CAPÍTULO X

EN LA MISMA VEREDA.


X


A Sebastián le dieron la buena noticia que había aprobado el examen sustitutorio de estadística. Sebastián no podía creerlo y después de colgar el teléfono salió corriendo hacia la universidad. El sol empezaba a calentar la mañana, una mañana liberada por fin de la humedad limeña. Ya empezaba a despertar el verano arrollador y Sebastián por primera vez quería verificar su nota aprobatoria con sus propios ojos. Le pareció increíble haber aprobado estadística. Quiso llamar a Sara para darle la noticia, pero no lo hizo, porque sabía que en ese momento ella estaba dando una entrevista para una revista de espectáculo. Más tarde, se encontrarían en el departamento de Sara, como habían quedado después de una larga noche de estar juntos. Manejando su coche rojo a Sebastián se le vino un pensamiento algo triste. Pensaba en la profesora Márquez. De saber que lo único que lo ataba a pensar y alucinar a su profesora era sólo por el curso de Estadística. Ahora, habiendo aprobado el examen de estadística ya no tenía nada que ver con ella. Y eso, para Sebastián era dejarla sola. Sola, en manos de ese policía que le hacía y hace llorar. “Bueno, eso significa que ya no veré más a la profesora Márquez. Quizás la encuentre por los pasillos de la facultad, pero ya no más en un curso. Sólo espero que su situación mejore, que no sufra, y que sea feliz. Que cambie, que se de cuenta que no estamos en esta vida para llevarnos las cosas tan a pecho, sino, de una manera balanceada, es una de las mejores profesoras que he tenido, por eso nunca la olvidaré.”
Sebastián estacionó su coche en el lugar permitido por los estudiantes y a lo lejos como esperando su llegada, le pasó la voz, su amigo pajarito:

-¡Sebastián...!, ¡Sebas!, ¡Aquí...!

Sebastián volteó y se dio cuenta que también pajarito traía la alegría de haber aprobado el curso de estadística.

-¡Qué tal pajarito...!, ¿Tú también aprobaste...?
-¡Clarín pes Sebas...! Puta que la loca dijo que había publicado las notas en la web de la universidad... Pero, mentira Sebas, las ha publicado a lo grande en toda la facultad.
-Que sí... Jejejeje. Esa loca no cambia... Bueno, vamos a ver las notas, quiero saber cuánto me ha puesto...
-Vamos, Sebas...

Los dos entraron por la puerta principal de la universidad, hicieron el camino largo, el de siempre y llegaron a la facultada de Administración.

-Catorce Sebas... Considerando que la nota máxima para estos exámenes es dieciséis...
-Sí, yo también me he quedado sorprendido de ver mi nota... A ver tú pajarito.
-Doce Sebas... Algo es algo... Lo importante es que por fin nunca más tenemos que ver a esa loca...
-Creo que ya no la voy a llamar así pajarito, porque ya no me va enseñar. Hay algo que tú no sabes, que tampoco te lo voy a decir, pero, espero que algún día te des cuenta...
-Tú sabes que todos en esta facultad la llaman así, y creo que ese apodo, la loca, quedará por siempre.
-Tal vez pajarito, pero con respecto a mí, la llamaré como tiene que ser, aunque ya nunca más me enseñe, desde ahora la llamaré, la profesora Márquez.
-Lo cortés no quita lo valiente, Sebas.
-Bien dicho, pajarito.
-Ah, se me olvidaba de contarte Sebas, ya estoy con la chica que llevé al concierto.
-Que bien, te felicito... Espero que duren... Pero pajarito tienes que comer más, con ese cuerpo creo que no llegas ni al primero jejejejeje.
-No pes Sebas, ya ves... Comenzamos a ofendernos jajajaja.
-Es una broma pajarito.
-Sí, lo sé, no te preocupes... Por cierto, tocaron muy bien esa noche...
-Le pusimos muchas ganas, pero para qué ah, salió bien el concierto.
-Ustedes están ya para otras cosas, ya no para discotecas.
-Algún día quizás te lleves alguna sorpresa pajarito...
-¿Sorpresa...?, ¿Por qué lo dices...?
-No, por nada amigo, por nada...

Sebastián ya pensaba de qué forma iba a hablar con sus amigos de la banda, para decirles, que él ya no iba a tocar más en el grupo. Quería un descanso, no quería tocar en un lugar sintiéndose aburrido por hacerlo. Ya se había cansado de la vida acelerada que llevaba, porque había en su vida otras prioridades, otros caminos por seguir. Y por esos caminos y prioridades tenía lamentablemente que sacrificar la música, lo que más quería en la vida. Ahora sí empezaría otra vida, seguiría el consejo de su abuelo, porque pensaba en una familia, al lado de Sara. Sara, prioridad principal y decisiva para que todo ya no fuera como antes. Así pensaba Sebastián ya despidiéndose de su amigo pajarito:

-Bueno pajarito, hasta el próximo ciclo... Que disfrutes el verano...
-Igual Sebas, tú también... Y ya sabes cualquier cosa cuentas conmigo.
-No te preocupes pajarito que lo tendré presente.
-Entonces, hasta pronto.

Sebastián despegó en su coche rojo y pajarito en su Volkswagen, un escarabajo bien presentado, del año setenta y ocho, de color blanco, con una mata perro de seguridad para los choques.
...

En el departamento de Sara, echados los dos en la cama, Sara miraba a Sebastián de una forma comprensiva. Ella era consciente que no era nada fácil tomar una decisión así. Sara no podía hacer nada, pero, tampoco quería quedarse callada sin poder opinar:

-¿Sebas, estás seguro que quieres dejar tu grupo, de rock?
-Sí chiquita, creo que ya es hora de buscar otros horizontes, otras metas.
-Pero mi vida, si puedo ver en tus ojos que el único horizonte es la música para ti.
-Quizás ahora, porque luché contra todo el mundo para llegar donde he llegado con la música, con el grupo. Pero siento que hay en mí, muchos vacíos, ahora, estoy entendiendo lo que me dijo mi abuelo.
-¿Y qué te dijo tu abuelo, amor...?
-Que toda mi vida no iba a ser la música, él está completamente seguro, que yo nací para los negocios, que sólo mi padre y yo hemos heredado su visión por el mundo empresarial.
-Yo que te puedo decir Sebas, tu abuelo te conoce más que yo... Yo hablo porque te tengo aquí, y sé que estás triste por lo que vas a hacer esta noche. Mi amor, si es por mí que quieres cambiar, yo nunca te voy a poner una pistola para que lo hagas. Yo me enamoré de ti tal cual te conocí... nadie en el mundo me hará cambiar este lindo sentimiento, éste lindo amor.
-Yo también te amo Sara, y sí es verdad, que parte de este cambio radical se debe a ti. Porque ya no empiezo a ver la vida en el presente sino en el futuro, contigo...
-Soy la mujer más feliz del mundo, me haces tú, la mujer más feliz del mundo. Estoy aquí para apoyarte, estaré contigo amor, pase lo que pase.
-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Sara, ven bésame...

Sara se acercó a él, y le beso muy tiernamente.

-Sebas, se te va a hacer tarde... Tienes que hablar con tu grupo...
-Todavía hay tiempo Sara, tiempo para hacer muchas cosas...
-Jajajaja ay Sebas, que haría yo sentí...
...


-¡Otra vez llegas tarde compadre! –dijo Benjamín olvidándose que estaba en su casa-
-Disculpen, que voy a hacer Benjamín, el tráfico es insoportable... Además ni siquiera llega Daniel, así que no soy el único –dijo Sebastián-
-Daniel no va a venir Sebas –dijo Álvaro- porque sufrió otro de sus ataques, y lo tuvieron que llevar al hospital...
-Putamadre el loco... -dijo Sebastián-
-Esta vez creo que si es grave compadre, lo encontraron tirando piedras a la gente, por la avenida Brasil. Diciendo que todos son malos con él –dijo Álvaro-
-Entonces creo que hay que conseguirnos otro bajista –dijo Benjamín- Daniel necesita ayuda y lamentablemente nosotros, no podemos hacer nada.
-¡No me jodas huevón!, primero hay que ver que es lo que pasa con Daniel, no lo puedes echar así porque sí... –dijo Sebastián ya sin ninguna intención de ensayar-
-¡Pero nos está cagando Sebas!, ¡tenemos conciertos...! Una cosa es la música y otro la amistad.-dijo Benjamín, muy molesto-
-Espera Benjamín, Sebastián tiene razón, no hay que apresurarnos –dijo Álvaro sentado en su batería-
-¡No me jodan los dos!, puta, así nunca vamos a llegar a internacionalizarnos... “Los Daga” están que nos pisa los talones y nos están robando nuestra gente.-dijo Benjamín tirando el cable conectado a su guitarra-
-Entonces eso es lo que más te interesa huevón, que el grupo “Daga” nos gane... Yo pensaba que lo hacías porque te gustaba la música, yo no estoy aquí tocando para competir con nadie, “Los Daga” están que la rompen y eso es por sus propios meritos, nosotros no tenemos nada que ver. -dijo Sebastián-
-¡Entonces, qué hacemos carajo, ya me estoy hartando de verdad! –dijo Benjamín-
Sebastián no encontró momento más oportuno para decirle a sus dos amigos de música, que él ya no iba estar más en el grupo.

-Bueno, yo quiero decir algo, pero es una lastima que Daniel no esté aquí presente. Porque me hubiese gustado que se entere por mi boca y no por otra gente.
-Pero ya ves, Daniel no está... Así que habla no más. –dijo Benjamín-

Sebastián miraba el estudio de música ya con nostalgia, y sin más rodeos, miró a sus amigos y les dijo:

-Bueno, yo ya no pienso tocar más con “Los Debutantes”, me voy del grupo...

Álvaro hizo sonar sus baquetas al compás de un reloj, y Benjamín miraba en el vació, como buscando respuesta al repentino ocaso del grupo.

-Sebas tienes que explicar por qué dejas la banda –dijo Álvaro sintiéndose dolido-
-Bueno, hay varios motivos, pero el más principal es, que tengo muchos vacíos en mi vida, que lamentablemente la música no pueden llenar. Y estoy en busca de llenarlos. Quizás vuelva a hacer música y vuelva a hacer lo que siempre me gustó. Estar en un escenario y tocar la viola y cantar. Pero ahora necesito un tiempo. Y es por eso que he tomado la decisión de separarme del grupo.
-¡Putamadre a mí no me florees huevón!, tanto Álvaro y yo sabemos por qué te vas... –dijo Benjamín-
-Entonces, si ya sabes, para qué me pides que de una explicación, idiota. –dijo Sebastián-
-Estamos hablando, esto no es una pelea... –interrumpió Álvaro-
-Quieres que te diga en tu cara, por qué te vas del grupo –dijo Benjamín mirándolo fijamente a Sebastián-
-A ver, dime pues, huevón, si piensas que te estoy floreando.
-Te vas del grupo por tu flaca, porque según tú te has enamorado... Al final resultaste siendo un huevón más, tú, que te jactabas que eras el mujeriego, el que nunca se enamoraría... jajajaja mírate ahora, pareces un tonto intelectual. –dijo Benjamín-
-No lo voy a negar, sí, estoy enamorado y si sigo en la banda sería estar en la tentación de la noche y la lujuria. Y ya me cansé de eso, tengo otras prioridades, como por ejemplo acabar la carrera, trabajar y formar una familia.
-Puta que cursi eres, Sebas... Ya te olvidaste de que tanto tú y yo hicimos lo imposible para que esto funcione, que estuvimos rebotando en cada disquera a ver si algún productor nos podía escuchar. De tantos ensayos, amanecidas y conciertos. Entonces Sebastián, no es justo que dejes el barco, cuando sabes que todavía hay mucho por navegar. –dijo Benjamín-

Ya Sebastián miraba a su amigo Benjamín de una manera compresible. Era consciente que los dos fueron los pioneros de la banda, que habían dejado todo por ensayar, que alucinaban en tocar en grandes estadios, y que su música iba a ser reconocida por el mundo entero. Pero ya nada podía hacer, estaba decidido, dejaría la banda, aunque eso sea un dolor para él y los del grupo.

-Sí Benjamín nosotros hicimos todo para que “Los Debutantes”, esté donde está ahora, nos rajamos el lomo para que esto no quede en un simple hobby. Pero entiéndame, esto lo hago personalmente no es porque ya no quiera tocar con ustedes, sino, porque quiero hacer otras cosas y compaginar las dos cosas, sabes muy bien que no es mi fuerte. Puedes buscar a otro cantante y seguir con la banda, tienes ese derecho. –dijo Sebastián-
-Ya es muy difícil Sebastián, el loco Daniel está grave, y es mejor que sea tratado. Y ahora tú que te vas del grupo. Yo no voy a criticar tus razones, pero tampoco voy a negar que me afecte mucho tu salida de la banda. Parte de mi vida está en esta banda, y sé también que la música no es todo, pero no sabes cómo cuesta aceptar eso, más aún, cuando sabes que eres famoso, en este lugar donde es duro serlo. Ahora dime, Sebas: ¿Estás realmente decidido en dejarnos...? –dijo Álvaro muy consternado-
-Sí, es definitivo… para mí no es fácil, créanme... Pero en la vida hay que tomar decisiones y ésta, no sé si será la mejor decisión, pero, ya está tomada... Bueno, creo que es mejor que me vaya. Solamente vine a decirles esto. Espero que más adelante me miren otra vez como su amigo, sé que ahora no lo soy. No se preocupen, que el último concierto que nos queda este año, será la despedida de mi persona. Benjamín entiéndeme, tú eres uno de los mejores guitarristas de Lima, y quizás esto tarde o temprano iba a suceder. Y tú Álvaro, eres bien cuadrado en la batería, y eres un músico de nivel, a los dos les digo, que sigan con la música, nunca se detengan. Espero hablar personalmente con el Loco, y si no es así, háganle entender mis razones del porqué dejo la banda.

Sebastián salió del estudio por un pasadizo largo que daba a la cochera de la casona de Benjamín. Subió a su coche y cerrando los ojos para botar un par de lágrimas, despegó de ese lugar al encuentro de Sara.
En el estudio había un silencio triste, Álvaro se puso de pie, ya no estaba sentado en la batería, pero hizo explotar los platillos con las baquetas. Benjamín sentado sin saber qué decir, empezó a llorar. Álvaro al verlo, se acercó y le dijo:

-Vamos benjamín, tampoco es el fin del mundo, mañana será otro día y quizás estemos con ganas de seguir. Es un golpe muy duro, pero… ya nada podemos hacer.
-Yo pensaba que no era verdad, pero ahora veo que es cierto... Una banda de rock puede ser la banda más sólida del mundo y la más exitosa del mundo también... Pero, todo se puede destruir o acabar cuando alguien del grupo se enamora de una mujer. Le pasó a los BEATHES y ahora a nosotros.

Álvaro miraba a su amigo cayendo en el silencio del raciocinio de una gran verdad.

...

Lucho se quedó mirando a Sara en el set de un programa de televisión, estaba muy orgulloso de su amiga, de la forma cómo se expresaba ante los televidentes, de sus atinadas respuestas ante los dardos de la conductora de espectáculos más exitosa de la televisión peruana. “Amiga eres la mejor, me siento feliz de ser tu representante. Al principio tenía un poco de miedo por tu depresión de amor. Pero ahora que estás feliz, siento que vas a ser la mejor, si ya no lo eres. Espero que mi amigo Sebastián se porte bien contigo, tengo que hablar con él, cualquier día de estos. Tú me has contado que sus intenciones son buenas, yo también lo siento así. Para estar más tranquilo necesito hablar con Sebas. Pero eso me lo guardaré para mí.” Pensaba así Lucho con la sonrisa en los labios escuchando cada ocurrencia de su amiga, Sara al ser entrevistada.
Estaba por finalizar la entrevista televisiva, Sara se despidió del público y de la cámara con un beso volado y Sebastián en su departamento mirando la televisión se llenaba de emoción, sabía que ese beso era para él. “Gracias mi amor, yo desde aquí también te mando otro beso. Pero hoy te tengo que contar todo sobre Paty, antes de hablar con ella, primero lo tengo que hacer contigo. Tengo que ser sincero contigo, Sara. Y sé que me vas a entender. Porque eres la mujer más compresiva del mundo y tú sí sabes querer.” Sebastián en su cama tocaba la guitarra esperando a Sara, después de la entrevista quedaron en verse en su departamento. No sabía cómo empezar, algo se le tenía que ocurrir. Tocaba la guitarra sin darse cuenta, no hacía melodías sino más bien notas que pudieran darle respuestas o quizás una iniciativa, de cómo empezar a contarle a Sara sobre Paty.
Sonó el intercomunicador, Sebastián se asomó por la ventana dejando la guitarra con el eco de la nota sol. Se dio cuenta que era su musa, tal cual, vestida en la entrevista que diera hace un par de horas. Sebastián, se acercó al timbre y le dijo:

-¿Sí, quién es...?
-Jajajaja no creas que no me di cuenta que me estabas mirando desde tu edificio...
-Disculpe diva, creo que la estoy ofendiendo. Pase y cierre bien la puerta para que no pueda salir.
-Que miedo mi amor, pero me gusta enfrentarlo.-dijo Sara sintiendo la reja abrirse del edificio lujoso donde habitaba Sebastián.

Sara llamó al ascensor, Sebastián abrió la puerta de su departamento, esperando la presencia de su amada. Sara subió al quinto piso y apenas vio a Sebastián le abrazó con fuerza, para después besarlo como si no lo hubiera visto un año.

-Mi amor, te he extrañado tanto... –dijo Sara-
-Yo también Sara, se me es insoportable separarme de ti... –dijo Sebastián-
Sebastián cerró la puerta de su departamento y ya los dos adentro, se volvieron a besar sin contemplaciones.
-¿Sebas, qué tal salí por televisión...?
-Estupenda Sara, que linda entrevista, de verdad, muy buena.
-¿Qué, sí, te gustó...?
-Claro, eres eternamente bella y muy inteligente.
-Soy una afortunada, soy feliz con lo que hago y si no te tuviera Sebas, nada de esto me haría tan feliz.
-Eres feliz porque eres autentica Sara, me haces pensar que tu vida siempre fue así... De tu sencillez, vitalidad y claro, de tu belleza. Es por eso que yo me enamoré perdidamente de ti.
-Coincidimos en eso, Sebas, nadie en el mundo me ha hecho sentir tanto como tú... Pero ahora te noto un poco triste, presiento que me quieres decir algo.
Sebastián sabía que Sara lo iba a notar. Pero no tan rápido. No se podía callar.
-Bueno, sí, tengo que decirte algo Sara, y sé que no es el momento... Pero ya no me puedo callar más.
-Vamos Sebas, dime lo que tengas que decir, me estás asustando...

Sebastián se separó de Sara, se hizo un espacio en el mueble y empezó a confesarse.
-Antes que nos conociéramos, mucho antes... Yo salía con una chica, y bueno, se podría decir que era mi enamorada no oficial. Ya sabes a qué me refiero.
-Sí Sebas, sé a que te refieres, continua.
-Ésta chica se fue un buen tiempo a los Estados Unidos, para esto ya le había dicho que lo nuestro no tenía ni pies ni cabeza. Así que terminé la relación antes que se vaya. Claro está, si existió una relación entre ella y yo, porque todo fue muy espontáneo... Sin ningún compromiso.

Sara, le miraba fijamente a los ajos, buscando claridad en las palabras de Sebastián.

... no te voy a negar, que es una gran amiga, nos conocemos de pequeños. Ella vive en la misma residencial donde viven mis padres, y su familia con la mía se conocen muy bien.
-Mmmm, vive por tu casa, se conocen de pequeños, es consentida por tus padres y seguro me debo imaginar que para tus padres es la mujer perfecta como hija política.
-Eso a mí no me importa, Sara, lo que piense mis padres, o lo que pueda pensar los demás de mi vida amorosa, me tiene sin cuidado... Por los cielos, créeme, eres tú la única que me importa.
-Perdóname amor, te creo de verdad. Sino que se me hace difícil imaginar que hayas tenido otros amores. Ahora sí siento muchos celos. Creo que es normal ¿no?
-Te entiendo, pero, si queremos que esto funcione, tenemos que dejar atrás todo pequeña, el pasado nunca va a volver, y empecemos una nueva vida juntos, porque creo que la historia, nuestra historia, empieza recién.
-Tienes razón Sebas...

Se volvieron a besar, buscando olvidar el pasado. Pero, Sara se detuvo por un momento para despejar una duda de mujer.

-¿Sebastián, y cómo se llama...?
-¿Quién...?
-Vamos amor, no te hagas...
-Ah, sí… se llama Paty... ¿Por qué lo preguntas?
-Por nada... ¿Y es bonita...?
-Sí, es una mujer encantadora...
-Muy encantadora, ay sí... Pero no tan bonita como yo.
-Jejejeje, Sara me estás preguntando y yo te estoy respondiendo.
-¿Cuántos años tiene?
-Tiene la misma edad que tu novio, aunque ahora parece de...

Se quedaron mudos los dos, pero, Sara reaccionó porque sabía que Sebastián le estaba ocultando algo.

-“Aunque ahora parece de...” Vamos Sebastián termina lo que ibas a decir...
-Bueno, creo que hace poco la vi, creo ah, después de tiempo.
-Me estás mintiendo Sebastián, por la forma como titubeas y por lo nervioso que estás, puedo asegurar que me escondes algo. En qué quedamos, si queremos que esto funcione, hay que decirnos toda la verdad.

Sebastián miró al techo, sentado se agarró la cabeza, no tenía escapatoria y sólo tuvo que decir la verdad.

-Tienes razón, hay algo más...
-Entonces mi amor, ahora, soy toda oídos...
-Bueno Sara... Esa noche que modelaste en ese hotel y nos peleamos. Antes de ir a verte, yo estaba en mi departamento, quería verte, me había pasado lo que ya sabes en la universidad con la profesora de estadística. Cuando ya me estaba alistando para verte, en ese preciso momento Paty me llamó... Sonó mi celular y como vi un número no registrado, contesté. Si yo hubiese sabido que era ella no le hubiese contestado. Ella ya estaba en Lima, recién había llegado de New York. Me dijo que quería verme, conversar y no me acuerdo que otras cosas más... Yo solamente quería verte, Sara, necesitaba verte, quería comprobar lo que sentía por ti. Y prácticamente le colgué...
-Continúa Sebastián, no te quedes callado... ¿Y de ahí que pasó?
-¿De verdad quieres saber...?
-Sí...
-Pero si ya no importa, ahora, ya estamos juntos Sara.
-Quiero saber Sebastián.
-Bueno... Cuando peleamos esa noche, yo estaba desesperado quería morirme... Corría con mi coche sin dirección, hasta que llegué al parque que queda a unas cuadras de este edificio. Es ahí donde me encontré a la profesora Márquez, y comprobé que era verdad que su esposo le pegaba. Hablamos de todo un poco... Hablamos de ti... De mi vida... Le pedí disculpa por lo de esa mañana... Y me tranquilizó hablar con ella. Porque de verdad iba a cometer una locura...
-Y qué más Sebastián, eso ya lo sé... No creo que eso sea todo.
-Al volver aquí a mi depa, me di cuenta que algo estaba mal. Yo al salir, había asegurado la puerta con tres llaves, y al volver, la encontré con una. Pensaba que estaba loco, cansado, tomé una ducha fría y al entrar a mi cuarto...
-Vamos dilo Sebas... ¿Quién estaba en tu cuarto?
-Mmmm estaba Paty... Se me olvidó por completo que ella había sacado un duplicado de mi llave en el tiempo en que nos frecuentábamos... Pasó lo que seguro te debes estar imaginando... Pero yo no estaba contigo, Sara, todavía nuestra relación estaba empezando. No me mires así por favor...
-Entonces yo que soy para ti... Tú enamorada oficial...
-No pequeña, tú eres todo... Ni oficial, ni nada... Eres toda mi vida, Sara. Eres mi mundo... Sé que debes estar con todo revuelto... Pero, entiéndeme estoy siendo sincero contigo, porque te amo... Tú eres el primer amor de mi vida. Y el único.
-Yo te entiendo amor, sé que no hubo engaño, sé que eres muy sincero, Sebas... Pero ahora, estoy más insegura que nunca... Ya no puedo estar tranquila, sabiendo que alguien, sobre todo una mujer, puede entrar al departamento de mi novio cuantas veces se le de la gana... Entiéndeme, ponte en mi lugar.
-Pero Sara, esa noche yo le quite la llave, así que no tienes porqué estar insegura.
-Jajajaja ay Sebastián, que ingenuos a veces son los hombres. Tú qué pensaste, que por fin le quitaste la llave... Por favor Sebas. Nosotras las mujeres sabemos muy bien como actuar. Y créeme: si esa tal Paty hubiese tenido sólo esa llave, te puedo asegurar, que no se hubiese dejado quitar la llave por nada en el mundo.
-¿Tú crees...?
-Claro Sebas... Hoy en día nosotras las mujeres cuando queremos algo, movemos cielo y tierra por conseguirlo...
-Bueno, aunque Paty haya tenido o tenga miles de llaves. Eres tú la única que tiene la llave de mi amor. Mañana mismo traigo al cerrajero para que me cambie la chapa y asunto arreglado.
Yo estoy contigo Sara y ninguna otra mujer me importa. Eso es lo único que te debe importar amor.
-Te amo Sebastián... Me dejas más tranquila... Y por favor siempre hay que ser sinceros.
-Lo sé... Hace tiempo no lo era... Pero ahora es diferente. Ven bésame.
-No, bésame tú a mí, jajajaja...

Sebastián la besó encontrando la paz espiritual. Ya nada tenía que esconder. Solamente le faltaba hablar con Paty, para que solamente queden como amigos, como verdaderos amigos. Sebastián estaba seguro que Paty iba a entender. Que ese personaje que había conocido en New York era su salvación. Sebastián, quería que Paty fuera feliz. Al lado de un hombre que la quisiera, que la valorase.
-Mi amor en que piensas... Tienes algo más que contarme...
-No para nada Sara, ¿Sabes?... Este fin de semana hablo con mi padre. Estoy dispuesto a trabajar con él...
-¿Tus padres ya regresaron de Miami...?
-Sí Sara, ya mi padre está libre de polvo y paja.
-Me alegro bastante por él. Mi amor, va a ser muy interesante verte de corbata jajajaja... No, fuera de bromas siempre estaré a tu lado, apoyando tus decisiones.
-De corbata ¿no?, creo que desde que me confirmé no me visto así jejejeje.
-Pero ahora vamos a tu cuarto y olvidémonos de corbatas y de ropas.
-Me parece muy bien, eso me gusta, vamos Señorita...

Sebastián cargó a Sara en sus brazos, perdiéndose por el largo corredor del living, hacia el cuarto donde empezó toda esta historia, con la única diferencia, que ahora, los dos, estaban borrachos, pero borrachos de amor.



(Alejandro Lerner les dice con ésta canción a Benjanim y a Alvaro que nada está perdido aún... Volver a Empezar, porque queda mucho por andar...)



(Cada vez que Sebastián y Sara hacian el amor, volaban con esta canción, no sin antes, volverse a perder por el tiempo, un tiempo eterno)

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