CAPÍTULO IX
EN LA MISMA VEREDA.
-¿Qué te pasa Felipe?... deberías estar alegre, ganamos el caso.
-Tú mismo lo has dicho, debería estar alegre, pero no lo estoy. Pienso en mi novia, ya hace dos semanas no sé nada de Lorena.
-Ah... estás así por eso, por favor Felipe no me hagas acordar, me siento muy mal saber que la mayor parte de tu pelea con Lorena es producto de mi estúpida idea...
-No, tú no tienes culpa alguna, Eduardo. Tú sólo me distes una idea. Toda la culpa es mía, amigo. Creí tener la sartén por el mango, que Lorena podía acceder a todos mis caprichos, pero ya ves... Soy el mismo tonto, egoísta, inseguro y estúpido de siempre.
-Vamos amigo, no te aflijas, anda búscala, llámala y verás que todo se solucionará y las cosas serán como antes.
-No puedo Eduardo, Lorena ya debe estar en exámenes finales, acuérdate que éste es su último ciclo, y no quiero inquietarla o distraerla... Ya me imagino como debe estar, muy nerviosa y mi presencia, es más que seguro, que la pondría peor.
-¿Qué, tan mal la trataste...?
-¿Tú que crees...? Nos tratamos mal, Lorena también me puso en mi sitio. Yo estaba como loco, sólo tenía la idea fija en esa maldita filmadora, nunca me imaginé, ya después, que la había tratado muy mal... No sé qué hacer Eduardo, la necesito, la quiero, estoy enamorado de Lorena.
-Tranquilízate Felipe. ¡Pero amigo...! Te tienes que alegrar, no te das cuenta... Te has vuelto a enamorar, Felipe... Yo sé que estás afligido por la ausencia de Lorena, pero dale a eso tiempo. Pero ahora mírate, te veo como un tonto perdidamente enamorado.
-Creo que siempre lo estuve, pero nunca me di cuenta hasta hoy, y ahora que lo siento de verdad, Lorena no está conmigo.
-Vamos llámala, quizá esté esperando tu llamada...
-La he llamado no se cuantas veces Eduardo sin tener respuesta, pero a la hora de revisar su cartera que dejó en mi casa, me doy con la sorpresa que su celular estaba ahí.
-¿Y por qué no llamas a su casa?
-No, es mejor que nadie sepa esto, yo no quiero arreglar las cosas con su familia, yo sólo quiero estar con Lorena.
-Entonces espérala en la universidad, tienes que hablar con ella Felipe, ahora más que nunca que sabes que estás enamorado, las cosas ahora serán diferentes amigo, confía en mí.
-He pensado hacer eso pero te tengo que contarte algo más, algo que no te dije.
-¿Algo más?... ¿qué cosa, Felipe?...
-Aparte de la discusión que tuve con Lorena hubo algo más, que no te lo dije por vergüenza, porque no tenía sangre en la cara, porque no quería que tú, mi mejor amigo, me odiase o me reprocharas para toda la vida...
-¿Qué has hecho Felipe...?, ¿Hay algo más que no sé...?
-Sí Eduardo...
-Entonces cuéntame hermano, hagas lo que hagas, siempre estaré contigo.
-Cuando terminé de discutir con Lorena, ella se fue llorando... No fui atrás de ella porque pensaba que en ese momento iba a regresar, jaja que estúpido soy. Nunca regresó, salí y pregunté por ella a Fermín, y él me dijo que Lore se había ido en un taxi. Yo estaba molesto, no me importaba nada, pensaba que era una pelea como las tantas que hemos tenido... Yo tan sólo tenía la loca idea de esa maldita filmadora que me estaba dando vueltas en la cabeza. Y en ese torbellino de sentimientos encontrados, cometí el error de...
-¡No...!
-Sí Eduardo, llamé a Susana, me había acordado de su presencia, de su visita...
-Otra vez tuviste que caer Felipe, ¿por qué...?,
-Estaba como loco, Eduardo...
-Eso no es excusa amigó, bueno, no te quiero preguntar lo que hiciste con Susana, ya me lo imagino... Entonces, la razón por el cual no te atreves en ir a buscar a Lorena es por sentimientos de culpa, tu conciencia te está destruyendo... Entonces, no estás enamorado de ella...
-No Eduardo, te equivocas, si lo estoy... Al estar con Susana lo pude comprobar... Susana ya no me importa... ¿Te expliqué los motivos por qué Lorena no quiso aceptar hacer el amor, a sabiendas que iba a ser filmada...?
-Bueno, sí, que se entregaba a ti por amor, con deseo, que para ella eso era lo más importante. Que no era tu puta, que no podías hacer con ella cualquier idea estúpida que se te pasara por la cabeza... Al sentirse filmada, a tu lado, era cualquier cosa, menos amor... Algo así...
-Entonces Eduardo ahí está mi respuesta, me filme con Susana y pude satisfacer la loca idea que tú me pusiste en la cabeza. Y es verdad amigo, no le hice el amor a Susana, sólo quería satisfacer mi ganas, entonces, es ahí donde me doy cuenta que Lorena sí me importa. Siempre me importó. No sabes cómo la extrañé esa noche, como deseaba amarla como siempre lo hice, pero estaba con otra mujer y hubiese dado mi vida por retroceder el tiempo, Eduardo, porque estoy enamorado de Lorena, y te vuelvo a repetir una vez más, siempre lo estuve...
-Al decirme eso Felipe cambian las cosas... Cuando uno ama a una mujer y hace el amor con ella es una realidad indescriptible. Es muy diferente a tener sexo.
-Claro Eduardo...
-¿Y qué has pensado hacer...?
-Esperar Eduardo que Lorena acabe sus exámenes finales, y después iré a buscarla. Le pediré perdón y ahora sí amigo, me caso con ella. Eso tenlo por seguro.
-Haces bien amigo... ¿Y con Susana, cómo has quedado...?
-¿Sabes...?, ella me contó que tiene unos problemas con su actual pareja... Ahora la comprendo porque ya nada me une a ella... Ahora está viviendo en mi casa, solamente por estos días... Sus padres la echaron de su casa porque ya no le aguantaban más que esté con ese tipejo vividor. En el departamento donde estaba viviendo debía como tres meses de renta, a punto de ser desalojada. Es una pena que te echen de tu casa, Eduardo y, sobre todo, si son tus padres. Por eso la estoy ayudando. Pero hoy mismo le digo que se vaya, lo que puedo hacer por ella es alquilarle un depa hasta que pueda trabajar o tener donde vivir, pero en mi casa ya no. Ahora sí, no quiero que nadie interfiera en mi relación con Lorena. Bueno, si esta vez Lorena me perdona. Algo que sí te puedo asegurar amigo, es que esta vez, Susana esta enterrada en mis profundos recuerdos. Por no decirte que ya no me importa.
-Eso espero Felipe... Tú sabes que el odio y los resentimientos no sirven para nada. Y si de ayudar se trata, haces bien ayudando a Susana. Pero cambia de cara Felipe, Lorena te va a perdonar, ella te ama y eso lo sabes tú muy bien.
-Tengo miedo Eduardo, por primera vez tu amigo el abogado exitoso, tiene miedo...
-¿Miedo a qué Felipe...?
-No lo sé, a estas alturas, no saber nada, me suena a inmadurez...
-Todos pasamanos por esto Felipe, hasta el más fuerte cae... ¿y sabes?, a veces es bueno caer para saber donde estamos, así que no te sigas afligiendo más.
-Daría todo lo que tengo, mi casa, mi prestigio, mis logros, por retroceder el tiempo. Y yo que pensaba que retroceder el tiempo era un dicho de perdedores y mediocres...
-Por favor Felipe, no pienses así...
-¿Eduardo...?
-Dime Felipe...
-Amigo, te puedes quedar en el despacho...
-Claro Felipe... ¿Y qué vas a hacer...?, ¿Adónde vas...?
-Quiero ir a casa, hablar con Susana decirle lo que te dije y estar solo... No tengo ánimos para seguir trabajando, no tengo cabeza para nada...
-No te preocupes Felipe, si estar solo te hace bien, entonces adelante...
-Gracias amigo... ¿Sabes...?
-¿Qué Felipe?
-Te envidio...
-¿Envidiarme a mí...?
-Sí a ti.
-¿Por qué Felipe...?
-Porque tienes una vida muy estable, al lado de una mujer maravillosa y tu hijo que siempre será una bendición, una luz.
-Tú también vas tener una familia, incluso mejor que la mía, y muchos hijos... Ya vas a ver, Felipe.
-Espero que Dios te escuche Eduardo... Bueno, hasta mañana Eduardo.
-Hasta mañana Felipe y tranquilo hombre, todo será igual con Lorena, como antes...
-Eso espero... Chau Eduardo.
-Chau Felipe.
Felipe cerró la puerta de su oficina dejando a su mejor amigo sentado ocupando su lugar. Eduardo no podía contener su pena al ver el estado emocional de Felipe. “Felipe amigo, tienes que aprender a caer, Susana te hizo mucho daño y yo estuve ahí. Para ese entonces eras un universitario soñador. Ahora eres el mejor abogado de Lima y me imagino lo que debes estar sintiendo. Sabía que Lorena con su dulzura y su cariño te iba a conquistar... Sólo espero que Lorena no se haya aburrido, porque el amor a veces se acaba, se termina, se muere... Y lamentablemente eso es para siempre. Aunque pase lo peor, yo estaré a tu lado, porque la amistad no es de dos, ni reciproca, la amistad es de uno mismo.” Así pensaba Eduardo mirando las diplomas, reconocimientos, y fotos, de Felipe colgados en la pared de dicho despacho lujoso, sobre todo, miraba también con mucha alegría, la foto de graduación donde estaban los dos, tan felices, por haber acabado la universidad.
Felipe manejaba lento sin importarle que manejar así lo detestaba. Pensaba en Lorena, en cada momento de felicidad, se acordaba de las peleas inútiles que él mismo provocó y se sentía el hombre más infeliz del mundo. Por ratos aceleraba para escarpar del silencio, pero volvía a la lentitud de la pena de un sentimiento que le hacía daño el corazón. Quería ir a la casa de sus padres, nadar en la piscina y olvidarse de todo por un momento. Pero se dio cuenta que ya estaba en su casa, una casa recién comprada, que ya no valoraba como antes, porque Lorena no estaba a su lado. “De qué me vale tener una casa, si no está Lorena... De qué vale tenerlo todo, si no tengo amor... Si la mujer a quién siempre amé y amo no está aquí conmigo.” Felipe ya estacionado siguió mirando el frontis de su casa haciéndose miles de preguntas. Consternado, mutilado, agobiado y desesperado, otra vez empezó a sentir miedo. Ya no se sentía seguro del amor de Lorena, ya no pensaba que todo iba a solucionarse como antes. Tantas reconciliaciones, ya no le aseguraban nada, porque volvían a su mente, aquellos ojos de furia de Lorena, cuando le tiró la cartera. Nunca la había visto así, se reprochaba una y otra vez, golpeándose la cabeza con el timón de su coche elegante. Hasta que Fermín hizo su presencia como rescatándolo de sus ahogados pensamientos.
-¿Señor Felipe, le pasa algo...?
Felipe bajó de su coche como volviéndose a encontrar otra vez.
-No, nada Fermín...
-Perdóneme Joven Felipe... Pero lo veo cansado, muy apenado...
-Estoy con síntomas de gripe, creo, por eso he venido tan temprano, para no empeorar las cosas.
-Un té bien caliente Joven Felipe con bastante Limón... Y va a ver que es suficiente.
-Eso haré Fermín... Gracias. ¿Y alguna novedad por aquí?
-Sí, la señorita que está viviendo en su casa, acaba de salir.
-Con razón no veo su coche rojo ¿Y no dijo adónde iría...?
-No Joven Felipe... Solamente salió muy apurada. Ah... Llevándose un poco de ropa...
-¡Qué, no me digas!, ¡Carajo!... ¡Lo que me faltaba...!
Felipe, corrió hacia su puerta de su casa y abrió apurado la misma, ya sospechando de la travesura de Susana...
-¡Diablos!, qué es esto...-dijo Felipe mirando a Fermín-
Felipe inspeccionó toda su casa, no lo podía creer, toda la casa estaba desordena, muebles, comedor, cocina, cuartos, pero menos, su cama junto a la filmadora donde Felipe y Susana hicieron el amor sintiéndose filmados. Felipe regresó al living y volvió a mirar a Fermín.
-Joven Felipe perdone, pero yo no sabía que su amiga iba a hacer esto... Por favor perdóneme...
-No te preocupes Fermín que la culpa es mía... Sigue trabajando por favor... Déjame solo.
Fermín muy apenado se fue a seguir con sus labores de vigilancia, mientras Felipe anonadado no podía creer que Susana le había engañado otra vez.
“¡Carajo!, Susana por que hiciste esto. Pero veo que nada de has llevado, entonces qué carajo buscabas...”
Felipe trató de poner un poco en orden el living acomodando los muebles que dificultaban el paso, al moverlos se percató que en el mueble pequeño había un papel y, sobre el mismo, un vaso semilleno con whisky. Felipe se acercó, agarró el vaso de whisky, lo separó del papel y empezó a leer la carta reconociendo a duras penas la letra de Susana:
Amorcito y estúpido Felipe:
(Otra vez Pedrito le dice a Felipe que se equivocó con Lorena, se lo dice con ésta canción)
(¡Fuerza Felipe!... no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, te lo dice tu creador, o sea yo... escucha esta canción)
IX
-¿Qué te pasa Felipe?... deberías estar alegre, ganamos el caso.
-Tú mismo lo has dicho, debería estar alegre, pero no lo estoy. Pienso en mi novia, ya hace dos semanas no sé nada de Lorena.
-Ah... estás así por eso, por favor Felipe no me hagas acordar, me siento muy mal saber que la mayor parte de tu pelea con Lorena es producto de mi estúpida idea...
-No, tú no tienes culpa alguna, Eduardo. Tú sólo me distes una idea. Toda la culpa es mía, amigo. Creí tener la sartén por el mango, que Lorena podía acceder a todos mis caprichos, pero ya ves... Soy el mismo tonto, egoísta, inseguro y estúpido de siempre.
-Vamos amigo, no te aflijas, anda búscala, llámala y verás que todo se solucionará y las cosas serán como antes.
-No puedo Eduardo, Lorena ya debe estar en exámenes finales, acuérdate que éste es su último ciclo, y no quiero inquietarla o distraerla... Ya me imagino como debe estar, muy nerviosa y mi presencia, es más que seguro, que la pondría peor.
-¿Qué, tan mal la trataste...?
-¿Tú que crees...? Nos tratamos mal, Lorena también me puso en mi sitio. Yo estaba como loco, sólo tenía la idea fija en esa maldita filmadora, nunca me imaginé, ya después, que la había tratado muy mal... No sé qué hacer Eduardo, la necesito, la quiero, estoy enamorado de Lorena.
-Tranquilízate Felipe. ¡Pero amigo...! Te tienes que alegrar, no te das cuenta... Te has vuelto a enamorar, Felipe... Yo sé que estás afligido por la ausencia de Lorena, pero dale a eso tiempo. Pero ahora mírate, te veo como un tonto perdidamente enamorado.
-Creo que siempre lo estuve, pero nunca me di cuenta hasta hoy, y ahora que lo siento de verdad, Lorena no está conmigo.
-Vamos llámala, quizá esté esperando tu llamada...
-La he llamado no se cuantas veces Eduardo sin tener respuesta, pero a la hora de revisar su cartera que dejó en mi casa, me doy con la sorpresa que su celular estaba ahí.
-¿Y por qué no llamas a su casa?
-No, es mejor que nadie sepa esto, yo no quiero arreglar las cosas con su familia, yo sólo quiero estar con Lorena.
-Entonces espérala en la universidad, tienes que hablar con ella Felipe, ahora más que nunca que sabes que estás enamorado, las cosas ahora serán diferentes amigo, confía en mí.
-He pensado hacer eso pero te tengo que contarte algo más, algo que no te dije.
-¿Algo más?... ¿qué cosa, Felipe?...
-Aparte de la discusión que tuve con Lorena hubo algo más, que no te lo dije por vergüenza, porque no tenía sangre en la cara, porque no quería que tú, mi mejor amigo, me odiase o me reprocharas para toda la vida...
-¿Qué has hecho Felipe...?, ¿Hay algo más que no sé...?
-Sí Eduardo...
-Entonces cuéntame hermano, hagas lo que hagas, siempre estaré contigo.
-Cuando terminé de discutir con Lorena, ella se fue llorando... No fui atrás de ella porque pensaba que en ese momento iba a regresar, jaja que estúpido soy. Nunca regresó, salí y pregunté por ella a Fermín, y él me dijo que Lore se había ido en un taxi. Yo estaba molesto, no me importaba nada, pensaba que era una pelea como las tantas que hemos tenido... Yo tan sólo tenía la loca idea de esa maldita filmadora que me estaba dando vueltas en la cabeza. Y en ese torbellino de sentimientos encontrados, cometí el error de...
-¡No...!
-Sí Eduardo, llamé a Susana, me había acordado de su presencia, de su visita...
-Otra vez tuviste que caer Felipe, ¿por qué...?,
-Estaba como loco, Eduardo...
-Eso no es excusa amigó, bueno, no te quiero preguntar lo que hiciste con Susana, ya me lo imagino... Entonces, la razón por el cual no te atreves en ir a buscar a Lorena es por sentimientos de culpa, tu conciencia te está destruyendo... Entonces, no estás enamorado de ella...
-No Eduardo, te equivocas, si lo estoy... Al estar con Susana lo pude comprobar... Susana ya no me importa... ¿Te expliqué los motivos por qué Lorena no quiso aceptar hacer el amor, a sabiendas que iba a ser filmada...?
-Bueno, sí, que se entregaba a ti por amor, con deseo, que para ella eso era lo más importante. Que no era tu puta, que no podías hacer con ella cualquier idea estúpida que se te pasara por la cabeza... Al sentirse filmada, a tu lado, era cualquier cosa, menos amor... Algo así...
-Entonces Eduardo ahí está mi respuesta, me filme con Susana y pude satisfacer la loca idea que tú me pusiste en la cabeza. Y es verdad amigo, no le hice el amor a Susana, sólo quería satisfacer mi ganas, entonces, es ahí donde me doy cuenta que Lorena sí me importa. Siempre me importó. No sabes cómo la extrañé esa noche, como deseaba amarla como siempre lo hice, pero estaba con otra mujer y hubiese dado mi vida por retroceder el tiempo, Eduardo, porque estoy enamorado de Lorena, y te vuelvo a repetir una vez más, siempre lo estuve...
-Al decirme eso Felipe cambian las cosas... Cuando uno ama a una mujer y hace el amor con ella es una realidad indescriptible. Es muy diferente a tener sexo.
-Claro Eduardo...
-¿Y qué has pensado hacer...?
-Esperar Eduardo que Lorena acabe sus exámenes finales, y después iré a buscarla. Le pediré perdón y ahora sí amigo, me caso con ella. Eso tenlo por seguro.
-Haces bien amigo... ¿Y con Susana, cómo has quedado...?
-¿Sabes...?, ella me contó que tiene unos problemas con su actual pareja... Ahora la comprendo porque ya nada me une a ella... Ahora está viviendo en mi casa, solamente por estos días... Sus padres la echaron de su casa porque ya no le aguantaban más que esté con ese tipejo vividor. En el departamento donde estaba viviendo debía como tres meses de renta, a punto de ser desalojada. Es una pena que te echen de tu casa, Eduardo y, sobre todo, si son tus padres. Por eso la estoy ayudando. Pero hoy mismo le digo que se vaya, lo que puedo hacer por ella es alquilarle un depa hasta que pueda trabajar o tener donde vivir, pero en mi casa ya no. Ahora sí, no quiero que nadie interfiera en mi relación con Lorena. Bueno, si esta vez Lorena me perdona. Algo que sí te puedo asegurar amigo, es que esta vez, Susana esta enterrada en mis profundos recuerdos. Por no decirte que ya no me importa.
-Eso espero Felipe... Tú sabes que el odio y los resentimientos no sirven para nada. Y si de ayudar se trata, haces bien ayudando a Susana. Pero cambia de cara Felipe, Lorena te va a perdonar, ella te ama y eso lo sabes tú muy bien.
-Tengo miedo Eduardo, por primera vez tu amigo el abogado exitoso, tiene miedo...
-¿Miedo a qué Felipe...?
-No lo sé, a estas alturas, no saber nada, me suena a inmadurez...
-Todos pasamanos por esto Felipe, hasta el más fuerte cae... ¿y sabes?, a veces es bueno caer para saber donde estamos, así que no te sigas afligiendo más.
-Daría todo lo que tengo, mi casa, mi prestigio, mis logros, por retroceder el tiempo. Y yo que pensaba que retroceder el tiempo era un dicho de perdedores y mediocres...
-Por favor Felipe, no pienses así...
-¿Eduardo...?
-Dime Felipe...
-Amigo, te puedes quedar en el despacho...
-Claro Felipe... ¿Y qué vas a hacer...?, ¿Adónde vas...?
-Quiero ir a casa, hablar con Susana decirle lo que te dije y estar solo... No tengo ánimos para seguir trabajando, no tengo cabeza para nada...
-No te preocupes Felipe, si estar solo te hace bien, entonces adelante...
-Gracias amigo... ¿Sabes...?
-¿Qué Felipe?
-Te envidio...
-¿Envidiarme a mí...?
-Sí a ti.
-¿Por qué Felipe...?
-Porque tienes una vida muy estable, al lado de una mujer maravillosa y tu hijo que siempre será una bendición, una luz.
-Tú también vas tener una familia, incluso mejor que la mía, y muchos hijos... Ya vas a ver, Felipe.
-Espero que Dios te escuche Eduardo... Bueno, hasta mañana Eduardo.
-Hasta mañana Felipe y tranquilo hombre, todo será igual con Lorena, como antes...
-Eso espero... Chau Eduardo.
-Chau Felipe.
Felipe cerró la puerta de su oficina dejando a su mejor amigo sentado ocupando su lugar. Eduardo no podía contener su pena al ver el estado emocional de Felipe. “Felipe amigo, tienes que aprender a caer, Susana te hizo mucho daño y yo estuve ahí. Para ese entonces eras un universitario soñador. Ahora eres el mejor abogado de Lima y me imagino lo que debes estar sintiendo. Sabía que Lorena con su dulzura y su cariño te iba a conquistar... Sólo espero que Lorena no se haya aburrido, porque el amor a veces se acaba, se termina, se muere... Y lamentablemente eso es para siempre. Aunque pase lo peor, yo estaré a tu lado, porque la amistad no es de dos, ni reciproca, la amistad es de uno mismo.” Así pensaba Eduardo mirando las diplomas, reconocimientos, y fotos, de Felipe colgados en la pared de dicho despacho lujoso, sobre todo, miraba también con mucha alegría, la foto de graduación donde estaban los dos, tan felices, por haber acabado la universidad.
Felipe manejaba lento sin importarle que manejar así lo detestaba. Pensaba en Lorena, en cada momento de felicidad, se acordaba de las peleas inútiles que él mismo provocó y se sentía el hombre más infeliz del mundo. Por ratos aceleraba para escarpar del silencio, pero volvía a la lentitud de la pena de un sentimiento que le hacía daño el corazón. Quería ir a la casa de sus padres, nadar en la piscina y olvidarse de todo por un momento. Pero se dio cuenta que ya estaba en su casa, una casa recién comprada, que ya no valoraba como antes, porque Lorena no estaba a su lado. “De qué me vale tener una casa, si no está Lorena... De qué vale tenerlo todo, si no tengo amor... Si la mujer a quién siempre amé y amo no está aquí conmigo.” Felipe ya estacionado siguió mirando el frontis de su casa haciéndose miles de preguntas. Consternado, mutilado, agobiado y desesperado, otra vez empezó a sentir miedo. Ya no se sentía seguro del amor de Lorena, ya no pensaba que todo iba a solucionarse como antes. Tantas reconciliaciones, ya no le aseguraban nada, porque volvían a su mente, aquellos ojos de furia de Lorena, cuando le tiró la cartera. Nunca la había visto así, se reprochaba una y otra vez, golpeándose la cabeza con el timón de su coche elegante. Hasta que Fermín hizo su presencia como rescatándolo de sus ahogados pensamientos.
-¿Señor Felipe, le pasa algo...?
Felipe bajó de su coche como volviéndose a encontrar otra vez.
-No, nada Fermín...
-Perdóneme Joven Felipe... Pero lo veo cansado, muy apenado...
-Estoy con síntomas de gripe, creo, por eso he venido tan temprano, para no empeorar las cosas.
-Un té bien caliente Joven Felipe con bastante Limón... Y va a ver que es suficiente.
-Eso haré Fermín... Gracias. ¿Y alguna novedad por aquí?
-Sí, la señorita que está viviendo en su casa, acaba de salir.
-Con razón no veo su coche rojo ¿Y no dijo adónde iría...?
-No Joven Felipe... Solamente salió muy apurada. Ah... Llevándose un poco de ropa...
-¡Qué, no me digas!, ¡Carajo!... ¡Lo que me faltaba...!
Felipe, corrió hacia su puerta de su casa y abrió apurado la misma, ya sospechando de la travesura de Susana...
-¡Diablos!, qué es esto...-dijo Felipe mirando a Fermín-
Felipe inspeccionó toda su casa, no lo podía creer, toda la casa estaba desordena, muebles, comedor, cocina, cuartos, pero menos, su cama junto a la filmadora donde Felipe y Susana hicieron el amor sintiéndose filmados. Felipe regresó al living y volvió a mirar a Fermín.
-Joven Felipe perdone, pero yo no sabía que su amiga iba a hacer esto... Por favor perdóneme...
-No te preocupes Fermín que la culpa es mía... Sigue trabajando por favor... Déjame solo.
Fermín muy apenado se fue a seguir con sus labores de vigilancia, mientras Felipe anonadado no podía creer que Susana le había engañado otra vez.
“¡Carajo!, Susana por que hiciste esto. Pero veo que nada de has llevado, entonces qué carajo buscabas...”
Felipe trató de poner un poco en orden el living acomodando los muebles que dificultaban el paso, al moverlos se percató que en el mueble pequeño había un papel y, sobre el mismo, un vaso semilleno con whisky. Felipe se acercó, agarró el vaso de whisky, lo separó del papel y empezó a leer la carta reconociendo a duras penas la letra de Susana:
Amorcito y estúpido Felipe:
Para empezar esta misiva, déjame decirte que todavía sigues siendo un ingenuo, tonto y estúpido hombre. Pensé que habías cambiado. Pero, me doy cuenta ahora, que eres un hombre muy fácil de engañar. No sé si esa tal Lorena te tiene así, o es porque ya tú no tienes remedio.
Ja ja ja ja ja... ¿Te creíste todo lo que te dije?. Mis padres están en Miami, nunca me botaron de la casa, eso sí, ya no me mandan plata, porque saben que estoy con Arturo, sí, el muerto de hambre, así como tú lo llamas. Pero ese muerto de hambre, me hace gozar en la cama, no es un aburrido como tú. No es un anticuado predecible, que solamente, piensa en su maldito trabajo de abogacía. Arturo, es apasionante, ardiente, aventurero e imprevisible. No un cucufato como tú.
Quiero que sepas, que muy fácil, fue averiguar la dirección de tu casa. Hay que reconocer que eres un abogado muy conocido y exitoso. Así que no se me puso difícil la cosa. ¿Qué tal lo hice?, no me vas a negar que sé actuar... Te hice creer que estaba arrepentida, cansada de mi vida y harta de Arturo. Qué fácil son los hombres... Tú como tantos piensan que tienen la sartén por el mango y no se dan cuenta que son unos perdedores. Eso sí, menos mi Arturo, él sí es un hombre de verdad.
Y en estas dos semanas de vivir contigo, fueron días muy insoportables y aburridos. Pero no me quedaba de otra, querido Felipe, tenía que encontrar tu dinero. Para eso fue mi motivo de mi presencia en tu casa. Y déjame decirte que eres un tacaño de mierda. Todo lo guardas en el banco, nada en tu casa. Sólo en tu cajita de noche, con ese candadito de mariquita, pude encontrar algo... al menos, eso me servirá para pasar una semana lejos de Lima con Arturo.
Me llevo tu ropa, la más cara, de algo me va a servir. Pero ni si quieras tienes la talla de mi Arturo. Hasta eso eres un mediocre... Ja ja ja ja. Adiós querido Felipe, salúdame a tu novia insignificante, y cuéntale lo que te acabo de hacer, quizás, le pueda servir para su ridícula novela que, me imagino yo, ya la estará escribiendo. Ja ja ja ja… ah, y no te tomes la molestia de buscarme, porque no me vas a encontrar. Cuando leas esta carta, ya estaré fuera de Lima, disfrutando de tu cochino dinero.
Con mucho afecto y ganas de volverte a ver,
Susana.
Posdata: Y dile al serrano de tu guardián, Fermín, así creo que se llama, que no me mire con esos ojos de perro aguantado. A ver pues, si le das más dinero para que se vaya a esos sitios donde las mujeres venden su cuerpo. Adiós abogado poco hombre y tacaño.
Ja ja ja ja ja... ¿Te creíste todo lo que te dije?. Mis padres están en Miami, nunca me botaron de la casa, eso sí, ya no me mandan plata, porque saben que estoy con Arturo, sí, el muerto de hambre, así como tú lo llamas. Pero ese muerto de hambre, me hace gozar en la cama, no es un aburrido como tú. No es un anticuado predecible, que solamente, piensa en su maldito trabajo de abogacía. Arturo, es apasionante, ardiente, aventurero e imprevisible. No un cucufato como tú.
Quiero que sepas, que muy fácil, fue averiguar la dirección de tu casa. Hay que reconocer que eres un abogado muy conocido y exitoso. Así que no se me puso difícil la cosa. ¿Qué tal lo hice?, no me vas a negar que sé actuar... Te hice creer que estaba arrepentida, cansada de mi vida y harta de Arturo. Qué fácil son los hombres... Tú como tantos piensan que tienen la sartén por el mango y no se dan cuenta que son unos perdedores. Eso sí, menos mi Arturo, él sí es un hombre de verdad.
Y en estas dos semanas de vivir contigo, fueron días muy insoportables y aburridos. Pero no me quedaba de otra, querido Felipe, tenía que encontrar tu dinero. Para eso fue mi motivo de mi presencia en tu casa. Y déjame decirte que eres un tacaño de mierda. Todo lo guardas en el banco, nada en tu casa. Sólo en tu cajita de noche, con ese candadito de mariquita, pude encontrar algo... al menos, eso me servirá para pasar una semana lejos de Lima con Arturo.
Me llevo tu ropa, la más cara, de algo me va a servir. Pero ni si quieras tienes la talla de mi Arturo. Hasta eso eres un mediocre... Ja ja ja ja. Adiós querido Felipe, salúdame a tu novia insignificante, y cuéntale lo que te acabo de hacer, quizás, le pueda servir para su ridícula novela que, me imagino yo, ya la estará escribiendo. Ja ja ja ja… ah, y no te tomes la molestia de buscarme, porque no me vas a encontrar. Cuando leas esta carta, ya estaré fuera de Lima, disfrutando de tu cochino dinero.
Con mucho afecto y ganas de volverte a ver,
Susana.
Posdata: Y dile al serrano de tu guardián, Fermín, así creo que se llama, que no me mire con esos ojos de perro aguantado. A ver pues, si le das más dinero para que se vaya a esos sitios donde las mujeres venden su cuerpo. Adiós abogado poco hombre y tacaño.
Felipe, ya no leía la carta, ya la había terminado de leer. Volvía a mirar otra vez su casa y, en ese desorden, él también se encontraba a sí mismo. Felipe también estaba desordenado, sin saber qué hacer. La carta de Susana y lo que le había hecho no mucho le importaba, porque ya no sentía nada por esa mujer. Quizás, antes podía afectarlo, antes, cuando sus sueños mojados tenían un solo nombre, Susana. Pero esta vez, ya nada le hacía daño, sólo la ausencia de su novia Lorena. Hizo añicos la carta de Susana y caminó hacia el baño, botó los papelitos en el inodoro. Jaló la cadena y el agua se empezó apoderar de los papeles como un remolino de bajas pasiones olvidadas. Felipe escupió de cólera, la cabeza hacia abajo y cerró la puerta del baño. Caminó lento, inspeccionó otra vez los cuartos hasta que llegó al suyo. Se dio cuenta que efectivamente la cajita de noche había sido ultrajada con una palanca de acero. Y la encontró vacía sin dinero alguno, sólo, estaban las fotos que Felipe se había tomado con Lorena en los mejores momentos de su felicidad. Para Felipe, aquellas fotos, eran más importantes que un cochino dinero. Se miraba en cada foto y le empezaban a salir de sus ojos lágrimas de perdón. Cómo si las fotos le fueran a transmitir a Lorena todo su afligir. “Mi Lorena, regresa, te necesito... Te juro que ahora sí, nadie nos va a separar.” Felipe se echó en su cama abrazando las fotos y se quedó triste sollozando en silencio hasta quedarse dormido.
(Otra vez Pedrito le dice a Felipe que se equivocó con Lorena, se lo dice con ésta canción)
(¡Fuerza Felipe!... no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista, te lo dice tu creador, o sea yo... escucha esta canción)

Ohh! por un momento me asuste...pense que Susana se habia llevado la cinta de la filmacion para chantajear a Felipe...uf!
ResponderEliminaraprovecho para decir...WOW! que buen escritor eres y la trama la manejas de maravilla, y los detalles interesantes (y)
Gracias
ResponderEliminarno pones tu nombre. Igual gracias... piensa en ti... vales mucho... gracias.