfile donde me tengo que hacer cargo... Para esto tengo las mejores modelos del país.
Sebastián contento por su suerte, solamente esperó la invitación de Lucho para asistir a dicho desfile...
-Eso me consta cuñado.
-Ah, por cierto, el día de mi cumple te fuiste con mi amiga Sara... Puta viejo te has levantado una flacota.
-¿Qué, te diste cuenta que me fui con ella?
-Claro viejo, puta de verdad, que te vas acordar Sebas, si estabas en una borrachera jajajaja
-Sí, algo me acuerdo... También Sara me contó algo... Sobre todo que trabaja para ti...
-Claro viejo, hoy precisamente, ella va a cerrar el desfile... Está de moda mi amiga Sara, está que da la hora la flaca.
-Puta cuñado, me lo dices a mí...
-Ya veo que es tu nueva chica de turno jajajajaja...
-No te pongas celoso cuñado que tú no te puedes quejar... Hay muchas flacas que tienen tu sello jejejeje...
-Las mujeres es algo que no se puede evitar viejo y, sobre lo celos, no para nada viejo, solamente les pido a mis modelos que no me fallen, que cualquier problema de amor lo dejen en su casa... Tú ya me conoces que para el trabajo soy muy responsable...
-Sí lo sé Lucho... No tienes por qué decírmelo... Eres un triunfador.
-A propósito porqué no me acompañas hoy por la noche en el desfile, puta viejo siempre te he invitado pero tú nunca has ido... En cambio yo me he tenido que comer varios conciertos tuyos con tu banda de rock....
-Bueno cuñado prepárame las cervezas bien heladas, que hoy te acompaño como sea...
-Eso me gusta viejo, y ya veo por qué me quieres acompañar... Qué importa Sebas, total, me va a dar mucho gusto verte ahí... Ah, y sobre las cervezas, se te olvida que no me gusta tomar cuando trabajo...
-Las cervezas son para mi huevón, jejejejeje... ya sé de tu responsabilidad en el trabajo.
-Gracias por comprender Sebas, pero después del desfile nos agarramos a botellazos, claro, si no te vas con Sara...
-Vamos a ver Luchito, tú sabes que siempre hay un buen tema para conversar con un buen amigo.
-Eso es una gran verdad, pero te vuelvo a repetir, me va dar mucho gusto verte ahí...
-A mi también Luchito, de verdad... Bueno, te dejo para que sigas con lo que estabas haciendo... ah a qué hora empieza el desfile y en qué hotel es...
-A las nueve y treinta y va a ser en el hotel más ficho de Lima, por favor Sebas, me ofendes... “El Bouquet”
-No, para nada Luchito, entonces nos veremos ahí amigo, cuídate y dale un beso a tu madre...
-Gracias viejo, se va a poner contenta mi viejita... Y te espero, no me falles... Hablamos...
Lucho terminó la conversación, estaba contento por hablar con su amigo Sebastián, “son muy pocos los amigos que te ofrecen de verdad su amistad incondicional” así pensaba Lucho ordenando todo para esta noche de glamour y belleza.
Sebastián también se sintió contento, sabía muy bien que por la noche iba a ver a Sara, gracias a su amigo Lucho. “Luchito es un gran amigo, es un ejemplo a seguir. Sé que la muerte de su padre lo dejó destrozado, no era para menos, pero el solo se levantó y levanto a su madre. Ahora es un triunfador, un ganador y un gran amigo. Esta te la debo amigo”...
Sebastián, salió de la ducha totalmente nuevo, con toda las ganas de ver a Sara en ese desfile de modas, nunca fue partidario de ir a eventos de esa naturaleza, más, por su criterio como músico; y como dándole mucha importancia al revuelo que estaba causando con su banda de rock en todas las discotecas limeñas.
Sebastián mirándose al espejo probándose la ropa que se iba a poner para esta noche, no dudó en que hoy mismo le diría a Sara que le gusta, que hace tiempo no sentía algo así, algo inexplicable, pero lindo. Nuevamente mirándose al espejo pensaba. “Te están atrapando cuñado, que puedes hacer, sólo seguir tus impulsos, sabes muy bien que esta vez no será un encuentro de aventura, sino todo lo contrario. Un encuentro lleno de preguntas lamentablemente necesarias. Necesitas saber de Sara, Sebas, de lo contrario cuñado te vas a volver loco.” Sebastián no se preocupaba de la hora, sabía que estaba a tiempo para llegar a dicho desfile. “Por primera vez seré puntual, le haré caso a la loca profesora que hoy me acaba de jalar... Un hombre se empieza a ser desde niño, y la puntualidad es muy importante... Convencional frase, de la cual tengo que aprender.”
Sebastián escuchó que lo estaban llamando desde su celular, “puta me olvidé de pagar mi celular, hoy más que nunca quiero que no me molesten.” Sebastián se extrañó del número no registrado que aparecía en la pantallita, “que raro no tengo registrado este número... Espero que la llamada no sea nada grave.” Sebastián contestó y se quedó totalmente mudo al escuchar la voz de Patricia.
-¡Hola Sebas!...
-Paty... Qué sorpresa...
-Hola mi amor, te sorprende mi llamada...
-Paty no soy tu amor y, sí me sorprende tu llamada, porque el número que aparece aquí no es de tu celular...
-Claro que no amor, me acabo de comprar uno nuevo, en el viaje perdí el antiguo celular.
-Ah que pena ¿Y dime qué tal tu viaje... Qué tal la ciudad New York?...
-Excelente mi amorcito, no sabes cómo me he divertido, es una pena que ya no estén las torres gemelas, pero igual New York es espectacular... Los tres meses se me fueron volando... Pero hora estoy feliz porque estoy en Lima en mi querido Perú y también porque te quiero ver te quiero sentir otra vez...
-Paty ya hablamos de eso... No hagas que...
-Mi amor yo no me dejo vencer tan fácilmente... Además quedamos como amigos, pero como amigos cariñosos, como tanto te gusta... A ver dime, si no has extrañado mis besos de pasión, mis masajes, mi cuerpo...
Sebastián no podía negar que algo añoraba en Paty, una mujer maravillosa y bella, sobre todo, cuando estaban en la cama, Paty era estupenda y fue por algún tiempo su enamorada no oficial de Sebastián.
-Paty, tú sí que sabes ponerlo a uno en problemas...
-Y a ti mi amor te gusta eso... Que tal si voy a tu departamento y recordamos muchas cosas...
Sebastián, estaba entre la espada y la pared. Pero más tiraba para Sara, porque en él había un sentimiento que empezaba a nacer, en su mente y en su corazón. Tenía que empezar a madurar de una buena vez por todas o por lo menos seguir una línea de conducta. Seguir el camino que le dictaba su corazón.
-No, esta noche no pudo verte Paty... Yo también quiero hablar contigo que me cuentes de tu viaje, si has conocido a alguien, si te has enamorado, en fin...
-Sebastián poco floro conmigo, dime cómo se llama la mujer que me está remplazando... Te conozco muy bien mi amor... Y unas de tus cualidades es no saber mentir...
-Paty que no se te olvide que yo también te conozco, pero ahora tengo que ensayar con la banda... Así que si piensas que te estoy mintiendo adelante, yo no puedo hacerte pensar diferente.
-Entonces Sebas cómo debo tomar esto, como un desplante o como una linda manera de decirme que no...
-jejejejeje... Mira estoy apurado yo te llamo apenas regrese de ensayar y si es muy tarde lo dejamos para mañana...
-Bueno Sebastián, esta vez ganaste, pero no me quedaré con las ganas, saldré hoy con unas amigas, total mi vida es la noche, que conste que tú eres mi prioridad, y mira lo que te pierdes... Bueno te dejo bye amorcito...
-Adiós Paty, y de verdad eres de temer...
-Y espera que me veas, Sebas, no sabes lo que me he aumentado en el cuerpo...
Sebastián quería preguntarle qué se había aumentado imaginándose muchas cosas, pero ya había colgado y de nuevo se metió al baño, para bañarse con agua fría. No podía evitarlo, Paty todavía le hacía sentir muchas emociones fuertes a Sebastián, un problema que sólo se podía resolver en la cama. Salió del baño, un poco congelado por el agua, recuperó la ansiedad y las ganas de ver a Sara. Se volvió a vestir muy rápidamente y ya estando afuera de su departamento aseguró con tres llaves su puerta, como empezando una nueva vida de responsabilidad y criterio. “Por ti hago esto Sara, quiero cambiar, porque necesito cambiar.” Bajó a tierra con el ascensor y se sintió muy extraño, mirando a todas partes, como si alguien lo estuviera persiguiendo. Llegó a su coche, se sentó en el, empezó a buscar el demo donde estaban las canciones nuevas de su grupo, lo puso, hizo contacto y con una mirada relajante salió de su lujoso habita para ver a Sara modelar.
Patricia al sentir que Sebastián prácticamente le había colgado, se sintió muy mortificada. Sabía muy bien que existía otra mujer en la vida de Sebastián. Pero también sabía que esa mujer era muy importante. Porque Sebastián hasta hora nunca le había rechazado la propuesta para ir a la cama. Patricia sabía muy bien que Sebastián le era imposible resistirse a sus encantos, sabía cómo manejarlo, sabía que era la mujer más desea de todo Lima y, por ende, era la debilidad de muchos hombres, sobre todo, del hombre que le interesaba por completo, ese hombre era Sebastián.
Patricia una mujer de veinticinco años, la misma edad de Sebastián, dedicada a vivir la vida de acuerdo a sus grandes posibilidades. El dinero, la clase, el apellido, siempre por lo alto. Caprichosa de un solo hombre, era muy consciente que el amor y, sobre todo, el dinero siempre tenían que ir de la mano. Sabía también que Sebastián era su pasaporte de seguir con la misma formula de vida. No le gustaba conformarse con poco, sabía muy bien que la herencia de sus padres tenía que repartirse entre sus cuatro hermanos menores. En cambio Sebastián no, Sebastián era hijo único y heredero de un imperio sólido, donde Patricia pretendía tocar y mover con sus propias manos.
Patricia tenía el sexto sentido muy agudo, es por eso que sabía muy bien que esa chica que estaba ocupando su lugar por el momento, iba a ser un hueso duro de roer. Pero ella estaba confiada en que iba a ganar, como siempre. “Nada me costó hacer a un lado a esa española que pretendía quitarme a Sebastián. La destruí por completo, ella solo se tuvo que ir a su país jajajaja... Pero ahora ¿ésta mujer?... ¿Quién será?... ¿Cómo se llamará?... ¿Será de mi clase?... ¿O será una muerta de hambre, arribista desesperada que solamente está esperando la oportunidad?...
Lo tengo que averiguar... Sebastián si la montaña no va a Mahoma, entonces Mahoma va a la montaña...” Patricia pensaba así echada en su cama, en su cuarto, en medio de una casona, junto a la casona de la casa de sus padres de Sebastián, sacó unas llaves entres sus joyas inalcanzable para muchos, mirándose al espejo y completamente desnuda se empezó a contagiar de la risa que el espejo le mostraba. “Jajajaja... Amorcito... Darling... Sebastián quieras o no, serás totalmente mío”...
Sebastián, llegó al hotel más lujoso de Lima, hotel de cinco estrellas llamado, “El Bouquet”, donde al llegar se sintió opacado por todos los coches estacionados en el frontis de dicho hotel. “Puta madre que tales naves carajo, éste Luchito sí que reúne gente de la más buscada, y extranjeros que no vienen aquí a perder el tiempo. Esto sí que es glamour... Que fea mierda”...
Sebastián se estacionó un poco alejado del hotel y ya estando en la puerta del mismo, se percató que había un hombre en la puerta con una lista larga de todos los invitados a dicho desfile. “Me habrá puesto mi querido amigo en esa lista, mejor lo llamo... No, debe estar bien ocupado... Bueno vamos a ver qué pasa, si no me dejan entrar, lo tendré que llamar no me queda otra solución”…
-Buenas noches señor, ¿está en la lista, o tiene una invitación de cortesía?... – Preguntó el hombre de la lista-
Sebastián escuchó la pregunta y se empezó a sonreír, sin dejar de pensar... “Por qué siempre en dichos eventos tienen que ser una persona de color quien te reciba o te haga pasar, por qué no es una persona blanca... Y así dicen que no somos racistas en este país... amo a mi Perú, pero hay cosas que me indignan mucho, éste es un ejemplo.”
-Sí amigo, creo que estoy en la lista... –dijo Sebastián-
-A ver permítame, su nombre por favor...
-Sebastián García...
El hombre de la lista se detuvo en la búsqueda, alzó la mirada y lo empezó a mirar a Sebastián con entusiasmo y le dijo:
-¿Usted no es el vocalista y guitarrista de los Debutantes?...
-Sí, ¿por qué?...
-Mucho gustó en conocerlo, mi hembrita, digo, mi enamorada escucha su música, y yo también...
-Que bueno, que bueno que les guste lo que hacemos... Tú comprenderás que solo no estoy en esto... Somos cuatro y los cuatros amamos la música.
-Sí es verdad, sobre todo el gestó de humildad que tuvieron con los niños de la Teletón... Los vi en la televisión donando una buena cantidad de dinero y creo que fueron el único grupo de rock que hizo eso.
-Los niños de la Teletón merecen eso y mucho más... y “Los debutantes”, no estamos ajenos en apoyar, además la música es libertad, unión y más aún es una forma de vida...
-Bueno discúlpeme, pero yo no comprendo nada de eso... Lo único que yo sé, es, que me gusta su música y a mi flaca también.
-Eso es lo importante querido amigo, gracias de verdad...
El hombre de la lista sacó una hoja de su billetera instalada en su bolsillo y le dijo a Sebastián muy educadamente:
-Por favor un autógrafo para mí y para mi flaca, perdón para mi enamorada... Quiero que sepa que he conocido al vocalista del mejor grupo peruano...
-Como no cuñado... Cómo se llama tu hembrita, perdón, tu enamorada jejejeje...
-Jajajaja se llama Sara...
Sebastián no pudo contener la sorpresa y la coincidencia. Y con todo el cariño y aprecio le firmó el papel, dándose cuenta que es el mejor autógrafo que había dado hasta hora en toda su carrera musical...
-Listo amigo... Pero ahora dime si estoy en la lista, porque creo que ya va a comenzar el desfile...
-Sí claro, a ver.... García, García, García... Aja, aquí está... Asiento veinticinco, uyy y muy cerca, muy cerca para ver a las ricas modelos...
-Gracias cuñado, te lo agradezco y buena suerte en todo...
Sebastián entró al evento y de inmediato buscó su asiento con el número 25. Se percató de la cantidad de gente que impacientados esperaban que comience el desfile. Sebastián ya sentado empezó a sentir que algunas personas lo empezaban a reconocer. Sobre todo la gente de su edad y entre murmuraciones la gente lo empezaba a señalar sin dejar de mirarlo. “Caramba, es verdad que “Los Debutantes” tienen éxito. Bueno me tendré que comer miradas ajenas, total mi objetivo es otro y por ello soy capaz de soportar cualquier cosa”...
Las luces tomaron presencia, el glamour una señora huésped. Ahora era Lima de lujo, no había necesidad de buscar algo más allá. Un escenario para la belleza, simplemente para la belleza; y si existe otra cosa que pueda suplantar a la belleza, entonces estamos perdiendo el tiempo...
-Muchachas si existe otra cosa que pueda suplantar a la belleza, entonces estamos perdiendo el tiempo... Estamos aquí para destruir miradas y convencernos que el Perú tiene lo suyo. Sin envidiar a nadie ni siquiera otros países... Está claro, por favor no quiero nerviosismos que le hagan perder el control. Salgan y destruyan al mundo, si se tropiezan nunca dejen de sonreír y por favor nada de sonrojarse. A estas alturas no malogren su carrera... Ustedes son lo mejor que hay en el medio... No me decepcionen... Pablito ese peinado que le has hecho a Vanessa no combina con lo que lleva puesto... Por favor hazle otro peinado, con criterio... Por favor...
-Ya papi, pero no te molestes...
-¡Entonces no me hagas enojar, maricón!...
Lucho sabía lo importante que era éste desfile para él. Por toda la gente que estaba sentada allá fuera esperando su arte. El sabía muy bien que en la motivación estaba el éxito, si no había motivación no podía ver éxito. También era consciente que las modelos que tenía a su cargo y que estaban ahí al frente, no lo iban a decepcionar y Sara la más esperada por todos no era la excepción. Lucho se acercó a Sara, la privilegiada modelo que iba a cerrar el desfile la miró y le dijo:
-¿Sara cómo te sientes, está todo bien?...
-Sí Lucho, sólo un poco nerviosa porque es primera vez que voy a modelar un traje de trasparencia...
-Ya me imagino vieja, pero haz la cuenta que estás en tu casa, confió mucho en ti Sara... Y sé que lo vas a hacer bien, además...
Lucho se contuvo al hablar, pensaba contarle a Sara que su amigo Sebastián le dijo que iba a ir al desfile, pero lo pensó mejor. Porque no estaba seguro si Sebastián había venido, y eso, pensó él, que desubicaría a Sara o quizás no. Pero no podía confiarse, un hombre precavido vale por dos.
-¿Además qué Lucho?...
-No, nada vieja, además sé que entre la gente hay muchos productores y quizá haya llegado tu hora, Sara.
-¿Sí?... eso espero Luchito... Eso espero. Quiero progresar en la vida, quiero hacer cosas nuevas.
-Bueno Sara, todo depende de ti, por ahora vas por buen camino.
-Sí lo sé, gracias por tu confianza, de verdad, gracias amigo.
-De qué vieja… ahora sí Pablito, ese peinado está a la altura del evento.
-Sí, te gusta papi.
-Claro, ¿Qué pasó hace rato?, ¿Estás enamorado?...
-No papi, siempre te voy hacer fiel.
-Jajajaja, bueno dejémonos de mariconadas y por favor chicas no se olviden lo que tienen que hacer... ya saben, mirada despectiva en los trajes fuertes y en los ligeros sonrisas de coquetería... No tengo por qué decirles más, ustedes misma son... Vamos muchachas, vengan todas juntemos las manos, tú también Pablito...
-Gracias papi...
-Bueno muchachas, esperemos que todo salga bien y por favor mucha soltura, ah. Vamos, uno dos y tres...
¡Mierdaaaa...!
Las modelos salieron apenas el presentador dio inicio del evento de modas. Lucho se quedó observando a sus dirigidas en la pasarela del hotel “El Bouquet”, sabía que hoy tendría a la gente comiendo de su mano. “Esto es por ti viejo que estás en el cielo, sé que nunca te gustó esta carrera, pero siempre me enseñaste que cualquier cosa que haga en la vida, la haga de la mejor manera, ser el mejor, era tu filosofía y eso lo aprendí de ti papá.” Era una cábala de Lucho hablarle a su padre en el silencio con el pensamiento, en pleno evento. Se sentía muy cerca de él, muy seguro con su presencia celestial y, sobre todo, ya no se sentía solo.
Mientras tanto Sebastián se le iba subiendo la temperatura, esa temperatura se iba mezclando con los nervios de saber que en cualquier momento aparecería Sara y no sabría qué hacer, cómo reaccionaría. Ya la gente joven no le miraba por obvias razones, y las modelos dejaban a los turistas anonadados por los trajes muy ceñidos a sus finas caderas.
“Caramba sí que Lucho vive en el cielo, mierda que tales mujeres... La gente se queda estúpida, si supieran que una de ellas, la mejor modelo, ha estado en mis brazos, haciéndome una antesala para mí solito, un desfile particular y más... Como hay cosas que uno ni siquiera se puede imaginar... Turistas estúpidos, le sobra el dinero y no saben qué hacer con el”...
El presentador del aventó hacía gala de cada una de las modelos, describiendo los trajes muy detalladamente, tanto así, que las señoras muy elegantes, algunas gordas de la alta sociedad limeña, ponían la puntería en cada diseño presentado. La gente entre aplausos iban recibiendo a cada modelo, los señores adinerados les importaba un chicle los trajes, sólo miraban los cuerpos de las modelos y alucinaban si alguna de ellas podía satisfacer sus necesidades carnales. Dispuestos a pagar muchos dólares por una noche de pasión.
Para Sebastián se le era un infierno seguir esperando, quería ver a Sara modelar. “¿No me habrá engaño Lucho?, ¿habrá venido Sara?... Seguro no vino porque sabía que yo iba a venir... Pero no creo... Sara, ¿dónde estás pequeña?”...
En eso Sebastián se percató que no salía ninguna modelo y que el presentador había dejado de hablar y sus preguntas empezaron a responderse por sí solas, mientras tanto el presentador volvió a hacer gala con sus palabras para anunciar la presencia de alguien.
-Señoras, señores y público en general, queremos presentarles a la mejor modelo del medio, la que todos ustedes estaban esperando... Ella aquí, nos viene a mostrar la última pasta en moda, la moda más presente para todo el mundo...
Sebastián no podía creer lo que estaba escuchando. “Ahí está Sara, mi pequeña Sara”...
-... ¡Con ustedes la espectacular Sara Vivas!...
Apareció la bella Sara, con un traje de transparencia hipnotizando a todo el mundo, con sus pechos pequeños y sus caderas como el mapa del Perú. Mirada despectiva, caminaba sin tener límites, la gente no paraba de aplaudir y el presentador sólo atino a mirar. Prácticamente Sara estaba desnuda envuelta en seda, Lucho emocionado miraba al cielo por su nuevo triunfo, las señoras, los señores y turistas podían ponerle fin al evento. Con la espectacular Sara, ya todo estaba dicho y no había nada más que ver.
Sebastián no podía creerlo, enfurecido miraba a Sara y empezó a odiar a todos los presentes. No era posible que la Sara que el conocía, con la cual se había acostado estuviera ahí enseñando todo su cuerpo desnudo. “Mierda, esto es un strip tease, una cosa es modelar y otra cosa es salir desnuda... Yo quería ver a Sara modelar, no verla desnuda, eso se reserva para mí, además no me gusta compartir con nadie lo que es mío... Esto nunca lo voy a permitir... Yo pensaba que el desfile particular que me hizo la otra vez significa algo... Y ya veo que para ella es la cosa más normal del mundo... Mierda, pero Sara me va escuchar, incluso mandaré al carajo a mi amigo Lucho si la defiende”...
Sara terminó de modelar cerrando el existo evento, sabía que era la triunfadora de la noche. Pero se acordó de Sebastián y lo empezó a extrañar con el pensamiento.
“Soy un éxito, ahora me lloverán los contratos para hacer comerciales en televisión, para actuar en una película; quizás en una telenovela o para a ser la cara oficial de un producto en particular... Soy una triunfadora, pero... Me falta algo... Me fastas tú Sebastián... No he podido sacarte de mi mente, todavía siento tus besos que acarician mis labios, ¿Dónde estarás Sebastián?... ya no aguanto más, hoy mismo te voy a buscar, me importa un pepino la nota que me dejaste, donde me sugieres que no te busque. Soy una mujer que hace las cosas que siente, y no tengo por qué aguantarme, sobre todo, cuando siento algo por ti Sebastián. Es ahora o nunca mi amor”...
-¡Sara!... ¡Sara!...
-Sí Lucho, perdóname... Estaba pensando en otra cosa... Sí dime...
-Sara eres un éxito, no sabes los buenos comentarios de la gente hacia tu persona...
-No te creo Lucho, ¿de verdad?...
-Sí vieja, no te miento…
-Ya me imagino, no lo puedo creer... Otra vez ganamos, porque tú eres partícipe de esto también, Lucho...
-Claro vieja, más bien quieres que sea tu representante... Tú sabes, para contratos y otras cosas más...
-Sí por favor Lucho, tú tienes más campo en esto, además yo no entiendo nada de firmas, dinero y otras bobadas que no vienen al caso mencionarlas...
-Esta bien Sara, seré tu representante, pensaba que me ibas a decir que no... Pero veo que confías en mí...
-En quién más Luchito, dime en quién más...
-Sara de pasa algo... Te veo triste... No te gustó el desfile...
-Al contrario, estoy feliz, sino que, estoy un poco cansada...
-Me imagino, pero yo las iba a llevar a celebrar a todas por esta noche...
-No sabes cuanto me gustaría ir Luchito, pero como te repito, estoy cansada, muy cansada...
Lucho sabía que estaba así por un hombre, no era difícil de adivinar de qué hombre se trataba. Era de su amigo Sebastián. Entonces pensó que no era correcto decirle que Sebastián iba a venir para verla... Ya que Lucho pensó que su querido amigo Sebastián brilló por su ausencia.
-Bueno Sara te lo pierdes, pero cuídate mucho y descansa que nos espera una semana de entrevistas, fotos, programas de televisión, etc...
-Ya Luchito, de verdad gracias... Si no fuera por ti, no hubiese llegado a ser la mejor modelo de este país... De verdad gracias... Ah sólo te pido una sola cosa...
Sara quería preguntarle a Lucho por su amigo Sebas, si lo había visto o si había hablado con él sobre ella. Pero se contuvo, no quería mezclar las cosas, no quería mezclar sus sentimientos con el trabajo y mucho menos involucrar a su amigo Lucho, más aún, hora que ya era su representante, “No, no debo mezclar mis problemas del corazón con mi trabajo, no qué va”…
-Dime Sara, estoy a tus órdenes...
-Que por lo menos dos días me dejes descansar... No quiero hacer nada, solo dormir...
-Bueno, está bien Sara, pero pasado los dos días de descanso, entramos de lleno a lo nuestro...
-Sí Luchito, te lo prometo... Sé que eres un hombre muy responsable en tus cosas...
-Me da gusto que lo sepas, Sara... Bueno cuídate mucho, te vas en un taxi o te jalo por ahí...
-No, anda no mas, que te están esperando las chicas, que yo tomo un taxi no te preocupes por mí...
-Bueno vieja un beso y recuerda cuenta conmigo para todo... Y ya sabes en dos días comenzamos la agenda...
-Está bien Luchito, y discúlpame con las chicas pero de verdad estoy muy cansada...
-Ok vieja... Que duermas bien...
Sara, en el camarín, ya sola, ni siquiera estaba Pablito, se apresuró en guardar todas sus cosas, haciendo un croquis en su cabeza empezó a recordar la dirección de Sebastián. “Espero que te encuentres en tu departamento, Sebas, quiero darte una sorpresa... Quiero decirte que no puedo vivir sin ti, que te extraño y no sé cuántas cosas más”...
Sebastián, seguía enfurecido, esperaba a Sara en su coche muy encaletado en los arbustos, muy cerca del hotel “El Bouquet”. Apenas Sara terminó de modelar Sebastián se retiró de ese lugar que lo estaba asfixiando, más aún, con todo, según él, el bochornoso espectáculo que hizo Sara en ese desfile. “Mierda uno quiere cambiar, que la puntualidad es muy importante para el hombre, seguir una línea de conducta, afiliarse a la lista de la sociedad respetada... Pura tontería, tanto para que te paguen así. Te me caíste Sara, te alucinaba diferente, otra cosa, otra cosa de verdad... Mierda ahí salen las modelos, adónde se irán... Pero no veo a Sara... pero si ahí está Luchito, creo que se van a celebrar lo acontecido de esta noche... Puta ese Luchito, si que es un galán... ¿Y ese maricón?... Puta que feo maricón, faltaba que ese huevón modele... Ahí sí hubiese sido la cagada... No sale Sara y ellos ya se van... Mejor así, quiero hablar a solas con ella, no quiero que nadie me vea haciendo el papel de tonto... Qué te está pasando Sebastián... mírate, adónde has ido a caer”...
Sara salió apurada del hotel con un reloj en la mano, era el reloj de Lucho. Pero Lucho ya no estaba ahí ni las de mas chicas del evento. Sebastián apenas vio a Sara, salió de su coche, cerró la puerta con furia y antes que Sara tome el primer taxi aceleró el paso hacia ella, la interceptó sin importarle nada, ni nadie, y le dijo:
-¡Sara, tus amigos ya se fueron!...
-¡Sebastián!... ¡qué sorpresa!...
-La sorpresa es mía Sara... Y no sabes cuánto estoy sorprendido...
-Justo estaba por...
-Ya sé, te ibas a darle al alcance a tus amigos... ¿Sabes Sara?, eso no me importa...
-Sebastián eres tú, o me estoy confundiendo de persona.
-¿Acaso conoces otro Sebastián?... Seguramente... Y seguro a todos ellos les modelas desnuda... Como hace un rato por ejemplo...
-Sebas, ¿No me digas que has estado en el desfile?...
-Jeje, ¿Tú qué crees, Sara?...
-Ah ya veo por donde va la cosa... Sebastián es mi carrera, nunca te mentí en eso... Sabías muy bien que era modelo, y nunca te dije que era una secretaria.
-Yo no te he pedido ninguna explicación Sara, no sé por qué te adelantas, yo no sabía que modelar era salir desnuda, con un traje supuestamente caro.
-Así es el diseño Sebas, es una transparencia.
-¿Sabes?, ¡A la mierda con la transparencia!... Yo pensaba que eras de otra manera Sara.
Sara no podía creer lo que estaba escuchando, quería que la tierra se la tragase. Pero tenía que mantener la calma.
-Para empezar Sebastián no hay nada personal que nos una.
-¡Y te sigues adelantando a las hechos!...
-Pero tú me haces pensar eso... ¿A ver dime con qué autoridad me vienes a decir que lo que hago está bien o está mal?...
-Con ninguna autoridad, sólo que pensé que eras de otra manera.
-¡No me digas que no fuiste prejuicioso cuando me acosté contigo, horas antes de haberte conocido!...
-No te voy a negar que al principio sí, pero después fuiste diferente Sara. Yo pensaba que ese desfile que me hiciste, en tu departamento, era porque algo significa en tu vida...
-Sí Sebastián, significas algo para mí.
-Qué, tu pasaporte a la fortuna.
-Sebastián me estás ofendiendo, son duras tus palabras.
-Tú ya me ofendiste Sara, al mostrar tu verdadera cara... A la mierda con tus aires de modelo.
-¡Qué te pasa... Para eso estás aquí, para ofenderme!...
-Estoy aquí para decir lo que pienso de ti, Sara Vivas...
-¡Entonces habla de una buena vez, yo también quiero conocer tu otra careta!... ¿Y sabes?, ¡a mí me importa un pepino tu maldita fortuna!... ¡Eres un mantenido que lo único que haces es sacarle dinero a tus padres!...
-Je je quizás sea un mantenido... Tú misma lo has dicho... Pero no salgo a desnudarme por unos cuantos soles, si quieres yo te puedo dar dinero.
-¡Basta!... ¡Vete de aquí Sebas!... ¡No te quiero ver nunca más y gracias por tu dinero pero no quiero el dinero de un mantenido!...
Sebastián enfurecido, quería tomarla del brazo y llevarla cargada hasta su coche. Pero se contuvo por el escándalo que ya estaba formado en medio del andén del hotel.
-¡Está bien, me voy!... pero ya hice lo que tenía que hacer... Adiós Sara, serás una fecha en mi calendario de conquistas... Y espero nunca más verte. Como dicen algunos, todo lo fácil siempre se va rápido.
-¡Por favor vete, ya no me ofendas más!... ¡Vete Sebastián!...
Sebastián se fue, dejando a Sara en medio del andén llorando. Llegó a su coche y de inmediato hizo contacto y salió de ese lugar.
Sara no sabía por donde huir, pero quería escapar, sus piernas no le respondían. En eso en medio de la oscuridad la empezó a bañar unas luces de un coche conocido. Era Lucho que estaba regresando por su reloj, se le había olvidado en el baño de dicho hotel. Ese reloj era de su padre, y para Lucho más que un reloj era un recuerdo imborrable.
Lucho bajó las luces de su coche, se estacionó y al bajar encontró a Sara llorando...
-¿Qué pasó vieja, alguien te hizo daño?...
-No pasó nada Lucho...
-Sara no me mientas, tu familia... ¿Algo le pasó a tus padres?...
-No, Dios no quiera.
-¿Entonces por qué lloras, si te había dejado bien?...
Sara no aguantó más y se confesó con su amigo Lucho:
-Es por Sebas, estuvo aquí, me vio modelar y no le gustó para nada que saliera así... No sabes lo que me dijo, me hizo sentir como una puta...
-Así que vino, ah, con razón ese coche rojo en medio de tantos algo me llamaba la tensión... Que sí, tan mal se portó contigo...
-Fue horrible Lucho, de verdad que sí...
-Vamos Sara sube a mi coche y cuéntamelo todo... Todo por favor, desde el comienzo hasta el final... Nadie se va a venir a burlar de una amiga, por más amigo que fuese... Vamos vieja sube, todo estará bien...Para eso están los amigos...
-¿Y las demás chicas?...
-Eso ya no tiene importancia Sara... Ya no importa.
Sebastián, corría a cien kilómetros por hora por todo el litoral de la costa verde, a veces llagaba a ciento veinte pero eso no le importaba, estaba tan furioso e insoportable con su conducta. “Sara tiene razón, quien soy para reclamarle, si entre nosotros no hay nada personal. Solo sexo porque así lo quise yo y ella también. Y entonces por qué esta conducta... No tenía que ser tan duro con ella, sólo me queda olvidarla, total, hay mujeres por montón... Pero solamente quiero a Sara, mierda, te tengo que olvidar Sara tarde o temprano”...
Sebastián bajó la velocidad y ya estando en Miraflores se estacionó en un parque para aclarar sus ideas, no quería ir a su departamento, sabía que en él, no iba a estar tranquilo, e iba estar sin poder dormir con toda la angustia de los recuerdos. Tiró el asiento para atrás para pensar, se puso cómodo y volvió a poner el demo de su grupo, “Los Debutantes.” Prendió un cigarrillo y se dio cuenta que adelante de él, había un coche conocido. “Puta madre, lo que me faltaba, la profesora Márquez, a estás horas, que hace aquí. Por lo que veo está sola.”
Sebastián observó que su profesora estaba sola, pero cuando bajó la luna de su coche notó algo extraño. Al mirar con claridad, se dio cuenta que la profesora Márquez estaba llorando. Sebastián recordó el comentario de su amigo Álvaro cuando le contó que su profesora era una mujer infeliz en su matrimonio y que su esposo le pegaba.
Sebastián quería otra vez portarse mal con ella, desfogar toda la rabia que llevaba consigo, pero al verla llorar le recordaba a Sara. Además él no estaba ya para renegar y cometer otra locura. También se sentía destrozado por lo ocurrido, bajó de su coche y se fue al encuentro de su profesora. “Quizás en esta clase no haya nada de estadística, solo un poco de vida”…
-Profesora Márquez, a veces llorar es bueno...
-¿García, qué haces aquí?...
-Eso mismo le iba a preguntar profesora...
-Estaba acordándome de la infancia, de mis padres y bueno me salieron las lágrimas... ¿Vives por aquí?...
-Sí a cuatro cuadras... Profesora podemos hablar...
-Mira García, si es sobre lo de esta mañana... No te preocupes, todo está bien... Todo está olvidado.
-También quería hablar sobre eso, pero también de otra cosa.
-Se nota que tampoco estás bien... Ya somos dos... Ven sube, conversemos, dicen que dos velas apagadas se hacen compañía.
Sebastián subió al coche de su profesora, y se dio cuenta que en su rostro había un golpe. La profesora Márquez de lo afligida que estaba ni siquiera se había percatado.
-Créame profesora que dije lo que sentía en ese momento, no quería demostrar nada... Pero igual le pido disculpas.
-¿Sabes? Eres el primer estudiante que se me enfrenta, todos murmuran en secreto y nadie me dice nada... En cambio tú me enfrentaste y me hiciste pensar que tus palabras tienen mucho de verdad.
-Profesora yo... No sé que decirle... Pero gracias.
-No me agradezca García, además, no estamos aquí para hablar de la universidad y de lo que enseño que es estadística... ¿Qué te pasa?... Déjame adivinar... Es una mujer ¿no?...
-Sí profesora... Pensaba que nunca me iba a enamorar... Eso lo sentía tan lejos de mí... Pero ya ve, mi cara lo dice todo.
-No entiendo el problema García... Si es bonito enamorarse, ahora, si no eres correspondido, creo yo, que ahí esta el meollo del asunto... Yo hablo muy poco con los alumnos y colegas en la universidad; pero, hay rumores que dicen que tú eres un donjuán.
-Je je eso dicen todos de mí, pero creo que me llegó la hora.
-A ver, yo no quiero involucrarme en tu vida, tampoco soy una experta en cuestiones de amor... Vaya que no lo soy.
-¿Por qué lo dice profesora?...
-No, por nada... ¿Cuéntame qué pasa con la chica que te tiene así?
-Profesora no quiero entrar en detalles, lo único que le puedo decir que se terminó... Y bueno, hay que voltear la página.
-Bueno García, comprendo tu hermetismo, pero lo único que te puedo decir y ya este consejo no lo tomes como tu profesora sino como una amiga a quien un alumno le enseño que la vida no es un campo de batalla...
-Je je, eso dije ¿no?, que estúpido...
-Olvídalo García, a lo que iba, a veces el amor hay que dejarlo ir para saber que tan importante es... Y sobre todo, lo más importante, es saber, sí ese amor es realmente para ti, si ese amor algún día regresa, entonces, es ahí donde nunca debes dejarlo escapar.
Sebastián ya bahía escuchado esas palabras en otra parte. Pero nunca le tomó importancia. Porque no sentía nada por nadie, en cambio ahora era diferente. Una vez más comprobó que la mujer no era un sexo frágil porque sentado ahí, miraba a su profesora moreteada y aplastada por el dolor de un matrimonio en decadencia, y, a pesar de todo, estaba aquí dándole consejos de vida. Sebastián sintió a la profesora Márquez como una madre y al verla también de la misma manera mutilada por la tristeza, quiso ayudarla, esperó un silencio apropiado y le dijo:
-¿Profesora, qué le pasó en la cara?...
-¿Qué tiene mi cara hijo?...
-No sé, está como morada... ¿Se ha chocado?...
La profesora no puedo contener la vergüenza y se acordó que ese golpe era motivo de la discusión que tuvo con su esposo. Él le había golpeado.
-Sí García, choqué hace unas horas por eso me encontraste llorando.
Sebastián se dio cuenta que su profesora entraba en una contradicción de escapatoria, pero no quiso delatarla, sólo quería ayudarla.
-Tiene que echarse algo.
-Apenas llegue a mi casa, te tomo la palabra García...
Y ocurrió lo que Sebastián pensaba que iba a ocurrir. La profesora Márquez se echó al llanto sin importarle nada. Sebastián la miraba y la dejó llorar, sólo escuchaba las mis disculpas de su profesora. Pero él no decía nada sólo la dejó llorar... Después de un mutismo total, Sebastián quería devolverle el consejo.
-Profesora... Yo tampoco soy digno de saber de sus problemas... Lo único que puedo decirle es... Que cuando hay golpes no sólo emocionalmente sino físicamente, es mejor terminar con todo. No se puede amar cuando hay muchos resentimientos... Cuente conmigo si necesita de un amigo... Y también si necesita de un aliado... Pero no es justo que un hombre le pegue a una mujer... Ese animal tarde o temprano la tiene que pagar.
-Gracias García... Tomaré tu consejo... No es difícil adivinar lo que me está pasando ¿no?, pero déjame sola por favor.
-¿Está segura profesora?...
-Sí García, ya estoy mejor... Yo pensaba que eras de otra manera... Pero ahora me doy cuenta que estuve bien equivocada... Cuantos estudiantes serán así como tú y yo los trato como si fueran mis enemigos... Ambos hemos aprendido mucho por hoy... Y por favor te espero la próxima semana para que des tu examen de sustitutorio, te falta estudiar un poco, un poco nada mas... Tú puedes hacerlo.
-Iré profesora, daré el examen sustitutorio, estoy empezando a ver la vida de otra manera, ya es hora de pensar con palabras mayores... Más aún cuando estás enamorado.
-Tú mismo lo has dicho ya es hora de cambiar... Y reconocerlo es el principio... Mucha suerte García y te espero ya no como tu enemiga sino como tu amiga.
Sebastián salió del coche de su profesora con la tranquilidad de los concejos de una madre. Se sintió más tranquilo, sabía muy bien que se había portado muy mal con Sara. Estaba arrepentido. Él mismo y aquel hombre que le había pegado a su profesora merecían la pena de muerte. Pero seguiría el consejo de su profesora. “Vamos a ver si eres para mí, Sara. Te voy a dejar ir, aunque te voy a extrañar mucho y va a ser difícil de olvidarte. Por ahora trataré de cambiar, de ser consecuente y de terminar mi carrera. Iré donde mi padre y le pediré trabajo... De lo que sea, del puesto más bajo, no quiero llegar como hijito de papá y tener el mejor puesto. Eso me lo tengo que ganar con mi esfuerzo, por lo menos hasta que termine mi carrera, no quiero ser más un mantenido como dices tú Sara y tienes Razón. Voy a cambiar de verdad, aunque me cueste dejar la música, pero soy consciente que algo tenemos que sacrificar en la vida”...
Sebastián sentado en su coche pensaba así en vos alta y esperó que su profesora Márquez saliera primero de ese lugar como cerciorándose que todo estuviera bien. La profesora prendió su coche lo hizo calentar un rato y sacó una mano afuera para despedirse de Sebastián y salió de aquel lugar con otros aires y, sobre todo, más tranquila.
Sebastián al ver que todo estaba bien, hizo lo propio, prendió su coche y de nuevo puso el demo de su grupo y salió muy mejorado de ese lugar. Pensó en llamar a Sara para pedirle disculpas y después echarlo todo a correr. Llegó al edificio se abrieron las rejas de la cochera moderna, entró sin ningún a puro. Estacionó su coche de una forma correcta, estaba en un proceso de cambio. “Y por las buenas costumbres tiene uno que comenzar”, pensaba así Sebastián. Al bajar encontró sucio su coche. “Mañana yo mismo le doy una lavada a mí “fierro”, quiero sentir el sudor de hacer algo, voy a mejorar para bien, por algo se empieza”...
Sebastián llegó al ascensor, llamó al mismo, entró y apretó el número cinco, llegó al quinto piso y miró la hora en su celular, “la una y treinta de la madrugada. No... Nada de tomar Sebastián, mañana tienes universidad y de una buena vez a ver si botas o regalas esos whiskys que te hacen tanto daño.” Sebastián sacó su llave y empezó abrir su puerta. “Qué raro, estoy seguro que he echado tres llaves antes de salir y ahora aparece una. Seguro me estoy confundiendo, las ganas de cambiar están que me hacen pensar muy rápido...” Sebastián entró a su departamento y sintió el olor de un perfume conocido, quería llamar a Sara pero se desanimó, por la hora. Se empezó desvestir en su sala mirando a la gente por la ventana. Ya desnudo caminó hacia el baño para bañarse como poniendo fin a su vertiginoso día. “Por fin en casa, la universidad, los celos con Sara, el problema con la profesora y bueno por fin en mi casa”... Sebastián se percató de una sombra, pero no le tomó importancia, pensó que era producto de su imaginación, se seguía secando. Se lavó los dientes, ahora le tocaba secarse el cabello, terminó de hacerlo y se dirigió a su cuarto con el sueño inspirado. Sebastián al llegar a su cuarto prendió la luz y se quedó hipnotizado.
-Hola Sebastián... –dijo Paty-
Sebastián la encontró desnuda en su cama, pero notó algo raro en su cuerpo. Y después de unos segundos se dio cuenta de los nuevos senos de Paty. Se los habían aumentado dos tallas más en New York.
-¿Paty qué haces aquí?... – Preguntó Sebastián-
-Se te ha olvidado que tengo una copia de tu llave, querido...
-Pensaba que ya no tenías nada mío.
-Te equivocas mi amorcito, yo no pierdo lo que me interesa...
Paty se puso boca a bajo, excitándolo a Sebastián, mirándolo con deseo.
-Paty creo que es muy tarde.
-Nunca es tarde Sebastián, sobre todo, para hacer el amor...
Sebastián que también estaba desnudo, solamente soltó unas palabras al aire, apagando la luz de su cuarto:
-A la mierda con las ganas de cambiar...
(En una de estas mujeres se encuentra Sara Vivas; a la espera de su oportunidad, para sobresalir hacia un mundo de belleza y glamur)
(Sebastián antes de la pelea con Sara Vivas, escuchó esta canción: I REMEMBER YOU de Skid Row, grupazo)
(Sebastián, en silencio, manejando su coche, le pedía perdón a Sara Vivas con ésta canción: Surrender de Trixter, otro grupazo)
Bien.
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