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PARTE CUATRO (4)

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NUNCA TE OLVIDARÉ ABRIL 4 -Ya estoy afuera, prima. -Espérame, ya falta poco para que termine la práctica. -Ya, está bien, te espero… Él, estacionó el coche en todo el frontis de la universidad del Callao. Prendió un cigarro, fue el último de la cajetilla, y con toda la paciencia del mundo, esperó sentado a su prima Diana. Diana, aduras penas pudo hablar con su primo por el celular, porque estaba en plena práctica, estaba pasando a limpio el último ejercicio que Abril le había pasado. Diana, con todo lo que ella había hecho en su examen, le bastaba para salir aprobada. En cambio, Abril, quería más, llenar el examen, completar las cinco preguntas, hasta la pregunta opcional. Andrés, le faltaba resolver esa pregunta opcional, y se demoraba mucho porque no le salía coherente el resultado final. -Abril, ya me voy… mi primo me está esperando… -Espérate un toque, ahorita, Andrés, me pasa la cinco… -No, ya con lo que tengo me basta y sobra, ¡no seas conchuda!... -Mira quien habla. Vete pues, t...

PARTE TRES (3)

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NUNCA TE OLVIDARÉ ABRIL. 3 Paloma, había ingresó a la universidad por un traslado externo. Lo cierto que nadie supo de qué universidad venía. Ni el porqué de su traslado a la facultad de Economía. Paloma, siempre fue muy misteriosa. Misteriosa incluso con Andrés, que, de cierta manera fue como su mejor amigo. Nadie conocía su casa. Cuando le hablaban de sus padres sólo solía decir que estaban bien y nada más. Nadie los conoció. En la universidad, Paloma cumplió. No fue una alumna maravillosa, pero tampoco una mediocre profesional. Paloma, siempre se vistió con mucha ropa. Paloma, fue todo lo contrario de Abril. Todo lo contrario en gustos y colores. No salía con nadie, no iba a fiestas, no tomaba, no fumaba, no iba por chicos, sólo le gustaba estar en casa leyendo libros, un placer sano que Paloma adoraba siempre hacer. Antes de ir a la universidad le gustaba correr una hora por todo el parque de su casa. No era ni gorda ni flaca. Tenía buen cuerpo, aunque ella siempre ocultó sus atrib...

PARTE 2

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NUNCA TE OLVIDARÉ ABRIL 2 La gente caminaba muy tranquila por todo el andén de la calle Juan Pablo II. Caminaban tranquilos, salvo cuando caía la noche. Todos tenían que tener cuidado y protegerse de los amigos de lo ajeno. Los universitarios siempre eran los que caían en las telarañas calles de aquellas personas mal intencionadas. Los celulares con camarita y memoria eran como cocaína para los ladrones de ese lugar. La demanda era fuerte, y, también muy lucrativa. Así fue como le robaron a Andrés su celular moderno. Fue en un descuido total. Producto de una llamada receptora. Andrés, no iba a contestar, pero se dio cuenta que era su amor platónico, Abril, y no dudó en contestar, sabiendo que era peligroso hacerlo. Sabiendo incluso que ya era de noche, y que estaba ya de salida y afuera de la universidad. Ni siquiera escuchó la voz de Abril porque sintió una sola cachetada en toda su oreja derecha que hizo volar para un lado desconocido aquel celular moderno. Cuando Andrés se ubicó des...

NUNCA TE OLVIDARÉ ABRIL.

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1 -Como te sigo contando, Paloma, sigo enamorado de Abril… -Mmmm ay Andrés, sigues en lo mismo… yo pensaba que ya se te había pasado. -Eso yo también pensé, Paloma… y mírame, sigo en la misma vaina. -¿Y dime, qué pasó con Cielo?. -Nada pues, le tuve que decir la verdad… -Ay Andrés… ¿Y se puede saber qué verdad es esa?… -Si Cielo quiere estar conmigo, entonces tiene que ser a mi manera. -¡No!, ¡no me hagas reír!... ¿Y se puede saber cuál es esa manera, señor?. -… Ya pues, Paloma, no te hagas… -Ya sé… nada de compromisos, nada de presiones, ni llamadas, sólo sexo, sexo, sexo y sexo. -Así es, amiga, sólo sexo… -¡Hombres!… ¡Hombres!… -No pues Paloma, no me vengas ahora tú con sermones… -No, nada que ver Andrés. ¿Y dime qué te dijo, Cielo?. -Lo lógico amiga, se fue llorando y me mando a la mierda… -¡Anda sí!… ¡no te creo!, ¡Bien hecho! Ja… -Búrlate, búrlate… búrlate de éste pobre hombre… -Ya era hora que la muy tonta se diera cuenta. Te has burlando de ella hasta decir basta… vaya que algu...
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Se me cumplió mi sueño. ¡GRANDE MAESTRO!

LAS MALETAS EN MI CASA.

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UN HOMBRE DE BUENA FE. LAS MALETAS EN MI CASA. Isabella, lloró mucho cuando se enteró de la verdad. Me abandonó. Aunque no vivíamos juntos, pero terminó conmigo en un dos por tres y se fue a vivir a otra parte. Yo le dije la verdad. Fui honesto con ella. Bueno, no se lo dije en su momento, o sea, no se lo dije en el medio de nuestra corta relación, sino, ya cuando Isabella miró las maletas de Mar en mi casa. Tengo que reconocer que esa “honestidad” fue más una traición que una digna sinceridad de mi parte. Isabella lloró mucho, y al decir verdad, yo también lloré por ella, porque Isabella no se merecía esta traición por parte mía o, para salir del paso, por parte del destino o, para no tener sangre en la cara, por parte de Mar. En fin. -¿No entiendo Iván, qué pasó?... -Yo tampoco lo sé… -¿Por qué no me dijiste que en tu vida hay otra mujer?... -Porque pensé que Mar nunca iba a regresar… -Pero te das cuenta Iván, ella está aquí… -Yo también estoy sacado de cuadro… -Nunca...

JOSÉ, VERÓNICA, TERESA Y DOS REGRESOS.

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UN HOMBRE DE BUENA FE. José, Verónica, Teresa y dos regresos. José me presentó a su enamorada. No, no era Celinda, sino otra chica que conoció en una discoteca. Cuando abrí la puerta de mi departamento me doy con la grata sorpresa de ver a José y a Verónica (la nueva enamorada de José) muy felices y cogidos de las manos. Eran las seis y pico de la tarde de un sábado cualquiera. -José… amigo, qué sorpresa… -Iván, disculpa por no haber llamado antes… -No, no te preocupes, tú sabes que mis sábados por la tarde las hago en mi casa… -Que bien, mira, te presento a mi enamorada, Verónica… -Hola Verónica, mucho gusto… -Hola… el gusto es mío… -Pero no se queden ahí, pasen, están en su casa y no afuera… -Jajajaja… no Iván, sólo hemos venido a invitarte personalmente al cumpleaños de Verónica. Toma, aquí está la dirección y el croquis para llegar… -A ver, déjame ver… Ah, Surquillo, por la Calera, sí conozco… -Entonces te esperamos… mira no nos falles, ah. -No, al contario, gracias por la invitac...