Bocas grandes y bocas pequeñas.

Iván Sánchez.
Una boca grande suele decir: “otra vez perdió Perú en futbol” y una boca pequeña llora apenada en el silencio diciendo: “qué novedad”. Una boca grande sigue almorzando “Tallarín con Pollo” sin percatarse que el pollo no es pollo, sino un roedor de color gris bañado en petróleo; una boca pequeña llora desesperada la ausencia (fuga) de su padre, sin saber que el padre por las noches se ríe de Magaly y de la paciencia con que lo están buscando. Una boca grande lucha con todas sus fuerzas contra un cáncer avanzado, y una boca pequeña se sigue cayendo de una bicicleta sin pedales. Otra boca pequeña sigue bailando todos los sábados por un sueño, sobando y sobando, moviendo y moviendo; una boca grande es famosa con su programa basura allá en México. Una boca grande sueña con ser cantante, una boca pequeña le dice: ya lo eres. Una boca grande acepta la renuncia de un “directorio andante”, mientras otra es elegida para quedarse. Una boca grande dice no tener dinero, en cambio, una boca pequeña engaña por dinero. En fin, y sin fin, en este país, si quieres ser una boca grande, adelante, pero no te quejes si al final resultas siendo ser una boca pequeña, atente a las consecuencias. Y si quieres ser una boca pequeña, ¡cuidado!, no te vaya a gustar los chicles, esos que sirven para contrarrestar el mal aliento. Ayer estuve con una mujer maravillosa de boca grande y de labios preciosos. Nos tomamos varias jarras llenas de cerveza en una discoteca ubicada en el distrito de San Miguel, después, ya con la cabeza algo afectada por el alcohol, nos instalamos en un hotel e hicimos el amor como si fuéramos los novios de siempre. Yo, que en este caso, vendría a ser una boca pequeña, no dudé en sentirme feliz por esa noche maravillosa (hablo de la noche de ayer), y después de todo, y de eso también, me puse a pesar –como si no lo hiciera- que quizás, mi vida ya se acostumbró a vivir así, vertiginosamente, en varias aventuras efímeras (no sólo con mujeres, sino en todo el concepto de experiencias agradables), vivir así, de una manera irreal y alucinante. Y lo peor de todo ó, lo mejor de todo, de esta historia, mí historia, es que nunca llegaré a entender mi vida, ni la vida misma, tal cual es, y sobre todo, entender esos momentos maravillosos que me suelen suceder improvisadamente, que, con todo lo que me toca soportar a mí, afortunadamente, me hace sentir el hombre más vivo del planeta tierra… vivo, coleando y andando feliz. Y lo que realmente pasó, pasa y pasará en mi país, no me interesa mucho, claro está, hasta cierto punto, porque todo es repetitivo, todo llega a ser igual, sigo creyendo en la frase de esa canción de Fito Páez “Al lado del camino”. Aunque sería un loco precisar toda la letra de esa canción, pero es urgente, creo yo, pensar así, para que al final no te lastime nadie o trate de lastimarte. Para que no se metan con lo tuyo, con tu identidad, con el regalo que te hizo Dios, para que no se metan con todas las personas que amas y que no amas, en fin y sin fin… “Al lado del camino”, una fácil y económica receta para cuidar el hígado trajinado y malgeniado.
-¿Magaly Medina, salió de la cárcel...?
Una boca grande suele decir: “otra vez perdió Perú en futbol” y una boca pequeña llora apenada en el silencio diciendo: “qué novedad”. Una boca grande sigue almorzando “Tallarín con Pollo” sin percatarse que el pollo no es pollo, sino un roedor de color gris bañado en petróleo; una boca pequeña llora desesperada la ausencia (fuga) de su padre, sin saber que el padre por las noches se ríe de Magaly y de la paciencia con que lo están buscando. Una boca grande lucha con todas sus fuerzas contra un cáncer avanzado, y una boca pequeña se sigue cayendo de una bicicleta sin pedales. Otra boca pequeña sigue bailando todos los sábados por un sueño, sobando y sobando, moviendo y moviendo; una boca grande es famosa con su programa basura allá en México. Una boca grande sueña con ser cantante, una boca pequeña le dice: ya lo eres. Una boca grande acepta la renuncia de un “directorio andante”, mientras otra es elegida para quedarse. Una boca grande dice no tener dinero, en cambio, una boca pequeña engaña por dinero. En fin, y sin fin, en este país, si quieres ser una boca grande, adelante, pero no te quejes si al final resultas siendo ser una boca pequeña, atente a las consecuencias. Y si quieres ser una boca pequeña, ¡cuidado!, no te vaya a gustar los chicles, esos que sirven para contrarrestar el mal aliento. Ayer estuve con una mujer maravillosa de boca grande y de labios preciosos. Nos tomamos varias jarras llenas de cerveza en una discoteca ubicada en el distrito de San Miguel, después, ya con la cabeza algo afectada por el alcohol, nos instalamos en un hotel e hicimos el amor como si fuéramos los novios de siempre. Yo, que en este caso, vendría a ser una boca pequeña, no dudé en sentirme feliz por esa noche maravillosa (hablo de la noche de ayer), y después de todo, y de eso también, me puse a pesar –como si no lo hiciera- que quizás, mi vida ya se acostumbró a vivir así, vertiginosamente, en varias aventuras efímeras (no sólo con mujeres, sino en todo el concepto de experiencias agradables), vivir así, de una manera irreal y alucinante. Y lo peor de todo ó, lo mejor de todo, de esta historia, mí historia, es que nunca llegaré a entender mi vida, ni la vida misma, tal cual es, y sobre todo, entender esos momentos maravillosos que me suelen suceder improvisadamente, que, con todo lo que me toca soportar a mí, afortunadamente, me hace sentir el hombre más vivo del planeta tierra… vivo, coleando y andando feliz. Y lo que realmente pasó, pasa y pasará en mi país, no me interesa mucho, claro está, hasta cierto punto, porque todo es repetitivo, todo llega a ser igual, sigo creyendo en la frase de esa canción de Fito Páez “Al lado del camino”. Aunque sería un loco precisar toda la letra de esa canción, pero es urgente, creo yo, pensar así, para que al final no te lastime nadie o trate de lastimarte. Para que no se metan con lo tuyo, con tu identidad, con el regalo que te hizo Dios, para que no se metan con todas las personas que amas y que no amas, en fin y sin fin… “Al lado del camino”, una fácil y económica receta para cuidar el hígado trajinado y malgeniado.
-¿Magaly Medina, salió de la cárcel...?
Graciasssssssssssssssss
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