¿QUIÉN DIJO RESUMEN?
UN HOMBRE DE BUENA FE.
Extraño a Mar. Siempre reviso mi correo electrónico para ver si ella me ha mandado algún correo o algo que se le parezca. Yo le he escrito un millón de e-mail, y no he tenido respuesta alguna. Parece que ya fue. Ese ya fue, es un término de muchos adolescentes que quiere decir: no pasa nada, ya no existe, ya pasó. Pero Mar, parece que ya no quiere saber nada de mí. Seguro se habrá reconciliado con su todavía esposo. Si es así, ojalá vuela el amor y la paz en su hogar y, sobre todo, vuelva la fidelidad. Penélope, se fue de vacaciones a Brasil a ver junto a Victor el increíble Carnaval. Ya término con sus quimioterapias, eso quiere decir que, gracias a Dios, la bella Penélope ya está fuera de peligro. Se le ve muy bien sin cabello y, para ser más francos, se le ve más sexi que nunca. Yo siempre estuve a su lado con el pensamiento, ella me dijo que me sintió muy cerca. Respetó mucho mi decisión de no ir a visitarla por obvias razones. Ella también cree que fue lo mejor. Pero ahora está feliz con Victor y feliz con su nueva vida y feliz con todas las ganas de vivir. Giga, se recupera lentamente, todavía no sale del internado. Pero su recuperación va lento pero seguro. Ella sabe muy bien que siempre será una dependiente en abstinencia, y que tiene que luchar día a día con la enfermedad. Qué valiente es Giga, a veces me pongo a pesar (como si no lo hiciera) que, las mujeres nacieron para siempre enfrentar las malas circunstancias de la vida. Que ellas nos llevan un escalón más en esta vida, un peldaño de sufrimientos, de inteligencia, de logros y de ganas de vivir y, sobre todo de eso, de las ganas de vivir. No hay duda, las mujeres es la creación más perfecta que Dios ha podido hacer. Y para los agnósticos, las mujeres son lo más superlativo que ha podido dar la Naturaleza, en fin… de que son ellas, las mujeres, las que nos cambian el cerebro con tan solo una mirada, no hay duda, ellas mismas son y siempre lo serán…
Hace poco recibí un correo electrónico de Liseth, allí me cuenta, con risas y nostalgia, que estaba en Italia con el Ing. Grover. Se habían dado otra oportunidad y que ya lo estaba mirando con otros ojos, ya le estaba empezando a gustar el hombre, más no el dinero ni la cascara de Ing. Me alegro mucho por Liseth, porque eligió bien, Grover es el hombre que nació para ella. Ojalá haya pronto boda y así poder asistir para desearles a los dos la mejor suerte del mundo, en su matrimonio y en sus vidas. Liseth, en el correo electrónico me comenta que la urraquita que le regalé le acompaña siempre y que le trae mucha suerte. Quién iba a pesar que ese regalo (peluche) que, dicho sea de paso, no me acordaba habérselo dado, pero ya veo que en Italia a la bella Liseth le está sirviendo de cábala y de mucha suerte, lo compré en un semáforo, lo estaban vendiendo sin tener éxito, vamos, a quién le gusta una urraca de peluche, a nadie ¿no?... entonces, pensé que sería un buen regalo para Liseth y de paso comprobar que tan amiga de los animales era, ¿no?... me cuerdo que cuando se lo di, casi llora de la emoción. Le gustó tanto el regalo que, definitivamente me pude dar cuenta que, Liseth ama a los animales sin excepción. Y eso es meritorio y en el cielo cuando ya no estemos en esta tierra, habrá una mujer que cuidará de ellos, cuidará de las inocencias de las almas de todos los animales del mundo. Esa mujer se llamará: LISETH.
Bueno, ya acabó mi refrigerio, tengo que volver al trabajo. Ya tengo un mes en el Periódico Mercadero, y para qué, no me puedo quejar. Gano un poco más de lo que ganaba en la biblioteca de la universidad y hago lo que siempre me gustó hacer, que es escribir. Me han recibido muy bien aquí, todos son mayores a excepto de Lupita. Ella es la niña privilegiada del área de espectáculos. Para su corta edad escribe muy bien. Tiene 23 años y ya acabó la carrera de Ciencias de la Comunicación, qué meritorio y, bueno, bien por ella. Mis horarios en mi nuevo trabajo son muy estrictos, pero bueno hago lo que me gusta y eso no importa si me quedo hasta muy tarde o muy temprano. Mi departamento ha mejorado mucho ya no está desordenado y he podido cambiar algunas cosas, sobre todo, he podido hacer cambios en la sala. Mis dos arañitas Kuka Y Dora ya están muertas, lamentablemente la empleada que limpia la casa las ha matado con un trapo. Yo casi me muero, casi me molesto con ella, pero en fin… ya nada podía hacer. Ya nada.
A Mechita la veo muy esporádicamente, a ella le debo éste trabajo. A ella le debo mi vida prácticamente. Mechita está con Augusto, es un chico medio loco, pero buena gente. Augusto es reportero de un canal bien conocido, su trabajo es impecable y sus ediciones ni qué se diga. Mechita está enamorada, me lo ha acaba de confesar hace poco, me doy cuenta que le brillan los ojos cuando habla de Augusto. Un día Mechita fue a mi departamento para contarme algo. Resulta que Mechita se había entregado al gran Augusto por primera vez. No lo podía creer, estaba feliz y tenía miedo, mucho miedo. Yo le tuve que decir que es normal, que siempre es así la primera vez y que cuando ya lleven una vida de intimidad será normal y la felicidad será completa entre ambos. Mechita, me abrazó y me dijo gracias amigo, te quiero mucho. Yo también la abracé y le dije que yo siempre voy a estar pendiente de ella y que para cualquier cosa no dude en buscarme.
Martín, ya trae los nervios encima, porque Carolina ya está a punto de dar a luz, ya bordea el noveno mes de embarazo y los dolores y malestares han ido en aumento. Yo estoy nervioso, porque veo a Martín que llora de los nervios, llora de la felicidad. Martín me ha dicho que a su hija le va a poner como nombre Isabella, es un bellísimo nombre, un nombre para mojarse los labios al pronunciarlo. Yo desde ya, antes que nazca, ya quiero mucho a Isabella, la quiero como si fuera mi hija, la quiero porque quizás sea mi sobrina o la sobrina que nunca tuve o quizás que nunca podré tener. Muy a parte del gran amor que le tengo a mi hermano Martín, para mí, Isabella será mi única sobrina, la más preferida, la más bonita y la más inteligente.
Cuando vuelvo a mis quehaceres cotidianos, me atrapa la necesidad de llamar a Mar, tengo en mi agenda su número de celular y el número de su casa. Pero no quiero llamarla, mejor dicho, quiero llamarla pero no debo llamarla. Soy muy orgulloso y no quiero escuchar de su propia voz que ya volvió con su esposo y que ahora es feliz y que van a tener un bebito, en fin… no, no, no la llamo. Tengo su foto colgada en mi pantalla de mi ordenador, la miro y la vuelvo a mirar, y la encuentro cada vez más bella, cada día más impresionantemente bella. ¿Estaré enamorado de Mar?... a cada instante sale a flote esa pregunta… y nunca me respondo, porque simple y llanamente siento que dentro de mí, es obvia la respuesta, es real mis placeres hacia ella. En fin, tengo que sacar varias cositas para esta tarde y revisar algunas cosas que mi jefe me ha corregido, dejo la nostalgia y me pongo a trabajar sin distracciones.
(EN EL CIELO Y EN LA TIERRA)
(GRANDE MAESTRO)
¿QUIÉN DIJO RESUMEN?
Extraño a Mar. Siempre reviso mi correo electrónico para ver si ella me ha mandado algún correo o algo que se le parezca. Yo le he escrito un millón de e-mail, y no he tenido respuesta alguna. Parece que ya fue. Ese ya fue, es un término de muchos adolescentes que quiere decir: no pasa nada, ya no existe, ya pasó. Pero Mar, parece que ya no quiere saber nada de mí. Seguro se habrá reconciliado con su todavía esposo. Si es así, ojalá vuela el amor y la paz en su hogar y, sobre todo, vuelva la fidelidad. Penélope, se fue de vacaciones a Brasil a ver junto a Victor el increíble Carnaval. Ya término con sus quimioterapias, eso quiere decir que, gracias a Dios, la bella Penélope ya está fuera de peligro. Se le ve muy bien sin cabello y, para ser más francos, se le ve más sexi que nunca. Yo siempre estuve a su lado con el pensamiento, ella me dijo que me sintió muy cerca. Respetó mucho mi decisión de no ir a visitarla por obvias razones. Ella también cree que fue lo mejor. Pero ahora está feliz con Victor y feliz con su nueva vida y feliz con todas las ganas de vivir. Giga, se recupera lentamente, todavía no sale del internado. Pero su recuperación va lento pero seguro. Ella sabe muy bien que siempre será una dependiente en abstinencia, y que tiene que luchar día a día con la enfermedad. Qué valiente es Giga, a veces me pongo a pesar (como si no lo hiciera) que, las mujeres nacieron para siempre enfrentar las malas circunstancias de la vida. Que ellas nos llevan un escalón más en esta vida, un peldaño de sufrimientos, de inteligencia, de logros y de ganas de vivir y, sobre todo de eso, de las ganas de vivir. No hay duda, las mujeres es la creación más perfecta que Dios ha podido hacer. Y para los agnósticos, las mujeres son lo más superlativo que ha podido dar la Naturaleza, en fin… de que son ellas, las mujeres, las que nos cambian el cerebro con tan solo una mirada, no hay duda, ellas mismas son y siempre lo serán…
Hace poco recibí un correo electrónico de Liseth, allí me cuenta, con risas y nostalgia, que estaba en Italia con el Ing. Grover. Se habían dado otra oportunidad y que ya lo estaba mirando con otros ojos, ya le estaba empezando a gustar el hombre, más no el dinero ni la cascara de Ing. Me alegro mucho por Liseth, porque eligió bien, Grover es el hombre que nació para ella. Ojalá haya pronto boda y así poder asistir para desearles a los dos la mejor suerte del mundo, en su matrimonio y en sus vidas. Liseth, en el correo electrónico me comenta que la urraquita que le regalé le acompaña siempre y que le trae mucha suerte. Quién iba a pesar que ese regalo (peluche) que, dicho sea de paso, no me acordaba habérselo dado, pero ya veo que en Italia a la bella Liseth le está sirviendo de cábala y de mucha suerte, lo compré en un semáforo, lo estaban vendiendo sin tener éxito, vamos, a quién le gusta una urraca de peluche, a nadie ¿no?... entonces, pensé que sería un buen regalo para Liseth y de paso comprobar que tan amiga de los animales era, ¿no?... me cuerdo que cuando se lo di, casi llora de la emoción. Le gustó tanto el regalo que, definitivamente me pude dar cuenta que, Liseth ama a los animales sin excepción. Y eso es meritorio y en el cielo cuando ya no estemos en esta tierra, habrá una mujer que cuidará de ellos, cuidará de las inocencias de las almas de todos los animales del mundo. Esa mujer se llamará: LISETH.
Bueno, ya acabó mi refrigerio, tengo que volver al trabajo. Ya tengo un mes en el Periódico Mercadero, y para qué, no me puedo quejar. Gano un poco más de lo que ganaba en la biblioteca de la universidad y hago lo que siempre me gustó hacer, que es escribir. Me han recibido muy bien aquí, todos son mayores a excepto de Lupita. Ella es la niña privilegiada del área de espectáculos. Para su corta edad escribe muy bien. Tiene 23 años y ya acabó la carrera de Ciencias de la Comunicación, qué meritorio y, bueno, bien por ella. Mis horarios en mi nuevo trabajo son muy estrictos, pero bueno hago lo que me gusta y eso no importa si me quedo hasta muy tarde o muy temprano. Mi departamento ha mejorado mucho ya no está desordenado y he podido cambiar algunas cosas, sobre todo, he podido hacer cambios en la sala. Mis dos arañitas Kuka Y Dora ya están muertas, lamentablemente la empleada que limpia la casa las ha matado con un trapo. Yo casi me muero, casi me molesto con ella, pero en fin… ya nada podía hacer. Ya nada.
A Mechita la veo muy esporádicamente, a ella le debo éste trabajo. A ella le debo mi vida prácticamente. Mechita está con Augusto, es un chico medio loco, pero buena gente. Augusto es reportero de un canal bien conocido, su trabajo es impecable y sus ediciones ni qué se diga. Mechita está enamorada, me lo ha acaba de confesar hace poco, me doy cuenta que le brillan los ojos cuando habla de Augusto. Un día Mechita fue a mi departamento para contarme algo. Resulta que Mechita se había entregado al gran Augusto por primera vez. No lo podía creer, estaba feliz y tenía miedo, mucho miedo. Yo le tuve que decir que es normal, que siempre es así la primera vez y que cuando ya lleven una vida de intimidad será normal y la felicidad será completa entre ambos. Mechita, me abrazó y me dijo gracias amigo, te quiero mucho. Yo también la abracé y le dije que yo siempre voy a estar pendiente de ella y que para cualquier cosa no dude en buscarme.
Martín, ya trae los nervios encima, porque Carolina ya está a punto de dar a luz, ya bordea el noveno mes de embarazo y los dolores y malestares han ido en aumento. Yo estoy nervioso, porque veo a Martín que llora de los nervios, llora de la felicidad. Martín me ha dicho que a su hija le va a poner como nombre Isabella, es un bellísimo nombre, un nombre para mojarse los labios al pronunciarlo. Yo desde ya, antes que nazca, ya quiero mucho a Isabella, la quiero como si fuera mi hija, la quiero porque quizás sea mi sobrina o la sobrina que nunca tuve o quizás que nunca podré tener. Muy a parte del gran amor que le tengo a mi hermano Martín, para mí, Isabella será mi única sobrina, la más preferida, la más bonita y la más inteligente.
Cuando vuelvo a mis quehaceres cotidianos, me atrapa la necesidad de llamar a Mar, tengo en mi agenda su número de celular y el número de su casa. Pero no quiero llamarla, mejor dicho, quiero llamarla pero no debo llamarla. Soy muy orgulloso y no quiero escuchar de su propia voz que ya volvió con su esposo y que ahora es feliz y que van a tener un bebito, en fin… no, no, no la llamo. Tengo su foto colgada en mi pantalla de mi ordenador, la miro y la vuelvo a mirar, y la encuentro cada vez más bella, cada día más impresionantemente bella. ¿Estaré enamorado de Mar?... a cada instante sale a flote esa pregunta… y nunca me respondo, porque simple y llanamente siento que dentro de mí, es obvia la respuesta, es real mis placeres hacia ella. En fin, tengo que sacar varias cositas para esta tarde y revisar algunas cosas que mi jefe me ha corregido, dejo la nostalgia y me pongo a trabajar sin distracciones.
(EN EL CIELO Y EN LA TIERRA)
(GRANDE MAESTRO)

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